Adriana Lastra, la lealtad a Sánchez como portavoz del PSOE

Adriana Lastra, número dos del PSOE y nueva portavoz en el Congreso./Efe
Adriana Lastra, número dos del PSOE y nueva portavoz en el Congreso. / Efe

La asturiana tiene la máxima confianza del líder del nuevo Ejecutivo y coordinó su campaña en las primarias de hace un año, en las que recuperó el liderazgo del partido

COLPISA

Tenía todas las papeletas para ocupar un puesto destacable en el Gobierno de Sánchez. Adriana Lastra (Ribadesella, Asturias, 1979) asumirá una gran responsabilidad en el nuevo organigrama socialista, siendo la portavoz del PSOE en el Congreso en sustitución de Margarita Robles. El líder del nuevo Ejecutivo le confía a la asturiana la estabilidad de la formación después de demostrar una lealtad de 'diez' ante el madrileño. Lastra es una de las personas de más confianza de Sánchez y fue la coordinadora de su campaña en las primarias de hace un año, en las que recuperó el liderazgo del partido.

La dirigente asturiana deberá conducir a un grupo entre divisiones por las heridas internas del pasado, y además pactar con el resto de los grupos en un periodo en el que sin acuerdos no habrá agenda legislativa posible.

La nueva portavoz del PSOE en el Congreso dirigirá, a sus 39 años, un grupo de 84 diputados tras foguearse en la Cámara Baja como adjunta de Margarita Robles durante más de un año, un periodo en el que ha mantenido un perfil discreto para volcarse en su labor orgánica, renovar los Estatutos y consolidar la mayoría de Sánchez en las distintas federaciones del partido.

Frente a un PP mayoritario en número de escaños y las previsibles exigencias de quienes respaldaron la moción de censura, los próximos meses pondrán a prueba si el carácter impulsivo y combativo que Lastra mostró como coordinadora de la campaña de Sánchez en las primarias es compatible con la consecución de pactos en el Congreso.

Tercera de cinco hermanas, sin carrera universitaria -no concluyó sus estudios de Antropología Social-, la política asturiana recibió con lágrimas y el puño en alto la investidura de Sánchez como nuevo presidente del Gobierno tras una moción de censura 'exprés' en cuya cocina participó en contacto con los barones «sanchistas».

Con escaño en el Congreso desde 2015, Lastra se afilió a los 19 años al PSOE en su Ribadesella natal y, con 21 años estaba al frente de las Juventudes Socialistas de Asturias cuando formó parte en el año 2000 de la mesa del disputado congreso que aupó a la Secretaría General de su federación al que fue después su mentor político, el hoy presidente asturiano Javier Fernández.

De la ejecutiva surgida de esa asamblea formó parte Lastra como vocal y después como secretaria de Movimientos Sociales y ONG antes de hacerse en cargo en 2008 del área de Política Municipal, el número tres de una federación pacificada por Fernández tras la larga disputa que arrastraban por entonces «renovadores» y «guerristas».

Diputada autonómica entre 2007 y 2015, Lastra defendió con su proverbial vehemencia en 2011 que Fernández relevara como candidato al renovador Vicente Álvarez Areces, una relación con el presidente asturiano agrietada al incorporarse a la Ejecutiva de Sánchez y rota definitivamente cuando se puso al frente de la gestora.

Tras el regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General, Lastra, desde su puesto de «número dos» del partido, ya advirtió, un año después del Comité Federal que le costó el cargo ahora presidente del Gobierno, de que la socialdemocracia no estaba en crisis si no que lo estaban «algunos socialdemócratas» por pactar con la derecha.

«No están en crisis (el laborista Jeremy Bernard) Corbyn en Inglaterra ni los socialistas portugueses, lo que están en crisis son los que pactaron con la derecha y nosotros por muchas cosas que hicimos», señaló en la clausura del Congreso de su federación que eligió como secretario general a Adrián Barbón, uno de sus firmes apoyos en todo momento en la defensa del «no es no» a Rajoy.

Inclemente en su crítica al PP, Lastra ha protagonizado también algunas declaraciones altisonantes como la que le llevó a comparar a Albert Rivera con José Antonio Primo de Rivera, -una afirmación que después retiró- o cuando recurrió a Bolivia como ejemplo de Estado plurinacional para explicar la nueva postura del PSOE en el ámbito de la organización territorial de España.

Hace diez meses desde la localidad leonesa de Boñar donde veraneaba en su infancia, Lastra, por olfato político o como deseo, auguraba: «Dentro de poco volverá a haber un gobierno decente, que dé esperanza a la gente, que no se resigne ante las desigualdades y los desafíos y que luche por los que más lo necesitan».

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