Pedro Sánchez prevé un mandato de un año lleno de gestos políticos

Sánchez rompió el protocolo y se acercó a saludar a Rajoy al final de la ceremonia de toma de posesión./AFP
Sánchez rompió el protocolo y se acercó a saludar a Rajoy al final de la ceremonia de toma de posesión. / AFP

El presidente del Gobierno impulsará las medidas para las que ya tiene mayoría en el Congreso pero que fueron bloqueadas por PP y Ciudadanos

RAMÓN GORRIARÁNMadrid.

Pasaban dos minutos de las once de la mañana cuando Pedro Sánchez prometió ayer ante el Rey cumplir con las obligaciones de presidente del Gobierno. No habían transcurrido ni 24 horas desde su investidura de facto tras el triunfo de su moción de censura a Mariano Rajoy. Dejó el Palacio de La Zarzuela para trasladarse a La Moncloa a conocer la residencia y el despacho del jefe del Ejecutivo. Después comenzó la ronda de llamadas para sondear a los posibles ministros y dio los primeros trazos a la estructura de su Gobierno.

Sánchez no se concedió ni un respiro para ejercer. En el perfil de su cuenta de Twiter ya aparece que es presidente del Gobierno de España, en segunda instancia escribe que es padre (de dos hijas) y por último secretario general del PSOE. De La Zarzuela se fue a La Moncloa con la única compañía de su jefe de gabinete Juan Manuel Serrano. A las 11.30 entró en el complejo que alberga a la residencia presidencial y una docena de edificios. Fue recibido por la secretaria general de la Presidencia, María Rosario Pablos, y otros funcionarios. Durante una hora recorrió las dependencias, entró en el que será su despacho y regresó a su domicilio en la localidad madrileña de Pozuelo, donde comenzó a esbozar los nombres de sus ministros. Una 'ecuación' que quiere tener lista para mitad de semana.

Compromisos: Derogará la Ley Mordaza y la prisión permanente y desarrollará una ley para la igualdad de salarios

El líder socialista sí tiene más claro qué política va a poder hacer. Consciente de que será difícil perpetuarse en el cargo más de un año -la idea es adelantar las elecciones generales al otoño de 2019-, quiere protagonizar un mandato plagado de gestos políticos ante la incapacidad de poder desarrollar una política legislativa plena. Los 84 diputados del PSOE le dejan con una debilidad extrema en el Congreso. Según dejó entrever en el debate de la moción de censura y en conversaciones con sus colaboradores, sus prioridades legislativas serán sacar adelante las iniciativas para las que tiene la misma mayoría parlamentaria que aprobó la moción. Es el caso de la derogación de la Ley Mordaza, la supresión de la prisión permanente revisable, la recuperación de la universalidad del sistema sanitario restringido a los inmigrantes en 2012 o la revitalización del sistema de dependencia, con más de 300.000 personas que no reciben ningún servicio. Son medidas en las que cree que podrá contar con los 180 votos que sacaron adelante la censura.

En su cartera de proyectos parlamentarios también está una ley de igualdad de salarios entre hombres y mujeres, y la de igualdad de género en el mundo laboral. Para otro momento se quedarán reformas estructurales, como la del modelo de financiación autonómica, porque aunque Sánchez reprochó a Rajoy el retraso de cuatro años, es una tarea de largo aliento que un Gobierno no puede resolver, a su entender, en uno o, a lo sumo, dos años. Además, las elecciones autonómicas de mayo próximo en muchas comunidades pueden alumbrar un esquema de poder territorial distinto al actual y con intereses diferentes.

El PNV le respaldará

Todos son planes esbozados por Sánchez en la moción de censura o en intervenciones cuando era líder de la oposición que ahora deberá calibrar si son viables. El independentismo catalán no va a colaborar con los socialistas si no encuentra respuesta a sus demandas. Y el presidente ya ha avisado que el marco constitucional es una línea roja y no dudará en recurrir al artículo 155 de la Constitución si la situación lo requiriera. Podemos se siente desairado a las primeras de cambio por su exclusión del Ejecutivo aunque mantiene el voto de confianza. El PNV apuesta por la estabilidad hasta 2020, pero vigilará el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Sánchez.

El jefe del Ejecutivo está, en todo caso, centrado en conformar su Gabinete. Ayer por la tarde habría comenzado los contactos con las personas en las que ha pensado. Lo que no va a hacer, apuntan sus colaboradores, es «vaciar» la dirección del partido para ocupar sillones en el Consejo de Ministros. Las elecciones municipales, autonómicas y europeas se celebrarán dentro de un año y la maquinaria orgánica necesita funcionar a pleno rendimiento.

La falta de apoyos hará que la reforma de la financiación autonómica se guarde en un cajón

Sánchez solo ha transmitido que su Gobierno será «socialista, paritario, pequeño y europeísta». Con lo del tamaño tiene un problema porque alguna vez ha apuntado que quería recuperar la cartera de Igualdad, pero no desea aumentar el número de ministerios, más bien lo contrario. Una alternativa sería recurrir a la fórmula valenciana de adscribir esa responsabilidad con rango ministerial a la Vicepresidencia. La 'número dos' de su Gobierno, si se decanta por una mujer como todo apunta, será una de sus primeras designaciones.

En todo caso, precisan en su equipo, hasta mediados de la próxima semana no se conocerán los nombres de los ministros. Sánchez mantiene la idea de celebrar su primer consejo el próximo viernes, reunión en la que también se conocerán nombramientos importantes, como el nuevo fiscal general del Estado.

Mientras el presidente se dedica a estos menesteres, Rajoy ha desaparecido. Asistió a la toma de posesión de su sucesor, y se retiró a su domicilio en Aravaca, apenas a diez minutos de la que ha sido su residencia en estos seis años y medio. El expresidente medita su futuro y la estrategia que expondrá el martes ante los notables del PP en la reunión del comité ejecutivo nacional. Tampoco ha dado pistas sobre sus planes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos