Puigdemont, ¿libre del delito de rebelión para siempre?

Carles Puigdemont./Afp
Carles Puigdemont. / Afp

El expresidente de la Generalitat quedará en libertad bajo fianza este viernes al entender la Justicia alemana que sólo existen indicios de un delito de malversación

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Celebración entre las filas independentistas, que esperan que Carles Puigdemont salga en libertad bajo fianza en las próximas horas. ¿Ha quedado libre del delito de rebelión para siempre? La Justicia alemana descartaba ayer mantener los cargos por ese delito, pese la euroorden de detención impulsada por el magistrado Pablo Llarena, del Supremo. La audiencia territorial alemana de Schleswig-Holstein, que sí aprecia indicios del delito de malversación del que también se le acusa en la euroorden -ha indicado que «necesitan aclarar algunas circunstancias fácticas y recabar más información»- tomaba esta decisión en contra del criterio de la Fiscalía alemana.

Para descartar la rebelión, que implica penas de 15 a 25 años de prisión en España, el tribunal germano, alegó que el delito que podría ser equiparable en Alemania es el de alta traición, pero en este caso no puede aplicarse porque no se cumple el requisito de la «violencia». Ésta, según explicó el Tribunal Regional, debe llegar al punto de poder doblegar la voluntad del Estado y «no es el caso». «Es cierto que el señor Puigdemont, como impulsor y defensor de la implementación (del resultado) del referéndum debe ser hecho responsable de los actos de violencia cometidos el día del referéndum. Esos actos de violencia, conforme a su naturaleza, alcance y efectos, no ejercieron tal presión sobre el Gobierno español como para que el Ejecutivo considerara rendirse a las demandas de los perpetradores de esta violencia», esgrime. Hubo violencia, pero no la suficiente.

Ahora bien, que la Justicia alemana considere que no hay indicios en torno a este delito no descarta que Puigdemont no sea juzgado nunca por el mismo. ¿Qué posibilidades existen de que sea así?

Por un lado, el juez podría volver a retirar la euroorden -ya lo hizo una vez cuando Puigdemont estaba en Bélgica- si considera que el país no entrega al detenido en las condiciones que el magistrado ve adecuadas -en estos momentos, en una hipotética extradición solo podría ser procesado por malversación-. En tal caso, el expresidente de la Generalitat podría moverse con libertad por Europa, a excepción de España. Ahora bien, si se volviese a activar la euroorden, cabría la posibilidad de que fuera detenido en otro país.

Por el otro, Llarena podría dictar otro auto de procesamiento diferente, que contemple delitos como los que Lamela le ha imputado a el exmayor de los Mossos Josep Lluìs Trapero, que son los de sedición y desobediencia. La decisión, sin duda, alargaría el proceso ya que se debería dictar otra euroorden y el proceso judicial en Alemania debería volver a repetirse.

Cabe una tercera posibilidad, que el Supremo acepte la entrega de Puigdemont imputado solo con el delito de malversación. En tal caso, sería juzgado con el resto de la cúpula independentista. Así las cosas, podría acabar en el banquillo junto a Oriol Junqueras. El exvicepresidente de la Generalitat se enfrenta también a la acusación de rebelión y por tanto a una pena de cárcel muy superior. Serían hasta 25 años de prisión frente a los 8 a los que podría ser condenado Puigdemont.

En este caso, una vez que el presidente de la Generalitat cumpliera su condena, o en su caso tras ser absuelto, podría reactivarse la causa en su contra por rebelión. Ahora queda esperar la decisión del Tribunal Supremo.

Por el momento, el magistrado del Tribunal Supremo estudia la posibilidad de acudir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), según han confirmado fuentes del Alto Tribunal para que aclare la interpretación que ha hecho el tribunal alemán sobre el mecanismo de entrega.

La admisión de esta demanda, en caso de que así se produzca, dejaría en suspenso la tramitación de la orden de detención contra Puigdemont. La decisión de la corte de Luxemburgo no sería vinculante para los jueces alemanes, pero sería extraño que actuaran finalmente en contra de su criterio.

De darse este nuevo paso, el capítulo de la entrega de Puigdemont y los delitos por los que regresa a España procesdo aún no está cerrado.

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