Palabras para combatir el yihadismo en Euskadi

Aitor, Hajar y Carlos en plena charla en Andoain./UNANUE
Aitor, Hajar y Carlos en plena charla en Andoain. / UNANUE

Ertzainas y musulmanes que viven en el País Vasco se reúnen periódicamente en un programa de prevención

ANA VOZMEDIANOANDOAIN.

Una tarde más, agentes de la Ertzaintza encargados de las relaciones con los musulmanes que viven en Euskadi acuden a una cita que ya empieza a ser habitual para ellos. En este caso es en Andoain, en la casa de cultura de la zona alta, pero puede celebrarse en cualquier otra localidad e incluso en una mezquita que así lo solicite.

Esta vez, en Andoain, son chavales jóvenes, aunque mayores de edad, que viven en pisos de emancipación de la Diputación guipuzcoana, aquellos que tienen que servir para que vayan adaptándose a la vida laboral y ciudadana después de abandonar las viviendas de protección foral que les acogieron.

El programa de contacto entre la comunidad musulmana y la Er-tzaintza está en vigor desde hace cuatro años y es el paraguas que ampara encuentros como el de Andoain en los que además de agentes como Carlos, Patxi y Aitor, participa Hajar Samadi, vecina de Eibar desde muy pequeña aunque nació en Marruecos, de religión musulmana y empeñada en evitar la posible radicalización de jóvenes.

Su primer mensaje es que el Islam es una religión pacífica y que muchos de los grupos violentos se basan en el desconocimiento de esta característica. Por eso, uno de los mensajes que se envían a las familias y a los propios jóvenes, es que las palabras que les prometen maravillas a través de las redes si profesan la lucha yihadista, no son ciertas.

10 mezquitas

El programa incluye charlas a menores tutelados de la Diputación, a jóvenes en pisos de emancipación, pero también en mezquitas, siempre a petición del colectivo, para poder llegar a las familias y darles herramientas de prevención y detección de problemas en sus hijos.

Coinciden Carlos y Hajar que los chicos jóvenes que por las razones que sean, incluida la rebeldía de la edad, se sienten atraídos por el radicalismo, no acuden a los responsables de sus mezquitas para informarse o preguntar. «Es un colectivo vulnerable, carne de cañón para algunas sectas que los controlan a través de la red. No hablan con religiosos que conocen, sino con imanes que lanzan sus mensajes desde Egipto, desde Siria, desde cualquier lugar que a veces es falso. Un radical de Tolosa no buscará la respuesta de un imán de Tolosa, sino del de Arabia. Les explican que podrán conseguir la felicidad. Les dicen que tendrán una vida mejor, les adoctrinan, les seducen, juegan con ellos».

Promesas falsas

Hajar Samadi les cuenta que todas esas promesas son falsas, que no se dejen llevar por esas palabras colgadas en internet y que su religión, la que ella misma profesa, no tiene nada que ver con las creencias violentas de los imanes informáticos. Su papel y su forma de hablar dota de credibilidad a toda la charla en la que participan los tres ertzainas.

«¿Sabéis a qué habéis venido?», preguntan a los chicos que acaban de llegar. No les hace mucha gracia que haya policías o periodistas, se apoyan junto a la pared y se quitan la capucha para sentarse en la sala en la que tendrá lugar la charla. Uno de ellos llegó desde Agadir, aunque no tiene el recuerdo del turista de sus hermosas playas. Otro, con diecisiete años pudo colarse en los bajos de un autobús, un tercero pasó desde Tetuán en una patera en la que pasó tres días en el mar. Ninguno es hablador, miran a los monitores que les han acompañado, lo de las fotos no les va nada y les genera expectación que la Policía les explique cuál es su papel. Más aún si les dicen que les pueden ayudar si tienen algún problema.

Los agentes explican que son colectivos vulnerables a los que se capta por internet

«Un radical de Tolosa no buscará la respuesta de un imán de Tolosa, sino del de Arabia»

Desde el departamento de Seguridad del Gobierno Vasco explican que ese es uno de los objetivos del programa. «Tenemos reuniones prácticamente mensuales con el EBI, la asociación que agrupa a la representación de las distintas comunidades musulmanes. Nos pusimos en contacto con ellos tanto para difundir el papel de la Ertzaintza como para poder atajar cualquier posible brote de yihadismo radical».

La Policía vasca habló con los alcaldes de los tres territorios vascos y con concejales antes de iniciar todo el programa. La Diputación también jugó un papel importante porque los menores a los que también se dirige la iniciativa están a su cargo. «Queríamos que gente que llega huyendo de situaciones complicadas, muchos de ellos musulmanes, puedan llegar a entender que la relación con la Ertzaintza tiene que ser fluida. No queremos que nos vean como una amenaza, sino que sepan que podemos echarles una mano». Los tres agentes están acostumbrados a que apenas les hagan preguntas y que la actitud entre ellos sea sobre todo de sorpresa.

En las mezquitas

A finales del pasado noviembre, la consejera de Seguridad del Gobierno Vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, dio cuenta en el Parlamento de una de las medidas concretas que aparecen en este programa, las visitas a las mezquitas. Son la tercera pata del programa y probablemente una de las más importantes en lo que se refiere a la prevención. «Normalmente acuden familias. Lo que se trata es de aportarles las herramientas que les permitan detectar si sus hijos se están radicalizando, si han cambiado sus hábitos».

Ha habido ya diez encuentros en mezquitas, siempre a petición de los centros religiosos, «porque no se trata de invadir la intimidad de nadie». No ha habido casos en el País Vasco, pero la prevención va a seguir intensificándose para evitar cualquier situación de radicalidad yihadista que pudiera generarse en el colectivo.

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