Primeras diferencias entre el PNV y el Gobierno por el Memorial de Víctimas

Jokin Bildarratz hizo una pregunta a Mariano Rajoy ayer en la sesión de control del Senado. A la derecha, el presidente le contesta. / EFE
Jokin Bildarratz hizo una pregunta a Mariano Rajoy ayer en la sesión de control del Senado. A la derecha, el presidente le contesta. / EFE

Bildarratz critica el «sesgo ideológico» que imprime el Ejecutivo de Rajoy al centro y el presidente le pide que no busque grietas en el «consenso institucional»

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

Aún quedan meses para que el Memorial de las Víctimas del Terrorismo sea inaugurado en Vitoria, pero su gestión ya genera fricciones entre el Gobierno de Rajoy y las instituciones vascas encabezadas por el PNV. Estas diferencias se hicieron patentes ayer en el pleno de control del Senado, donde el portavoz jeltzale, Jokin Bildarratz, reclamó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que corrija el «sesgo ideológico» que está «aflorando» en las primeras decisiones adoptadas por el órgano que gestiona este centro memorial, un Patronato que está compuesto en su mayoría por integrantes nombrados por la Administración del Estado. El presidente del Gobierno respondió que este centro se creó con un amplísimo consenso y pidió al PNV que «no busque motivos para dejar de estar de acuerdo».

El portavoz del PNV reconoció que el Memorial nació de un consenso entre instituciones, pero puntualizó que la gestión actual «preocupa» al PNV. «No está teniendo en cuenta suficientemente la pluralidad y las diversas sensibilidades democráticas de la sociedad vasca. Y tampoco está contando con las instituciones vascas», aseguró el senador jeltzale, que puso como ejemplo que el Gobierno Vasco ha conocido algunas iniciativas del centro «por los medios de comunicación».

«Promover construcciones memoriales aisladas, acotadas a un sector ideológico de la sociedad, no es bueno. Y algo de eso creo que está ocurriendo», lamentó el portavoz del PNV, que pidió al Gobierno central un mayor esfuerzo «para interpretar la pluralidad de Euskadi», así como una mayor colaboración con las instituciones vascas. Recordó que una función indispensable del nuevo centro debería ser el «rechazo a la legitimación o minimización de cualquier forma de terrorismo, violencia o vulneración de derechos humanos».

Mariano Rajoy defendió en su respuesta el gran acuerdo con el que se creó el Memorial, que se basó en el que obtuvo también la Ley de Víctimas del Terrorismo. «Ese consenso es fruto de la pluralidad y la colaboración que a usted tanto le preocupan», replicó a Bildarratz, a lo que añadió que «lo deseable es mantener ese consenso». «No creo que debamos buscar motivos para dejar de estar de acuerdo -continuó el presidente del Gobierno-. Si se ha demostrado la disposición de las administraciones para que el centro funcione, no lo pongamos en duda», reclamó al PNV.

También lanzó varios mensajes «contra la equidistancia entre víctimas y victimarios», contra la mezcla de terrorismo con «otros delitos» y contra situar «en el mismo plano a la democracia y el terror».

Las «coartadas» de ETA

El presidente recalcó que el terrorismo no ha sido un «episodio entre otros», sino la «principal agresión» a los derechos humanos, y aprovechó su intervención para hacer un reconocimiento a las víctimas, con las que dijo que la sociedad española tiene una «deuda de gratitud». Rajoy destacó que, gracias al esfuerzo de toda la sociedad, «los españoles ven a ETA como algo del pasado», aunque puntualizó que aún hay que «desarmar sus coartadas».

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