Urkullu denuncia la «politización de la Justicia» en el Estado español

Urkullu atiende a los perioidistas en Ottawa/Irekia
Urkullu atiende a los perioidistas en Ottawa / Irekia

«La decisión de hoy es absolutamente desproporcionada y es la peor que se podía haber adoptado por contraproducente», afirma el lehendakari desde Canadá

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELOttawa Enviado especial

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha conocido en Ottawa la noticia de la prisión incondicional para los miembros del Govern que han declarado hoy en la Audiencia Nacional. La capital canadiense es la última estación del viaje oficial que una delegación del Gobierno Vasco ha realizado esta semana por las provincias canadienses de Quebec y Notario, y el lugar desde el que Urkullu ha ofrecido una rueda de prensa para valorar el encarlemamiento de ocho consellers de la Generalitat. Ha asegurado que esta decisión de la Justicia le lleva a constatar “la peor de las sensaciones que venía teniendo en todo este tiempo en relación a la judicialición de la política y la aplicación del artículo 155 de la Constitución”. Para el lehendakari, la decisión adoptada por la juez Lamela, a instancias de la Fiscalía, “reconoce que hay una politización de la Justicia” en el Estado español, lo que ha calificado de “grave”.

“Falta una inteligencia política absoluta en el Estado español para gestionar estas situaciones, que nacen de una aspiración con arraigo social importante en una sociedad y que merecen adecuar las medidas políticas y jurídicas a su correspondiente contexto”, ha señalado el lehendakari. Ha mostrado su “mayor preocupación ante la decisión de la prisión incondicional para representantes políticos e institucionales” catalanas y ha recordado que se produce “por acción de la Fiscalía General del Estado”. “A pesar de que insistamos en la necesidad de la separación de poderes en un Estado de derecho, con esta prisión incondicional se reconoce también que hay una politización de la justicia. Y esto es lo más grave. Solo hay que ver el papel que ha tenido la Fiscalía en esta situación”.

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Urkullu ha señalado que “la decisión de hoy es absolutamente desproporcionada, es la peor de las decisiones que se podían haber adoptado por contraproducente”. Ha insistido en “la necesidad de cohesión, porque la política es un ejercicio constante para la convivencia normalizada y ésta no es la vía”. A su juicio, “parece que estamos más cómodos instalados en el riesgo de la fractura social, y esto es lo que los políticos tenemos que evitar absolutamente. Para ello hay que evitar cualquier medida que pueda ahondar en ese riesgo de fractura social y que pueda provocar otro tipo de situaciones absolutamente innecesarias en el siglo XXI”. Urkullu ha hecho un “llamamiento a la tranquilidad” y ha confiado en que, “de cara al futuro, se tenga más en cuenta el contexto a la hora de tomar decisiones políticas y jurídicas, aunque esta vez no haya sido así”.

Responsabiliza al Gobierno español

El lehendakari ha responsabilizado de esta situación al Gobierno español porque “tiene la responsabilidad sobre la Fiscalía General del Estado, y tiene que saber cuál es la realidad política y social que se vive, no solamente en la comunidad autónoma de Cataluña, sino en todo el Estado español”. Ha afeado que, “una cosa es que se esté reivindicando el cumplimiento de la legalidad, pero yo pido también que, además de eso, se tengan en cuenta también los sentimientos arraigados profundamente en las sociedades y que se pretenden conducir de la manera más democrática posible”. En este sentido, ha asegurado que ese es “un ejercicio que echo en falta por parte del Gobierno español”.

Urkullu ha criticado que, “desde hace siete años, el Gobierno español no ha ofrecido ninguna solución ni ninguna propuesta de satisfacción suficiente” para las reivindicaciones que llegaban desde las instituciones catalanas. “El Gobierno español tiene que ser consciente de que vivimos en el siglo XXI, en el que las leyes también se pueden modificar y ensanchar. Las leyes tienen que servir para el binestar de los ciudadanos y para una mejor relación entre ellos”, ha enfatizado.

El lehendakari ha puesto ejemplo de un matrimonio. “Si hay una parte del matrimonio que quiere divorciarse y otra parte que no quiere que produzca ese divorcio, esa segunda parte también tendrá que hacer por seducir para que no se produzca la ruptura”.

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