Un 73% de los presos de ETA acepta explorar beneficios penitenciarios

Acto en favor de los presos de ETA. / DV

El debate interno puesto en marcha por el EPPK concluye con una participación del 87,2%

A. GONZÁLEZ EGAÑASan Sebastián

Un 73,4% de los presos de ETA acepta explorar las vías legales para lograr su excarcelación, mientras un 14,2% lo rechaza, según el recuento del debate interno puesto en marcha hace seis meses por el colectivo de presos de la banda (EPPK). Una amplísima mayoría de los reclusos, como ya adelantó este periódico, se ha mostrado favorables a abrir la puerta a «opciones jurídicas inéditas» como cambios de grado, peticiones de destino o libertades condicionales en busca de redenciones, entre otras medidas. Todo ello se ejecutará a través de peticiones individuales como requiere la normativa. Según ha avanzado este viernes Naiz.info, el debate ha contado con una participación del 87,2% del colectivo. Con este balance final, se da por superada la «fase de resistencia» y cada recluso podrá utilizar las posibilidades que ofrezca la vía jurídica, con apoyo del colectivo.

En un comunicado hecho público este viernes, el EPPK (Euskal Preso Politikoen Kolektiboa) da cuenta de los resultados de la votación sobre el documento de base del debate interno realizado desde el pasado mes de diciembre, que según cita, tiene como objetivo ir «vaciando las cárceles». La citada hoja de ruta ha sido respaldada por tres de cada cuatro presos, lo que supone 221 votos favorables, frente los de 42 reclusos que han votado ‘no’. Los 38 presos restantes han emitido un voto en blanco o no se han posicionado en un sentido u otro.

El EPPK explica que su definición definitiva se conocerá durante el verano, ya que debe completarse aún con las aportaciones producidas. Además, el colectivo destaca en su nota «la riqueza» de la discusión, dado que hay 91 propuestas, bien individuales o colectivas. Más adelante, se elegirá la dirección del EPPK, en la que podría haber nombres nuevos, aunque se prevé la continuidad del núcleo principal de históricos de la banda como los exdirigentes Mikel Albisu, ‘Antza’, Soledad Iparragirre, ‘Anboto’, o Jon Olarra Guridi.

Más claves

Según el comunicado, el «concluyente resultado lanza una hoja de ruta que apuesta rotundamente por la vía legal para ir logrando excarcelaciones». En lo sucesivo, establece el colectivo en su nota, «será cada preso quien decida aprovechar o no las posibilidades que ofrezca la línea jurídica, será cada preso quien decida utilizar o no las diferentes solicitudes o cauces legales (redenciones, destinos, cambios de grado, permisos, acercamiento a Euskal Herria o libertad condicional), y, dado que la línea ha sido aprobada de manera colectiva, contará en todo momento con el apoyo y la ayuda del colectivo», según establece el documento aprobado.

El EPPK pone en valor el grado de participación en el debate, ya que se ha implicado en las aportaciones y/o votación el 87,2% de los presos, y no lo ha hecho solo el 12,8%, es decir, 40 presos y presas, entre los que los motivos para ello tan dispares, como estar cerca del final del cautiverio, enfermedad, imposibilidad técnica, libre decisión de no participar o situarse fuera del colectivo.

En principio el EPPK, según el documento base, se mantenía en no superar las líneas rojas del «arrepentimiento y la delación», aunque están dispuestos a confrontar legalmente lo que entienden como «legislación de excepción», en especial la ley orgánica de 2003 que endurecía las condiciones para acceder a beneficios e instauraba el cumplimiento íntegro de las penas.

Proceso de reflexión

La conclusión del debate en las cárceles conocida ayer activará, probablemente, el otro proceso de reflexión interna en marcha: el de la propia ETA para decidir cual será su futuro. Este debate que, según anunció en su día su interlocutor David Pla, preso en Francia, arrancaría tras culminar el desarme producido el pasado 8 de abril, y que debería haber cogido velocidad de crucero en estos meses.

Se prevé, además, que después del verano, quizás para finales de año, la banda aclare su futuro, que pasaría, en principio, por dejar la organización sin «ningún tipo de actividad», al estilo de lo que hizo el IRA en Irlanda del Norte. Ello supondría, de facto, la desaparición efectiva.

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