«Podemos irrumpió con mucha fuerza hace cuatro años, pero es muy difícil mantenerse»

Lander Martínez anuncia que integrará en su nueva dirección a los críticos y que trabajará para crear consensos. /Igor aizpuru
Lander Martínez anuncia que integrará en su nueva dirección a los críticos y que trabajará para crear consensos. / Igor aizpuru
Lander Martínez, secretario general de Podemos Euskadi

«Creo en la palabra de mis compañeros, la de todos, cuando aseguran que trabajarán por y para el partido»

ELISA LÓPEZ

A las pocas horas de erigirse como nuevo líder de Podemos Euskadi ya había recibido las felicitaciones de Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Pablo Echenique, el ‘triunvirato’ madrileño, además, de las de sus compañeros de partido, los de su candidatura y los de las candidaturas rivales. Lander Martínez se encuentra pletórico y satisfecho, pero también cansado después de ser elegido secretario general, pero sobre todo con mucha fuerza para encarar un reto difícil como el de crear «un partido más unido y más fuerte...». Vitoriano de 28 años y bilbaíno de adopción, este ingeniero informático de formación y hasta ahora secretario de Organización del partido de los círculos es consciente de que su juventud despierta ciertos tonos paternalistas, pero confiesa con orgullo que ha logrado que el arco parlamentario vasco le respete como a un político más. ¿Su segundo reto? Dar estabilidad a una formación en la que la paz interna no termina de cuajar.

-Ha sido elegido líder de un partido fragmentado y a poca distancia de su principal rival. ¿Es el escenario que imaginaba?

-Es un buen escenario. Por un lado, hay algo muy claro, y es que la pluralidad de la organización ha quedado reflejada en los resultados. Y, por otro, tenemos una dirección que ha logrado un respaldo más amplio del que consiguió nuestra misma candidatura cuando ganó Nagua Alba, lo que refuerza nuestra posición. Pero la pluralidad, insisto, ha salido reforzada, y en un partido que cree en su sistema democrático no es un problema sino lo contrario y, como es lógico, deberemos adaptar la dirección a esa realidad.

-Hacer un «Podemos más unido» supone un gran reto porque deberá gestionar un partido con una fuerte oposición interna.

-Yo no hablaría en términos de oposición interna. Es verdad que hemos tenido un proceso de primarias en el que cada uno ha presentado su proyecto. Pero también es verdad que todas las personas que participamos dejamos claro que asumiríamos los resultados y que trabajaríamos por y para el partido. Yo no tengo que poner en duda la palabra de mis compañeros. De hecho les creo, y no estoy de acuerdo en que hagan oposición interna. A veces estarán en desacuerdo, pero tendrán todo su derecho a demostrarlo y, si eso ocurre, entonces buscaremos la forma de buscar acuerdos lo más amplios posibles.

«Ahora tenemos una muy buena posibilidad de alcanzar un periodo de estabilidad interna»

-¿Cree incluso a los más críticos hasta ahora con la dirección?

-Claro que sí. Hasta este momento no he recibido más que felicitaciones de todo el mundo y creo en su palabra de que trabajarán por el partido, por qué no iba a hacerlo. Ahora somos compañeros de la misma dirección. Ya he contactado con todas las personas que han salido elegidas para darles la bienvenida y conocer su voluntad en cuanto al trabajo que quieren realizar.

-En cualquier caso, se dibuja una dirección fragmentada. ¿Será capaz de integrar a todas las corrientes?

-No es lo mismo una dirección plural que fragmentada. Pluralidad es divergencia de opiniones y fragmentada significa una dirección rota, y esto no se puede decir sin que ni se haya empezado a trabajar.

-¿Pero cuál será su fórmula para que todos se sientan cómodos?

-Lo primero es preguntarles qué quieren hacer. Intentar conformar las áreas de trabajo lo más acorde y cercano posible a la voluntad de cada uno, integrarles en todos los órganos. Y, por supuesto, trabajar con base en los consensos y no a los disensos.

-¿Salir elegido en unas primarias con la cota de participación más baja es la imagen del desgaste que está sufriendo el partido?

-Un total de 2.240 votos no es número nada desdeñable.

-En una organización con 18.000 inscritos...

-Es verdad que ha descendido la participación. Pero hay que tener en cuenta un factor importante, que el nuevo sistema de votación se ha endurecido en cuanto a sus requisitos de seguridad, y hemos contrastado tanto aquí como en otros territorios como Aragón y Baleares que la participación realmente se ha reducido. Y el hecho de que haya procesos electorales con bastante frecuencia tampoco favorece. Por eso debemos reflexionar sobre cómo atraer a las personas a participar.

-El desgaste de la militancia queda reflejado en el último Euskobarómetro que señala que solo el 32% de sus propios votantes dan al partido una valoración positiva.

-Es que es difícil mantenerse. Podemos irrumpió en la política con muchísima fuerza. No todo el mundo aguanta cuatro años militando ni cuatro años participando en tantas elecciones internas.

-Y tres elecciones a la secretaría general en tres años. ¿Cuándo llegará la estabilidad?

-Ahora tenemos una muy buena oportunidad de alcanzar un periodo de estabilidad. Creo que todas las candidaturas han demostrado en estas primarias que están dispuestas a mirar hacia adelante, y que hemos tenido una campaña que es reflejo de lo que va a ser la organización en el futuro. Es decir, una campaña muy limpia, centrada en proyectos y que no ha tenido tanta relevancia mediática por ser una guerra interna, sino porque todo el mundo se ha respetado, y creo que este tono se va a mantener.

«Debemos ir tejiendo relaciones de confianza para formar un gobierno progresista para 2020»

-¿Qué diagnóstico sincero hace del partido? ¿Qué se debería mejorar?

-Lo primero que debemos hacer es una buena distribución del trabajo con base en los resultados. Lo siguiente sería empezar a reforzar nuestros municipios. 2018 y 2019 van a ser los años de los municipios en Podemos.

-¿Es su prioridad?

-Sí. Y debemos volver a atraer a gente a los círculos. Es imprescindible.

-¿Cree que la presencia de Podemos se está desdibujando en las instituciones vascas?

-Desde sus inicios Podemos ha condicionado las instituciones en las que ha estado presente, incluido el Parlamento Vasco. Y creo, sinceramente, que nuestra presencia es importante y supedita el día a día de la Cámara de Vitoria de manera positiva. Pero, evidentemente, como partido nuevo que somos, adaptarnos a una institución es difícil.

-Y en la calle, ¿el ciudadano percibe la presencia de su partido?

-Me parece que todavía es pronto. Apenas llevamos un año de trabajo político. Y es difícil medir si la gente está al tanto o no de lo que estamos haciendo. Este es precisamente nuestro objetivo, llegar a la ciudadanía.

-Se han marcado como objetivo conformar un gobierno progresista en 2020, ser la alternativa al PNV.

-Es nuestro objetivo político porque entendemos que ya hay factores para ello. Partimos de un dato objetivo y realista: en el Parlamento Vasco existen mayoría de escaños progresistas, por lo tanto, la ciudadanía vasca vota progresismo y ve con buenos ojos la política de transformación social. Esto es algo tangible y medible. Y ahora lo que nos toca es, precisamente, construir esas alianzas que creemos que somos capaces de liderar desde Podemos Euskadi que permitan que en 2020 haya un gobierno del cambio progresista.

-¿Qué función pueden desempeñar en la política vasca desde una oposición en minoría con un Gobierno bipartito PNV-PSE y el apoyo del PP?

-En un Parlamento con cinco fuerzas políticas las oposiciones estables nunca son fáciles. Ni las cosas pueden cambiar de un día para otro. El que no lo tiene fácil es el Ejecutivo vasco que gobierna en minoría. Sí que es verdad que ahora tiene acuerdos con el PP, pero algún día pueden terminar. Y también algún día será absolutamente imposible mantener esa relación PNV y PP. Ahora nosotros tratamos de señalar las contradicciones que tiene el Partido Socialista, porque su militancia y sus votantes les piden progresismo, no esas alianzas con el PP.

-¿Ve todavía factible una alianza progresista de izquierdas a tres bandas entre Podemos, PSE y EH Bildu?

-No sería imposible. De hecho, el último Euskobarómetro señalaba que el punto coincidente más alto entre todos los espectros ideológicos al respecto de una modificación del Estatuto es el blindaje de los derechos sociales. El 60% de la población lo avalaba. Pues ahí tenemos un punto en común. Hay que ir tejiendo relaciones de confianza para un proyecto que no es para hoy sino para dentro de tres años.

-¿Qué papel juega Podemos en las ponencias de paz y autogobierno?

-Creo que ya estamos jugando un papel relevante. Somos una de las fuerzas políticas que tiene más claro y más voluntad de que esas ponencias salgan adelante y que den un buen resultado tanto en memoria como en autogobierno.

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