El PNV quiere estrechar vínculos con el nuevo PDeCAT, al que aún ve como referente en Cataluña

Neus Munté, Artur Mas, Marta Pascal y los jeltzales Andoni Ortuzar y Joseba Aurrekoetxea, en la última Diada./
Neus Munté, Artur Mas, Marta Pascal y los jeltzales Andoni Ortuzar y Joseba Aurrekoetxea, en la última Diada.

El EBB cree que la antigua Convergència puede salir fortalecida de los «tiempos convulsos» que ha vivido a causa de la corrupción y del procés, que se han llevado por delante a Mas

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

La vorágine que ha vivido en los últimos años la antigua Convergència, que ha pasado de ser el partido hegemónico en Cataluña a afrontar un proceso de refundación que no se sabe a dónde llevará al actual Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), puede verse desde el prisma de la botella medio llena o medio vacía. Quienes opten por una visión crítica argumentarán que el otrora gran partido institucional y de orden catalán se ha embarcado en una aventura independentista que ha puesto en riesgo su rol histórico de estabilidad, que además se ha visto seriamente dañado por escándalos de corrupción como el del 3%. Por contra, quienes vean la evolución de los últimos años con optimismo concluirán que el PDeCAT puede salir fortalecido de esta etapa de turbulencias y recordarán que sigue siendo la formación mejor colocada para encabezar el nuevo Govern catalán, ya sea con Carles Puigdemont al frente o con un candidato alternativo si el expresident finalmente no puede ser investido. La tesis de la botella medio llena es la que defiende el PNV, que confía en fortalecer vínculos con la nueva dirección del PDeCAT y sigue viendo a esta formación como el principal referente del centro-derecha soberanista en Cataluña. «Han vivido años convulsos con el procés y los casos de corrupción, pero les vemos fuertes y los últimos resultados electorales lo corroboran», apuntan desde Sabin Etxea.

Sin embargo, el papel de la formación neoconvergente ha quedado un tanto diluido tras las elecciones del 21-D, a las que Puigdemont concurrió al frente de una 'lista del presidente' bajo el nombre de Junts per Catalunya. Esa marca electoral -que reventó todas las encuestas al superar a ERC, aunque fue segunda fuerza tras Ciudadanos- es hoy la mejor colocada para liderar la Generalitat. Lo que no está del todo claro es la capacidad de influencia que mantendrá sobre ella su partido base, el PDeCAT. Esas dudas provocaron un terremoto interno el pasado martes con la dimisión de su presidente, Artur Mas. El dirigente que sustituyó a Jordi Pujol al frente de Convergència defendió el lunes en la ejecutiva del PDeCAT una legislatura larga en Cataluña y rechazó la repetición de elecciones, aunque eso conllevara la renuncia de Puigdemont a ser investido, pero su pérdida de ascendente sobre el expresident ha precipitado su marcha.

«Excelente» relación

La salida de Artur Mas de la primera línea del PDeCAT no modificará demasiado la «excelente y permanente» relación que la nueva presidenta de los neoconvergentes, Marta Pascal, mantiene desde hace años con el presidente del EBB, Andoni Ortuzar. La dirigente catalana ha estado varias veces en Sabin Etxea para conocer de primera mano el modelo de organización interna del PNV y su famosa bicefalia, de cara a la refundación que acometió la antigua Convergència. Una vez que Unió, el otro socio de CiU y aliado histórico del PNV, no ha sobrevivido al procés, la dirección jeltzale ve al PDeCAT como «el partido de referencia en el nacionalismo catalán», por lo que quiere «estrechar vínculos» con los neoconvergentes. «Incluso nos planteamos ir en coalición con ellos en las próximas elecciones europeas, si se dan las condiciones para ello», apuntan fuentes del EBB.

Las mismas fuentes rechazan entrar a valorar la posición política que han mantenido primero Convergència y luego el PDeCAT en torno al proceso secesionista catalán, pero señalan que «el procés ha servido para estrechar aún más la relación personal con algunos dirigentes catalanes en el último año», en el que Ortuzar ha tratado de mediar entre Mariano Rajoy y los soberanistas catalanes. «Son la Convergència de siempre», afirma un alto dirigente jeltzale al referirse a los jóvenes que han tomado el relevo de Mas.

El PDeCAT vivirá mañana una nueva prueba de fuego cuando se conozca la sentencia del caso Palau, que podría suponer una condena por corrupción contra la antigua Convergència. «No sabemos cuál será la sentencia, pero es evidente que el partido se ha renovado en los últimos años», afirman en el PNV.

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