Los puntos ciegos de la investigación del atentado de La Rambla

EFE

Las revelaciones que se están produciendo sobre el ataque yihadista en Cataluña alimentan la polémica sobre la actuación policial

ÓSCAR D. DE OTÁLORA

Todo atentado consumado es en sí mismo un fallo de las fuerzas de seguridad, tanto en las tareas de inteligencia como en su capacidad disuasoria frente a los terroristas. En el caso de la muerte de 16 personas en La Rambla y Cambrills tras la actuación de la célula yihadista de Ripoll, varios puntos ciegos de la intervención policial están saliendo a la luz desde el día ataque. Y las informaciones sobre las circunstancias que rodearon a la preparación y ejecución de los atentados han abierto la polémica sobre si las decisiones que se tomaron son mejorables y si se pusieron en marcha todos los mecanismos de información y preventivos para haber dificultado la actuación de unos islamistas. Estos son algunas de la zonas de sombra que ya han salido a la luz sobre la actuación de los Mossos D'esquadra.

Enero de 2016 La pista belga

En enero de 2016 la policía municipal de la localidad belga de Vilvoorde, donde existe un suburbio con un fuerte componente islámico en el que se han detectado focos de radicalización, se puso en contacto con los Mossos para pedir información sobre Abdelbaki Es Satty. Esta persona era en ese momento un imán instalado en Cataluña y con antecedentes por tráfico de drogas pero que se convertiría en el cerebro del atentado de la ciudad condal. Según la versión del Govern, se trató de una solicitud privada de información realizada por un agente belga a un mando catalán al que había conocido en el ámbito personal en diversos cursos internacionales. No era, por tanto, una petición oficial. Las instituciones catalanas han ofrecido diversas versiones sobre la respuesta que se dio al funcionario de Vilvoorde. En un principio se aseguró que no se respondió al requerimiento pero más tarde, el propio consejero de Interior, Joaquim Forn, señaló que se informó a Bélgica de que el imán estaba en Ripoll. Esta solicitud no estuvo acompañada de ninguna iniciativa como podía haber sido vigilar al clérigo o preguntar qué grado de sospecha existía sobre sus contactos en Bélgica, una de las cunas europeas del yihadismo.

El consejero de Interior, Joaquim Forn, y el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero
El consejero de Interior, Joaquim Forn, y el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero / EFE
Mayo de 2017 La advertencia norteamericana

El 25 de mayo los servicios de Inteligencia norteamericanos alertaron al Govern catalán de que disponían de información sobre un hipotético atentado que el Estado Islámico podría llevar a cabo en las Ramblas durante el verano. Según 'El Periódico', la advertencia llegó a los Mossos desde la CIA y fue trasladada también a la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia. Tras los asesinatos del 17 de mayo las instituciones catalanas negaron que existiese ningún aviso de ese tipo pero ahora han reconocido que sí existió. Según ha señalado el máximo responsable de la Policía catalana, Josep Lluis Trapero, se desechó ese mensaje «al no darle credibilidad». Según su versión, tampoco las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) consideraron que se trataba de un mensaje que se refiriese a un atentado inminente.

Mohamed Houli Chemla, el superviviente de la explosión en la casa de Alcanar
Mohamed Houli Chemla, el superviviente de la explosión en la casa de Alcanar / EFE

16 de agosto La explosión de 'la madre de Satán'

El 16 de agosto se produce una explosión en la localidad tarraconense de Alcanar en la que muere Es Satty -el cerebro del atentado- y un presunto colaborador resulta herido. Pero eso se supo más tarde. En un principio los Mossos consideraron que se trataba de una fuga de gas y más tarde la consideraron un asunto de traficantes de droga, ante la presencia de componentes químicos entre los restos de la casa. Según las denuncias de una asociación de guardias civiles, los Mossos no permitieron que los desactivadores del instituto armado examinaran la casa. Para entonces, la jueza de Amposta encargada del caso estaba poniendo en duda que la magnitud de la explosión se correspondiera con la explicación de la policía autonómica catalana.

Las investigaciones posteriores revelaron que en aquella casa se estaban preparando bombas con TATP -el explosivo casero del EI denominado también 'la madre de Satán'- con las que la célula terrorista pretendía atentar en Barcelona. Entre sus objetivos se encontraba, al parecer, la Sagrada Familia. Según las primeras investigaciones, fue esta explosión la que llevó a los terroristas supervivientes a acelerar sus atentados y a actuar en Barcelona

Improvisados homenajes a las víctimas en los días posteriores al atentado
Improvisados homenajes a las víctimas en los días posteriores al atentado / EFE

17 de agosto El día de la masacre

El 17 de agosto a las 17.30 horas, el terrorista Younes Abouyaaqoub enfila las Ramblas con una furgoneta blanca alquilada y comienza a atropellar a paseantes. Tras la masacre consigue huir, roba un coche en el que apuñala hasta la muerte al cooperante Pau Pérez y supera todos los controles policiales. Consiguió abandonar Barcelona. Esa misma noche cinco terroristas -armados con cuchillos y pertrechados con falsos cinturones de explosivos- pretenden repetir el atentado en Cambrils pero son abatidos por los mossos tras asesinar a una mujer. El responsable del atropello de las Ramblas, mientras tanto, permanece huido.

Pocos días después se inició la polémica sobre la colocación de bolardos en los accesos en esta gran arteria barcelonesa, lo que había recomendado el Ministerio de Interior tras los atropellos masivos de Niza, Berlín y Londres. La alcaldesa Ada Colau, que en un primero momento rechazó la necesidad de desplegar estos objetos para impedir el acceso de automóviles, acabó aceptando su instalación.El día de la masacre

El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, muestra la foto de Younes Abouyaaqoub, autor del atentado de La Rambla.
El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, muestra la foto de Younes Abouyaaqoub, autor del atentado de La Rambla. / EFE

20 de agosto Tiroteo en los viñedos

El 20 de agosto es abatido el último terrorista en fuga: Younes Abouyaaqoub. Se ocultaba en una zona de masías del Subirat y en el momento de caer bajo el fuego de los Mossos ya se sabía que los cinturones de explosivos que portaban los asesinos eran falsos y por lo tanto se trataba de una amenaza relativa. Su muerte cerró la posibilidad de realizar un interrogatorio sobre las conexiones de los atacantes y la preparación del atentado. Para entonces, la polémica sobre toda la actuación policial con respecto al ataque de Cataluña había estallado con toda su crudeza. Una discusión contaminada por el conflicto abierto por el proceso soberanista iniciado por el Govern y un debate que desde la Generalitat se ha interpretado como un intento de desacreditar a su policía.

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