Pedro Luis Uriarte: «El Cupo vasco no es un problema para España sino una solución»

Pedro Luis Uriarte, ayer en Donostia poco antes de ofrecer una conferencia en el alkartetxe de la Parte Vieja./SARA SANTOS
Pedro Luis Uriarte, ayer en Donostia poco antes de ofrecer una conferencia en el alkartetxe de la Parte Vieja. / SARA SANTOS
Pedro Luis Uriarte, exconsejero vasco de Economía y Hacienda

«La metodología de este sistema incluye aspectos muy valiosos que deberían incorporarse ya al nuevo modelo de financiación autonómico»

A. GONZÁLEZ EGAÑASAN SEBASTIÁN.

Pedro Luis Uriarte (Bilbao, 1943) cree que con el aluvión de críticas al Cupo y al Concierto se asiste a una «clarísima sobreactuación, porque Euskadi no tiene dimensión para desestabilizar España como se ha proclamado». El que fuera consejero de Economía y Hacienda entre 1980 y 1984 sigue volcado en hacer pedagogía sobre el Cupo y ayer lo hizo durante más de dos horas en el alkartetxe de EA en la Parte Vieja de Donostia.

-¿Qué le parece el aluvión de críticas que se ha desatado sobre la modificación de las leyes de Cupo y Concierto Económico?

-Por resumirlo en solo dos palabras: humillante y exagerado.

-¿Tiene base hablar de 'cuponazo' como ha bautizado Ciudadanos al régimen económico vasco?

-Por supuesto que no. Es un slogan simplificador y descalificador que, por cierto, si mi memoria no me falla, no lo ha inventado el político que lo emplea habitualmente.

-¿Exageran algunos partidos a la hora de echar por tierra el Cupo?

-No solo se exagera, sino que ha habido una clarísima sobreactuación. Lo digo porque la economía vasca sólo representa el 6,1% de la española y su población el 4,66%. Por lo tanto, Euskadi no tiene dimensión suficiente para desestabilizar España, como se ha proclamado. Pensar que una cantidad de 1.500 millones de euros, o incluso el doble, puede desestabilizar el Estado es simplemente ridículo. Una burda mentira.

-Pero los detractores dicen que el Cupo es un problema para España.

-Vamos a calificar en este caso esa afirmación como una pura tontería. El Cupo no es un problema para España, sino que es una solución para España. Por de pronto, porque establece un vínculo que está a punto de cumplir ya los 140 años, entre el País Vasco y el Estado español. Eso tiene, desde una perspectiva política, para cualquiera que se sienta español, un valor incalculable. En segundo lugar, porque la metodología de Cupo incluye una serie de aspectos que también resultan muy valiosos y que también deberían incorporarse ya al nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas de régimen común. En primer lugar, la responsabilidad fiscal, y en segundo, que tienes que asumir tu responsabilidad sin la red de protección del Estado. Esas referencias demuestran el valor inmenso del Cupo que, además, y también contra lo que se dice, se podría extender desde una perspectiva técnica a todas las comunidades autónomas. Sería enormemente beneficioso.

-La defensa del Cupo ha suscitado ruido interno en el PP y PSOE, con 'barones' muy críticos como el socialista asturiano Javier Fernández, que lo verbalizó ayer mismo. ¿Por qué es tan difícil hacer entender que no es un problema para el resto de autonomías?

-Se están mezclando intereses propios de partido. Se ve clarísimamente en el caso de Ciudadanos y, con menos precisión, en el del PSOE y también, en algún caso, en el Partido Popular, con cuestiones que son de carácter institucional y no deben ser manipuladas con el objetivo de obtener ventajas políticas.

«Ciudadanos solo tiene dos cargos en Euskadi. Por tanto, ni está ni se le espera. No tiene nada que perder»

«Las comunidades de régimen común deben al Estado 216.380 millones. Euskadi no debe nada»

-¿Por qué cree que ha regresado ahora la polémica?

-Ha surgido ahora por seis razones coyunturales y una estratégica. Hablando de las coyunturales, la primera es que el problema con Cataluña ha provocado en España una reacción emocional de fuerte rechazo al nacionalismo y ese rechazo se ha extendido a todo lo que venga de Euskadi. La segunda es que ha emergido una corriente, que el presidente del PP vasco califica de «nacionalismo español», muy agresiva, y que personifica Ciudadanos. La tercera es que este partido sólo tiene dos cargos en Euskadi. Por lo tanto, ni está aquí ni se le espera. No tiene nada que perder. La cuarta es que dando leña a los 'pérfidos' nacionalistas que están robando a la pobrecita España, da muchos votos «allende del Ebro». La quinta es que no hay que olvidar que tenemos elecciones en Cataluña el 21 de diciembre y también el ataque al Cupo da votos allí, porque los catalanes no lo tienen. Y la sexta es que las comunidades autónomas de régimen común están en una situación financiera crítica. En conjunto deben al Estado 216.380 millones de euros. Euskadi no debe nada y lo que se está planteando, burda y maniqueamente, es algo así como que 'si nosotros estamos mal, vosotros tenéis que estarlo también'.

-¿Y la estratégica?

-Creo que están confluyendo los intereses políticos de C's, la facción del PSOE que encabeza Susana Díaz y los históricos de este partido, y una corriente del PP liderada por FAES, apoyados por poderosos medios de comunicación en el sentido de que hay que abordar una reforma constitucional, en la que se recorten lo que se califican de 'excesos autonómicos' y se garantice la 'sacrosanta' igualdad. Quiero ser optimista y pensar que todavía existen políticos con sentido de Estado en España y que, si finalmente se reforma la Constitución, se llegará a una solución equilibrada y satisfactoria para Euskadi.

-¿Euskadi no es lo suficientemente solidaria?

-Por supuesto que lo es. Pagamos de los gastos del Estado un 33% más de lo que correspondería por población.

-Pero dicen que Euskadi paga poco.

-Euskadi paga lo que tiene que pagar, algo más de lo que le corresponde por PIB y mucho más de lo que le correspondería tomando como referencia la población. Lo que no se sabe, ni nadie me puede contestar, es cuánto pagan las 15 comunidades autónomas de régimen común de los gastos del Estado, porque el sistema de financiación que tienen, además de muy malo, es absolutamente opaco.

-¿Qué propone para acabar con esta situación de crítica continua?

-Yo diría que, por un lado, tiene que haber una buena voluntad por los partidos que tienen responsabilidad estatal. Y, por el lado vasco, creo que nos está faltando capacidad de comunicación y pedagogía. Como llevo ya más de 55 conferencias, ante públicos muy variados, puedo garantizar, con absoluta seguridad, que cuando se explican las cosas ante personas de buena fe, estas entienden perfectamente qué es el Concierto y qué significa el Cupo.

-¿La reforma de la financiación autonómica en España sería el bálsamo para acabar con esta polémica? ¿Cree que llegará a materializarse??

-La nueva metodología de Cupo que se acaba de aprobar se ha realizado con seis años de retraso. La reforma del modelo de financiación de las comunidades autónomas de régimen común lleva tres años de retraso. Por lo tanto, no saben lo que dicen aquellos que afirman que se ha abordado la reforma del Cupo con urgencia.

-¿Peligraría el Concierto si se abre el melón constitucional?

-Sería demencial y un gran error romper ese vínculo de relación con el Estado español, porque eso solo traería inestabilidad, tanto en España como aquí, sin ninguna ventaja práctica.

-¿Qué le parece que EH Bildu se abstuviera en la votación sobre el Cupo en el Congreso? ¿Cómo se entiende esa postura teniendo en cuenta que el fundador de EA fue clave en la aprobación del Concierto en 1981?

-Me parece difícilmente entendible. Dado que usted lo cita, tengo que recordar que el lehendakari Carlos Garaikoetxea jugó un papel decisivo y trascendental en la aprobación del Concierto, donde estaba incluida la actual metodología de Cupo. Por lo tanto, y referido ya a la coalición EH Bildu, su posicionamiento me resulta claramente incomprensible. Pienso que adolece de una clara incapacidad de análisis, pues no han sabido distinguir lo coyuntural de lo nuclear, ni lo táctico de lo estratégico.

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