Rajoy blinda su relación con Rivera de las rencillas entre PP y Ciudadanos por Cataluña

Encuentro. Rajoy y Rivera conversan en la Moncloa durante una reunión. / LUCA PIERGIOVANNI / EFE
Encuentro. Rajoy y Rivera conversan en la Moncloa durante una reunión. / LUCA PIERGIOVANNI / EFE

Ambos líderes se reúnen para analizar la situación catalana, retomar los Presupuestos y garantizar la estabilidad de la legislatura

M. EUGENIA ALONSO MADRID.

Mariano Rajoy y Albert Rivera se reunieron en la Moncloa en medio de las tensiones entre el PP y Ciudadanos por la decisión de Inés Arrimadas de no abrir una ronda de contactos para gobernar Cataluña. El presidente del Gobierno busca blindar su relación con el líder de Ciudadanos de las rencillas entre sus partidos, objetivo clave para la estabilidad de la legislatura.

En un clima enrarecido por las disputas postelectorales entre populares y liberales, Rivera acudió ayer a la llamada del presidente del Gobierno para analizar la situación que se ha abierto en Cataluña tras la victoria en votos y escaños de Ciudadanos, la debacle del PP y el mantenimiento de la mayoría absoluta independentista. Sobre la mesa también estuvo la financiación autonómica y los Presupuestos del Estado para 2018, según informaron fuentes del Gobierno y de Ciudadanos.

Rajoy es consciente de que necesita más que nunca la colaboración de Rivera porque Ciudadanos puede caer en la tentación de intentar prolongar su ola ascendente en Cataluña al resto de España y forzar un anticipo electoral. Adelanto que los liberales tienen al alcance de la mano con un grupo popular en minoría parlamentaria.

Eluden el cruce de reproches sobre si Arrimadas debe o no intentar formar gobierno

El primer test para el Ejecutivo será reeditar los mismos apoyos con los que sacó adelante las cuentas públicas de este año. Unas negociaciones que se esperan complicadas y en las que tendrán que pelear cada voto. De ahí, que haya comenzado la ronda de contactos con su socio de investidura, con quien tiene prácticamente cerrado un preacuerdo.

Una cita de una hora y media en la que el presidente del Gobierno y el líder de Ciudadanos coincidieron en la necesidad de que el futuro Ejecutivo catalán retorne a la legalidad para recuperar la normalidad democrática y la convivencia. Como hicieran el pasado octubre ante la insurrección del Ejecutivo de Carles Puigdemont y las fuerzas soberanistas, Rajoy y Rivera volvieron a cerrar filas en torno al 155. El mecanismo constitucional seguirá en pie hasta que haya un nuevo Ejecutivo catalán.

También estuvieron de acuerdo, según fuentes de ambas partes, en mantener el control financiero de la autonomía. «Se debe preservar la gestión de los servicios públicos de la Generalitat hasta que haya un nuevo Gobierno», aseveró después del encuentro el número dos de Ciudadanos, José Manuel Villegas.

La cita se había apalabrado entre ambos dirigentes el pasado 6 de diciembre, durante la recepción en el Congreso con motivo del 39º aniversario de la Constitución. Rajoy y Rivera estuvieron de acuerdo en hablar una vez se hubieran celebrado los comicios. Lo que no estaba acordado era que Rivera fuera el primero de la ronda de encuentros, una deferencia motivada en buena medida por el excelente resultado de Ciudadanos en los comicios. Rajoy se reunirá próximamente con otros partidos. Ambos líderes evitaron la batería de reproches lanzada por el PP contra la gestión que está haciendo Ciudadanos de la victoria de Arrimadas. «El presidente sabe sumar», ironizó Villegas, y sabe que no cuenta con los apoyos suficientes para gobernar. El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, recordó poco después que en una reunión de este tipo se abordan «temas de Estado» y no asuntos de partido.

Mayor influencia

Reforzado por los resultados electorales, Ciudadanos, pese a las buenas palabras entre Rajoy y Rivera, pretende capitalizar el resultado más allá de Cataluña y tomar posiciones ante las autonómicas y municipales de 2019. Aunque han guardado las formas como socios de investidura, la relación entre los dos partidos no ha sido fácil en ningún momento. En la formación naranja son conscientes de que los términos de su relación con el PP han cambiado y tienen mayor capacidad de presión para que se cumplan los 150 puntos recogidos en el pacto que permitió la investidura de Rajoy.

Sus cartas credenciales han cambiado y, además de sus 32 escaños en el Congreso, ahora tienen los 36 diputados en el Parlament apoyados por 1.100.000 votos. Los sondeos además demuestran que Ciudadanos está devorando los votos del PP y si se celebrasen en 2018 elecciones anticipadas, serían la tercera fuerza, por encima de Podemos.

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