La primera generación sin miedo

Cinco jóvenes que han crecido en la Euskadi sin violencia hablan de sus pocos recuerdos de ETA

Nacho, Eneko, María, Paula y Alex se sacan un 'selfie' en Sagüés./Iñigo Sánchez
Nacho, Eneko, María, Paula y Alex se sacan un 'selfie' en Sagüés. / Iñigo Sánchez
MACARENA TEJADA

Se consideran unos afortunados. La actividad armada de ETA les cogió de refilón. Debido a su corta edad, no eran del todo conscientes de lo que pasaba a su alrededor. Cuando la banda terrorista anunció el cese de la violencia, no tenían ni 15 años. Su memoria está libre de recuerdos amargos. Sin contaminación alguna. Nada de violencia en su entorno. Paula Jimeno, de 18 años; Eneko Goicoechea, de 19; Alex Sánchez y María García, de 20; y Nacho Reina, de 22, forman parte de la primera generación sin miedo. Una generación sin la mochila de ETA. Aseguran que pese a que en casa han escuchado «bastante» hablar de terrorismo, en el colegio no se trata tanto. «Para construir un relato adecuado, los profesores deberían explicar lo sucedido en estos más de cincuenta años desde un punto de vista objetivo. Así, conoceremos nuestro pasado y no lo repetiremos en el futuro», coinciden.

Paula Jimeno 18 años «Me entra una sensación extraña al imaginar lo sucedido años atrás»

La donostiarra Paula Jimeno confiesa que no le resulta fácil hablar de ETA. No conoce la trayectoria de la banda terrorista. Solo sabe lo que ha escuchado en casa «y lo poco que hemos estudiado en el 'cole'». Le cuesta imaginar todo lo acontecido años atrás en su ciudad. Le resulta imposible hacerse a la idea de que, el año en el que ella nació (2000), 23 personas fueran asesinadas por ETA. «Me entra una sensación extraña en el cuerpo», admite.

No tiene duda alguna. Ella es una «afortunada» por vivir en una sociedad en paz. Ni siquiera recuerda el día en que ETA anunció el fin de la lucha armada. «Me suena, pero yo era muy pequeña. No me enteraba de nada», explica, y añade que «por suerte» nunca ha sentido ese «miedo» en San Sebastián. «Ahora podemos discutir, incluso insultarnos, pero sin violencia alguna».

Motivada por esas ganas de conocer más sobre el pasado de su territorio y «poder opinar con argumentos fundamentados» sobre el asunto, cree que «deberían enseñarnos la trayectoria de ETA, desde que se formó hasta su fin», en los centros escolares. «No entiendo por qué no lo hacen. Estoy convencida de que así evitaríamos que la historia se repitiera», reflexiona.

Pero, ¿pueden los jóvenes hablar a sus anchas sobre política? Paula afirma con un rotundo «sí», aunque también «puede que te critiquen o te griten. Todavía hay mucho que hacer. Tenemos que aprender a respetarnos más. Aun y todo, la violencia ya está mal vista por todos, o casi todos. Eso es un gran paso adelante».

Eneko Goicoechea 19 años «A mí no me ha tocado la violencia de ETA de cerca, siempre he vivido en paz»

«No me ha tocado vivir el tema de ETA de cerca, pero no me cabe duda de que su existencia ha marcado la historia de Euskadi y de España». A sus 19 años, Eneko Goicoechea, de Hernani, reconoce que nunca ha sentido miedo por la amenaza terrorista. «Siempre he vivido en paz. Sin temor a que alguien pudiera ser asesinado a mi alrededor».

Aun y todo, entiende que por aquel entonces la sociedad estuviera «asustada». «A nadie le gusta vivir con un temor constante a sufrir un atentado», reflexiona, y recuerda, con una claridad sorprendente para los 12 años que tenía en ese momento, la alegría que se respiró en su casa el día del anuncio del cese de la violencia: «Todo el rato se hablaba de lo mismo. Yo no le di mucha importancia, no entendía bien lo que pasaba, pero mi familia se alegró muchísimo. Ahora entiendo por qué».

Eneko sabe que el viernes pasado se avaló el final de ETA. No obstante, él no tiene ninguna preocupación. «Para mí lo importante fue el fin de la lucha armada», asevera. De todas formas, comprende que es «un paso adelante» para las víctimas y que ayudará a que «el movimiento nacionalista no se identifique con la violencia, porque creo que esta es otra consecuencia que ha dejado la banda». Ahora, «el futuro está en nuestras manos, en la de los jóvenes».

Está convencido de que la educación es «lo primero» para construir un relato adecuado. Considera fundamental que en los colegios se hable de lo que ha pasado, «que los niños, desde muy pequeños, sepan que la violencia no sirve para nada». Dice que la gente de su edad ya lo ha aprendido. O, al menos, eso es lo que él ve en su entorno: «Puedo tener amigos de diferentes ideologías, pero no nos vamos a pegar por pensar de manera distinta. Todas las ideologías son respetables».

Alex Sánchez 20 años «Los jóvenes somos más conscientes de la importancia de dialogar»

El donostiarra Alex Sánchez, de 20 años, no habla mucho sobre ETA y su final con sus amigos. Nunca lo ha hecho. A pesar de que «es la historia reciente de nuestro país», este tema les toca de lejos. Es consciente de «todo el daño que causaron, el miedo y la inseguridad». Y, aunque «no sea algo agradable» cree que se debe tratar con «naturalidad». «No nos tiene que asustar hablar de ello», sostiene. Él no tienen ningún problema al respecto. Sin embargo, considera que no sabe lo suficiente sobre ETA. «Podría ser más», reflexiona.

Lo que Alex conoce sobre la trayectoria de la banda terrorista lo sabe «por la televisión o el periódico, porque en el 'cole' nunca lo hemos tratado». Quizá con motivo de ese desconocimiento cree que «a la gente joven no le interesa del todo esto. No sé si por el miedo o porque no sabemos mucho al respecto».

Recuerda haber visto el anuncio del fin de la lucha armada en los informativos y que «tuvo mucha repercusión. Fue muy comentado en mi entorno, en mi casa. Y también muy celebrado». Su familia vivió este momento con una emoción que el joven rememora a la perfección.

Siete años después, ve la realidad con una mirada muy crítica. Admite que está «muy bien que todo esto haya terminado. Pero tenemos que acabar con todo tipo de violencias». En cualquier caso, también reconoce que «los jóvenes somos más conscientes de la importancia de dialogar. Hablar las cosas es la base de una convivencia en paz».

María García 20 años «Las charlas con Eguiguren en clase de Derecho me suscitaron mucho interés»

María García, de 20 años, adora hablar con su padre de política, y también de ETA, «por qué no». Siempre le ha interesado la historia y considera que, «aunque sea una pena», la banda terrorista forma parte de ella.

La joven cuenta que en casa han charlado sobre este tema desde que ella era bien pequeña y cuando empezó la carrera de ADE y Derecho en la Universidad de Deusto, se sintió aún más interesada, a la vez que horrorizada, por la trayectoria de la banda. Tener de profesor a Jesús Eguiguren, expresidente del PSE y participante en el proceso de paz de 2006, no deja indiferente a nadie. «Las charlas con él en clase de Derecho Constitucional me suscitaron más inquietud. Hablábamos mucho con él y nos hacía recapacitar», asegura. También la serie de televisión 'Cuéntame', de la que no se pierde ningún capítulo.

Pese a no haberlo vivido de cerca, se ha informado de todas las maneras posibles de lo sucedido estos últimos sesenta años. A María le inquieta este asunto, pero fuera de casa no habla mucho sobre ello. Le parece «importante» que el final de ETA haya quedado avalado. Sin embargo, «con todo lo acontecido estos últimos días, como la sentencia de 'La Manada' o el caso Cifuentes, del tema del terrorismo casi no he hablado con mis amigas», aclara.

Aunque las últimas noticias sobre la organización terrorista hayan pasado desapercibidas para la irunesa y sus colegas, «sabemos que ahora el futuro depende de nosotros». Entre los deberes que quedan por hacer de las nuevas generaciones señala el respeto y la tolerancia. «No podemos enfadarnos por no pensar igual, y mucho menos guardarnos rencor. Eso se ha quedado atrás», sentencia.

Nacho Reina 22 años «Podemos debatir y discutir, pero desde el diálogo y sin enfrentamientos»

«Se cierra un episodio negro de la historia. Ahora esto deberá pasar a formar parte de la materia escolar». El donostiarra Nacho Reina, de 22 años, se muestra contundente. Recuerda, con disgusto, la explosión de un artefacto en las inmediaciones de su casa cuando era pequeño. Es lo más cerca que ha estado de la actividad de ETA, «y menos mal».

Debido a su juventud, le cuesta imaginarse «todo el dolor que el terrorismo ha causado en la sociedad. Es un alivio ver que se cierra ya esa etapa». Espera que «esto tenga consecuencias positivas muy pronto porque visto el panorama actual, que desaparezca una banda terrorista es una buenísima noticia. Algo así siempre lo es». Y anima a todos a hacer autocrítica. Argumenta que «aunque nosotros vivamos en paz», para construir un relato adecuado, «tenemos que ver qué hicimos mal para que sucediera todo esto y ser capaces de que no se vuelve a repetir».

Hace hincapié en que «los profesores deberían explicar lo sucedido con ETA desde un punto de vista objetivo. «Sin adjetivos, solo con hechos». Así, los más pequeños, «y nosotros, que tenemos muchas dudas al respecto, conoceremos nuestro pasado y no lo repetiremos en el futuro». ¿Cómo? Nacho tiene alguna idea al respecto. Como el resto de sus compañeros, recalca que «ante todo está el respeto, del que tanto se habla ahora. Tenemos que debatir y discutir, pero desde el diálogo y sin enfrentamientos».

Una mayoría de jóvenes desconoce el atentado de Hipercor

Más de la mitad de los jóvenes universitarios vascos desconoce lo que sucedió en el atentado de Hipercor perpetrado por ETA el 19 de junio de 1987, y que costó la vida a 21 personas. Este es uno de los datos que se desprende del estudio 'Conocimiento y discursos de la población universitaria sobre terrorismo y vulneraciones de derechos humanos en Euskadi' realizado por el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto. Además, solo el 53% de los participantes en esta encuesta, realizada por encargo de la Secretaría General para la Paz y la Convivencia del Gobierno Vasco, sabía que Miguel Ángel Blanco fue una persona secuestrada y asesinada por ETA. El caso Lasa y Zabala, por su parte, parece ser un poco más conocido: un 54% supo que fueron dos personas secuestradas, torturadas y asesinadas por el GAL. Pese al desconocimiento de estos casos, el estudio revela que más del 90% de los universitarios rechaza la violencia; un 60% está en contra de ETA, y solo un 2% la respalda. Siete de cada diez entrevistados, además, creen que «la tortura ha sido muy frecuente» y apuestan por la reparación. Con la intención de conocer más sobre la trayectoria de la banda terrorista y conscientes de la necesidad de sacar adelante una sociedad en paz, casi la mitad de los alumnos asegura querer incluir como opcional una asignatura sobre Derechos Humanos.

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