Más presión

El foco

En esta presión estratégica activada por el partido de Rivera hay afectados colaterales, como el PNV

Javier Roldán Moré
JAVIER ROLDÁN MORÉ

Albert Rivera, hasta ahora socio preferente del Gobierno del PP, ha decidido ejercer de opositor al gabinete de Rajoy y apretar el acelerador de las críticas a los populares con el viento a favor de los estudios demoscópicos. El partido naranja está metiendo el miedo en las filas del PP. La formación liberal no se anda con rodeos y busca el fallo del rival, de su más directo competidor, incluso por vías indirectas. Y en esta presión estratégica activada por el partido de Rivera hay afectados colaterales, como el PNV. Y ayer ser escenificó en el Congreso. El portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, a raíz de la propuesta del PNV sobre el nuevo estatus, exhibió su artillería pesada contra la vicepresidenta y su relación con el PNV. Habló del plan Ibarretxe 2, del «cuponazo», de los «privilegios» de los nacionalistas, de la tarifa eléctrica y remató con un «la fiesta la pagamos todos».

El Gobierno, que necesita a Ciudadanos y al PNV para sacar adelante las Cuentas de este año, aguantó la embestida de los liberales y aireó las coincidencias de Ciudadanos con el PNV. En esta línea fue significativo cómo la número dos de Rajoy evitó desacreditar la propuesta jeltzale para el futuro autogobierno vasco. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría intentó guardar el equilibrio en sus respuestas para evitar causar heridas, aunque recordó que Ciudadanos no tiene representación en el Parlamento Vasco y que su líder vasco dijo en su día que la postura del partido sobre el Concierto suponía un «lastre». Este pulso entre la derecha española está incomodando visiblemente al PNV, que se ve utilizado en el cuerpo a cuerpo en el que están enzarzados ambos partidos en las últimas fechas, y que pone en peligro un posible acuerdo presupuestario. De hecho, los jeltzales, visiblemente molestos con Ciudadanos, fijan ahora su mirada en el partido de Rivera como responsable del bloqueo de unas Cuentas que hasta ahora estaban pendientes del 155, que no termina de levantarse a causa de la parálisis institucional que vive Cataluña. Algo se está moviendo en el tablero, pero sin Presupuestos, la sombra de un adelanto electoral, que a pocos beneficia, podría alargarse, aunque Moncloa sostenga lo contrario.

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