Papeletas 'made in Gipuzkoa' para el 21-D

Eduardo Aizpurua, gerente de Transkrit, supervisa la impresión de las papeletas./ARIZMENDI
Eduardo Aizpurua, gerente de Transkrit, supervisa la impresión de las papeletas. / ARIZMENDI

La empresa Transkrit de Pasaia se ha encargado de fabricar los 54.280.000 sufragios para las elecciones al Parlamento de Cataluña

ION FERNÁNDEZSAN SEBASTIÁN.

Alrededor de 5,5 millones de catalanes están llamados a las urnas este jueves. De su decisión dependerá la composición del nuevo Parlamento autonómico, para lo cual podrán optar entre 10 candidaturas en Barcelona y Tarragona, y 11 en Lleida y Girona. La materialización de estas elecciones no sería posible sin las 54.280.000 papeletas que la imprenta Transkrit ha fabricado en sus instalaciones de Pasaia. No todas se dispondrán para los electores el 21 de diciembre, 2.153.600 de ellas se han destinado al voto por correo.

Completar todo este intenso trabajo exigió la dedicación exclusiva por parte de una plantilla de veintiséis trabajadores durante siete días en tres turnos por jornada. Pero los cimientos de este proyecto se fraguaron el pasado julio, cuando la empresa guipuzcoana recibió, junto con otra compañía madrileña, la adjudicación para encargarse durante los próximos cuatro años de producir las papeletas y los manuales de instrucciones para las mesas electorales de cara a unos comicios a la Cámara catalana.

110
toneladas de papel
se han empleado para imprimir las papeletas para las elecciones al Parlamento de Cataluña
Se compró a la empresa Zikuñaga de Hernani.
2,1
millones de papeletas
2,1
se han imprimido para ser utilizadas en el voto por correo, un encargo que tuvo que ser completado en 48 horas para cumplir el plazo.
407.000
euros
ha sido el presupuesto final de adjudicación a Transkit
El concurso partió con un precio de licitación de 752.196 euros.
7
días
de intenso trabajo ha requerido la realización del encargo, con tres turnos completos
Los veinte trabajadores de la empresa fueron reforzados con otros seis.

Este hito trajo consigo una anécdota meses después. «Días antes del referéndum del pasado 1 de octubre varios medios de comunicación nos llamaron para preguntar si nosotros nos íbamos a encargar de fabricar las papeletas». Eduardo Aizpurua, gerente de Transkit, fue tajante siempre en su respuesta: «Nosotros únicamente realizamos trabajos oficiales y, en este caso, de cara al Parlamento».

«Solo hacemos trabajos oficiales y, en este caso, es para el Parlamento catalán»«Hay que coordinar bien el proyecto. Si fallas en algo, fallas en todo»«En España solo hay cuatro imprentas offset con capacidad para grandes tiradas»

Esa consulta y los siguiente pasos del gabinete del expresidente catalán Carles Puigdemont hicieron que el Gobierno de España aplicará en la comunidad el artículo 155 de la Constitución. Todo hacía presagiar la inminente convocatoria de unas elecciones, que llevaría a que Transkrit pusiera en marcha toda su maquinaria.

A principios de noviembre llegó la esperada llamada. La Generalitat instó a la imprenta guipuzcoana a que hiciera una propuesta económica para fabricar las papeletas para el 21-D. Su oferta resultó más atractiva que la de su único rival. Presentó un proyecto para las dieciséis candidaturas de las cuatro provincias por un valor máximo de 762.196 euros (IVA no incluido). Ese montante se redujo hasta los 407.000 (IVA no incluido) después de que los partidos aspirantes en Barcelona se redujeran a diez después de estudiar los recursos.

La Generalitat permitió comenzar a fabricar las papeletas el 4 de diciembre, después de que se resolvieran todos los recursos interpuestos por algunas candidaturas políticas que no habían sido admitidas para participar en el proceso.

Este pistoletazo de salida marcó sobre el calendario dos fechas: Transkrit disponía de 48 horas para entregar los sufragios a destinar al voto por correo y seis días para el ordinario.

No hubo problemas. Al día siguiente se facilitaron los primeros, concretamente 2.153.600; y el 10 se enviaron los 52.126.400 restantes. En total, 54.280.000. La empresa de Pasaia imprimió unos nueve millones cada jornada laboral. Para ello precisó 110 toneladas de papel, que las adquirió en la papelera Zikuñaga, de Hernani. de manera que los comicios catalanes han repercutido positivamente en dos empresas guipuzcoanas.

El reto se alcanzó gracias a «muchas horas de dedicación previa», concreta Eduardo Aizpurua. «Hay que coordinar bien todo el proyecto. Comprar el papel adecuado, las cajas y las tintas, y organizar el transporte, todo ello son elementos claves para conseguirlo. Si fallas en algo -subraya el gerente- , fallas en todo». Tampoco hay que olvidarse de «la importancia de contar con una plantilla flexible». Eso sí, la envergadura del proyecto llevó a la empresa integrada por veinte trabajadores -seis en labores de oficina y catorce en las áreas de producción y manipulado- a incrementar en seis empleados la plantilla durante esa intensa semana y a detener el resto de proyectos que tenían en cartera y que retomaron tras concluir las papeletas de las comicios.

La buena coordinación entre los equipos resultó «clave» para cumplir los plazos. En la oficina, el responsable comercial, Gonzalo Rodríguez, vivió pegado al teléfono. Su misión: atender las demandas de la Generalitat y estar pendiente de las noticias para anunciar al resto el inicio del trabajo.

Cuando hubo luz verde entró en funcionamiento el área de Producción. Aquí, Jokin Roldán lleva las riendas. Se encargó de que las impresiones salieran correctamente y en el tiempo establecido. «Estuvimos muy atentos -explica Roldán- porque hasta el último momento no nos dieron el visto bueno para empezar a trabajar y luego hubo que hacerlo todo corriendo». Eso sí, sus años de experiencia le sirvieron para adelantarse a las circunstancias: «Fuimos prevenidos y arriesgamos a la hora de la elaboración previa de las plantillas de candidatos a fabricar», explica el responsable de Producción.

La sección de Manipulado se mantuvo al acecho, a la espera de recibir las papeletas impresas. Se estuvo atento para recortar los sufragios adecuadamente y empaquetarlos. De esta supervisión se encargó Mikel Gorostidi: «Establecimos una organización al detalle, gracias a la cual no se cometieron errores a la hora de introducir papeletas en las cajas. Si se produce un fallo siempre se puede corregir, pero eso retrasaría el proceso». Una vez todo estuvo preparado, los camiones partieron rumbo para Cataluña.

Siete días intensos los que se vivieron en las instalaciones de Transkit en Pasaia, pero se cumplió el objetivo. Y es que esta capacidad de afrontar grandes retos les ha llevado a recibir el apodo de 'Los últimos mohicanos'. Así lo explica Eduardo Aizpurua: «Ya únicamente quedan cuatro empresas de impresión offset en España con la capacidad de llevar a cabo grandes tiradas como la que hemos hecho para estas elecciones al Parlamento catalán», señala con orgullo Eduardo Aizpurua.

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