Puigdemont hará campaña hasta que el juez decida el día 17 si le extradita

Puigdemont hará campaña hasta que el juez decida el día 17 si le extradita

El expresident denuncia en un artículo de opinión el «encarcelamiento masivo» de políticos mientras Juncker niega que se vulneren derechos en España

ADOLFO LORENTE

Sigue huido y escondido en Bruselas, pero la decisión del juez de dejarle en libertad condicional hasta decidir sobre su extradición parece haberle dado energías renovadas escribiendo, por ejemplo, un incendiario artículo en el prestigioso ‘The Guardian’ censurando «la brutal ofensiva judicial» y el «encarcelamiento masivo de políticos independentistas». «Seguiremos hasta el final», zanjó. Carles Puigdemont está en campaña y ha ganado tiempo. Dos semanas que son oro a la espera de que el viernes 17, a las 14 horas, comparezca ante la Cámara del Consejo de Bruselas (primera instancia), donde un juez decidirá sobre el fondo de la euroorden y, por ende, si acepta o rechaza la extradición a España.

Aquí es donde el expresident y sus cuatro exconsellers huidos empezarán a jugarse el ser o no ser en un carrusel judicial belga sin duda impredecible. Tanto, que es tan factible que el juez rechace la euroorden pidiendo más información a la Audiencia Nacional, como que la admita sin pestañear y decrete su ingreso en prisión mientras se queman todas las etapas del proceso. Aún caben dos recursos judiciales más: Apelación y Casación, lo que demorará la tramitación entre 60 y 90 días. El objetivo final es claro: evitar a toda costa la extradición a España alegando que sus derechos fundamentales no serán respetados.

De momento, tanto Puigdemont como Toni Comín, Clara Ponsatí, Meritxel Serret y Lluís Puig continúan en libertad aunque con la obligación de permanecer en Bélgica y estar localizables en todo momento a través de una dirección estable para acudir ante los tribunales cuando sean requeridos. El hecho de haber evitado la prisión provisional, un escenario que era poco probable, les permitirá hacer campaña electoral desde su particular ‘exilio’ belga.

Siguen escondidos, aunque es posible que hoy, por fin, se dejen ver en los actos que reunirán a 200 alcaldes catalanes en Bruselas para seguir «internacionalizando el 155». Entre otros, han organizado una «fotografía» frente a la Comisión, la misma que sigue dando la espalda a los lamentos del candidato del PDeCAT.

Porque si alguien tenía alguna duda de qué piensa la UE sobre todo lo que está ocurriendo en Cataluña y España, el presidente del Ejecutivo comunitario las evaporó de un plumazo. «No veo que el Estado de Derecho esté siendo violado por las autoridades españolas. Creo más bien que los que no respetan el orden constitucional español son los que violan la ley», aseguró.

«Una farsa y una pantomima»

Sus palabras fueron un valioso balón de oxígeno para Rajoy, que ha sufridos duras críticas desde el Gobierno belga tras el arresto preventivo de gran parte del Govern por parte de la Audiencia Nacional. «La Unión se fundamenta en el Estado de Derecho, que hay que respetar. Europa ha expresado sus convicciones, que se basan en los Tratados. Lo que ocurre en Cataluña, región española que tiene toda mi simpatía, no concierne a Europa porque las soluciones emanan del orden constitucional y jurídico internos de España». Si Puigdemont se fugó a Bruselas para denunciar al mundo tal injusticia, lo va a tener realmente muy complicado porque el eje Berlín-París-Roma ha cerrado filas con Madrid. De nada sirve independizarse si los grandes no te reconocen. Ellos mandan. El club.

Pese a todo, Carles Puigdemont no se da por vencido y ayer proclamó en ‘The Guardian’ que «defenderemos nuestros derechos hasta el final». «Hay mucho más en juego que nuestro futuro personal, está en juego la democracia en sí misma (...) Es un ultraje colosal que tendrá serias consecuencias», advirtió.

Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, eludió entrar en el ‘y tú más’ manifestando su «respeto por la decisión judicial belga, un sistema tan democrático como el español». Desde Bruselas, el ministro de Economía, Luis de Guindos, tachó de «farsa» y «pantomima» la decisión tomada por el expresidente catalán.

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