El PNV da otra oportunidad a Rajoy

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, felicita a Mariano Rajoy en su segunda investidura como presidente, el pasado 29 de octubre. / AFP

Cree que la declaración del presidente ante la Audiencia «no cambia nada» y se prepara para negociar las Cuentas. El avance «en paralelo» de los gobiernos central y vasco en transferencias y convivencia será clave para que los jeltzales mantengan su apoyo al PP

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Mariano Rajoy acaba de vivir una de las semanas más complicadas desde que está en política con su comparecencia como testigo del caso Gürtel ante la Audiencia Nacional, pero al menos la ha atravesado sin recibir un portazo por parte de los partidos que le han permitido mantener su Gobierno a flote en lo que va de legislatura. Uno de esos grupos es el PNV que, tras aprobar los Presupuestos de 2017 y el techo de gasto de 2018, sigue dispuesto a sacar chispas al peso de sus cinco diputados en el Congreso de cara a la negociación de las Cuentas del próximo año, que se abrirá una vez que se lance el nuevo curso político. Según fuentes del EBB, la comparecencia de Rajoy ante la Audiencia Nacional «no cambia nada porque tampoco aportó nada nuevo», más allá de intensificar el «ruido» político, así que los jeltzales no modificarán su predisposición para negociar los próximos Presupuestos. «Otra cosa será que en el futuro se deriven responsabilidades penales o políticas del caso Gürtel», apuntan, pero mientras el partido que sustenta al Gobierno no sea reprendido por los tribunales, el PNV no renunciará a obtener «acuerdos beneficiosos para Euskadi» en Madrid.

Esta nueva oportunidad del PNV a Rajoy ha venido acompañada de un hábil movimiento del presidente, que ha hecho coincidir la semana de su declaración ante la Audiencia con un acercamiento evidente al Gobierno Vasco. Al principio de semana, el martes, trascendió el encuentro «discreto» que Rajoy y el lehendakari, Iñigo Urkullu, mantuvieron el día 19 de julio en La Moncloa. Ese mismo día, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, llamó al consejero vasco de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka, para iniciar los contactos sobre las transferencias pendientes. Dos gestos que se produjeron la víspera de la comparecencia de Rajoy por el caso Gürtel, que fue el miércoles, y que no pueden interpretarse como una casualidad. El presidente quería blindarse al mantener abiertas las vías de comunicación con uno de los dos partidos, junto a Ciudadanos, que puede garantizarle cierta estabilidad en esta legislatura. El PNV, por su parte, sin dejar de ser consciente de la maniobra del presidente, se deja querer porque sabe que la actual situación de debilidad de Rajoy le concede unas posibilidades de negociación que no podía ni soñar en la etapa de la mayoría absoluta.

Relación entre ejecutivos

Aún quedan unos meses para que la negociación presupuestaria como tal se abra en el Congreso (no suele empezar hasta noviembre), por lo que la atención del PNV se fijará a partir de septiembre en los avances que sean capaces de lograr los gobiernos central y vasco en cuestiones como el desarrollo del autogobierno o la consolidación de la convivencia. Si la última negociación presupuestaria fue eminentemente económica, con el acuerdo sobre el Cupo o el impulso de infraestructuras como el TAV, ahora el EBB considera que el Gobierno del PP debe demostrar «otra actitud» en cuestiones más políticas. Ahí es donde entra la negociación «en paralelo» que el Ejecutivo de Urkullu ya ha entablado con el Gobierno central en las dos últimas semanas. El lehendakari ha puesto sobre la mesa de Rajoy cuáles son las prioridades del gobierno de coalición de PNV y PSE: culminar el Estatuto con el traspaso de las competencias pendientes -con la gestión del régimen económico de la Seguridad Social y Prisiones como prioridades-, abordar una nueva política penitenciaria que acompañe el final de la violencia o el reconocimiento de todas las víctimas.

Por el momento, el Gobierno central solo ha movido ficha con el tema de las transferencias pendientes, que fue la principal razón de la llamada de Sáenz de Santamaría a Erkoreka. En esa comunicación no llegaron a concretar nada sobre traspasos, pero al menos quedaron en hablar a lo largo del mes de agosto para fijar una primera reunión a finales de agosto o primeros de septiembre, con el inicio del nuevo curso político. Los asuntos relacionados con la convivencia tendrán un desarrollo más pausado, o tal vez más discreto, aunque Urkullu aseguró que Rajoy le mostró su «disposición a abordarlos», lo que ya supone un cambio con respecto a la posición que ha mantenido el Gobierno del PP en los últimos años.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, señaló el pasado jueves que las competencias pendientes se deberían haber transferido «hace muchos años», pero reconoció que sería «una buena noticia» que al menos se produjeran en los próximos meses. Respecto a la negociación de los Presupuestos, prefirió no adelantar acontecimientos porque «en Madrid estamos semana a semana viendo lo que sucede y cómo evoluciona la situación política» ante los diferentes casos de corrupción que afectan al PP. «Por tanto, no sé cómo nos vamos a encontrar en septiembre», afirmó.

Aunque, más allá de cubrirse las espaldas por lo que pudiera pasar en el futuro, fuentes del EBB recalcan que, mientras no haya una sentencia condenatoria contra Rajoy o su partido, o se demuestre que ha podido mentir en su declaración ante la Audiencia, sigue siendo el presidente del Gobierno a todos los efectos, por lo que no renuncian a negociar con él. Al igual que el PNV tampoco se cierra a la posibilidad de estudiar una hipotética mayoría alternativa en el Congreso si los partidos de la oposición lograran articular una moción de censura, algo que en Sabin Etxea ven improbable a corto plazo.

Aclarar la corrupción

Mientras el proceso del caso Gürtel sigue su curso, el PNV insiste en exigir al PP «que aclare» todas las dudas que se ciernen sobre la presunta financiación irregular del partido, aunque tampoco hace demasiada sangre con este tema. La mejor muestra de ello es el poco entusiasmo con el que acogió la propuesta conjunta de PSOE y Podemos para forzar un pleno extraordinario para que Rajoy comparezca ante el Congreso para dar explicaciones. El PNV, en una línea muy similar a Ciudadanos, aseguró que no obstaculizará la convocatoria de ese pleno, pero se muestra más partidario de conseguir un adelanto de la comparecencia de Rajoy en la comisión de investigación del Congreso, donde considera que los grupos tendrían la opción de realizar unas preguntas más exhaustivas.

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