«Necesitamos como el comer un acuerdo entre gobiernos sobre política penitenciariapara ir de la mano»

Jokin Bildarratz, en el barrio donostiarra de Ibaeta. / MIKEL FRAILE
Jokin Bildarratz (Portavoz del PNV en el Senado)

«El mundo de la izquierda abertzale tiene que reconocer de una vez por todas el daño causado para que la sociedad vea que ha dado ese paso»

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Jokin Bildarratz (Tolosa, 1963) echa de menos la relación directa con los ciudadanos que proporciona la política municipal, aunque dice «disfrutar» también de la «atalaya» que ofrece el Senado para analizar las relaciones políticas desde una visión más amplia. En la Cámara alta el PP mantiene la mayoría absoluta, por lo que el trabajo de la oposición se ve más limitado, pero el senador jeltzale destaca la importancia de que el PNV tenga un papel clave en el Congreso para impulsar el desarrollo de «la agenda vasca».

-Esta semana el Grupo Vasco ha facilitado la aprobación del techo de gasto y un consejero jeltzale ha firmado un preacuerdo sobre la nueva ley del Cupo. ¿El PNV vuelve a ser influyente en Madrid?

-Es evidente que nuestros cinco diputados en el Congreso están siendo influyentes en la situación política actual, sobre todo desde que el PSOE ha decidido desmarcarse de cualquier acuerdo. Lo más destacable, sin embargo, es que las relaciones entre los gobiernos central y vasco empiezan a ser normalizadas.

«El PNV, como se decía de Cassius Clay, siempre va al combate abierto y con franqueza»

«El PP no tuvo intención de acordar la declaración en memoria de Blanco. Nunca me había pasado algo así»

-¿Notan que ahora les miran de una manera diferente respecto a los años de la mayoría absoluta del PP?

-Hace apenas un año dijimos que veníamos de una etapa de glaciación porque, en la época de la mayoría absoluta, la actitud del PP hacia Euskadi y hacia el PNV fue de intransigencia total, en cuestiones como las inversiones, el cumplimiento del Estatuto o la relación bilateral con el Estado. Eso empezamos a corregirlo con los Presupuestos de 2017 y ahora hay una mayor complicidad. Vemos una actitud más abierta a entender nuestras singularidades.

-¿Se les puede empezar a considerar como socios preferentes del PP?

-No, no. Somos conscientes de que podemos ser necesarios, pero lo que pedimos es que se vea a Euskadi de una manera singular y con una actitud positiva. A partir de ahí, estamos totalmente abiertos a trabajar. Nosotros representamos únicamente los intereses de Euskadi, y en eso nos pueden tener enfrente o al lado. Mejor si es al lado. El PNV, como dijo Bernardo Atxaga de Cassius Clay, siempre va al combate abierto y con franqueza. Con una actitud de seriedad, de rigor y con el objetivo de la estabilidad. Estas tres características son las que definen al Gobierno de Urkullu y es lo que pretendemos también respecto a Madrid.

-¿La intención del PNV es exprimir lo más posible esa posición de fuerza en el Congreso?

-No me gusta el verbo exprimir, prefiero el de defender los intereses de Euskadi. La intención es desarrollar la agenda vasca para que se puedan desbloquear cuestiones que llevan demasiado tiempo paradas. Se ha logrado con el TAV o el Cupo, pero hay otras cuestiones que desatascar.

-¿El techo de gasto es la antesala de la negociación presupuestaria?

-Estamos totalmente abiertos a negociar los Presupuestos, con la mejor de las actitudes.

-Además de los asuntos económicos propios de unos Presupuestos, ¿incluirán exigencias políticas?

-Es bueno que distingamos la relación entre gobiernos, que debe ser bilateral, y las negociaciones presupuestarias en Madrid. Desde el punto de vista económico, debemos centrarnos en inversiones y proyectos, aunque como partido también valoraremos los acuerdos en función de que se consiga una atmósfera de colaboración entre los gobiernos.

-¿Han empezado a preparar sus reivindicaciones?

-Hemos empezado a pensar en ellas, aunque la negociación presupuestaria no se abrirá hasta octubre. Andoni Ortuzar (presidente del EBB), Aitor Esteban (portavoz en el Congreso) y yo mismo hemos empezado a definir dónde estarían las prioridades para Euskadi. Al final la clave es que cualquier acuerdo que alcancemos sea entendido por la sociedad vasca. Durante muchos años hemos vivido una relación de tensión con el PP en muchos ámbitos, y todavía perdura en algunos aspectos, por lo que el PNV no hará nada que no pueda explicar a la ciudadanía.

-¿Cree que la sociedad vasca entiende la estabilidad que están ofreciendo al Gobierno de Rajoy?

-Creo que sí, y lo entienden hasta los que aparecen públicamente como críticos, como pueden ser EH Bildu, Podemos o incluso el PSE. Saben que estamos jugando un papel positivo para Euskadi, eso es irrefutable. Nosotros siempre vamos a negociar la agenda vasca con el Gobierno español, esté quien esté en ese ejecutivo.

-¿Es un buen momento para lograr un empujón definitivo a las transferencias estatutarias pendientes?

-Nosotros siempre valoraremos una actitud positiva al desarrollo del Estatuto. Hasta ahora se ha producido un incumplimiento manifiesto de la ley por parte de todos los gobiernos, y es una cuestión que afecta a su propia credibilidad, porque luego ellos exigen a otros que se atengan a la ley. Esperamos que se produzcan avances porque se ha empezado a recuperar el elemento de la bilateralidad entre gobiernos, lo que supone un salto importante, aunque aún hay mucho camino por recorrer.

-En Madrid hay reticencias a atender las dos prioridades del Gobierno Vasco: el régimen económico de la Seguridad Social y la competencia de Prisiones. Sobre la primera, alertan de la posible ruptura de la 'caja única'. ¿Es así?

-Esas dos competencias están recogidas en el Estatuto de forma literal. No sé los temores que puede tener el Gobierno, pero es una ley orgánica y a mí no me tiene que explicar sus miedos, sino que debe cumplirla. Dicho eso, el Gobierno Vasco ha aclarado que el traspaso del régimen económico de la Seguridad Social no supone romper la 'caja única'. Lo que hay que hacer es sentarse y hablar.

-En el tema de Prisiones, el Gobierno está dispuesto a hablar de la gestión de los centros, pero no de traspasar la política penitenciaria...

-El Estatuto habla únicamente de la gestión de los centros penitenciarios, y es lo que pedimos. Luego hay otra cuestión que es la política penitenciaria donde, más allá de lo que diga el Estatuto, necesitamos como el comer un acuerdo entre los gobiernos español y vasco. Lo hubiéramos necesitado siempre, pero ahora que ETA ha dejado la violencia y se ha desarmado, es más necesario que nunca. Todos queremos que ETA se disuelva, pero ese paso no puede condicionar el desarrollo de una política diferente. Es exigible que los gobiernos lleguen a un acuerdo para gestionar el etapa post-ETA. Tenemos que ir de la mano, pero no veo al Gobierno de Rajoy dispuesto a hacer una política compartida.

-¿En qué sentido la enfocaría?

-Hay que encontrar una solución común. El Gobierno Vasco ha desarrollado algunos planes para facilitar la resocialización de los presos, pero ahora tienen que sentarse los dos gobiernos para definir el futuro de la política penitenciaria. El Ejecutivo del PP está en una actitud inamovible en la que no quiere ni sentarse, lo que para nosotros es un error. ETA es pasado y, aunque no hay que olvidar lo que pasó, hay que avanzar en el desarrollo de la convivencia.

-¿Ayudaría que los presos reconociesen el daño causado?

-Todo el mundo que rodea a la izquierda abertzale, no solo los presos, tiene un tema por resolver. Tiene que reconocer de una vez por todas el daño injustamente causado a las víctimas y a toda la sociedad. La sociedad en general tiene que entender que la izquierda abertzale ha dado ese paso. Hay elementos positivos como que Julen Arzuaga vaya al homenaje a Miguel Ángel Blanco en Ermua, pero no son suficientes. La sociedad tiene que entender que la izquierda abertzale ha reconocido como error y como injusticia el sufrimiento generado durante tantos años.

-Esta semana se ha vivido un desencuentro entre partidos en el Congreso y el Senado a la hora de recordar a Blanco. ¿Por qué no es posible un mínimo de unidad?

-Claro que es posible. Llevo años en política y he pasado por muchas instituciones, pero es la primera vez en mi vida que no he podido conseguir un acuerdo con otras fuerzas, a excepción de la izquierda abertzale, para recordar a una víctima del terrorismo. Nunca me había pasado. Reconozco que el PP ha sufrido en carne propia muchos casos de terrorismo, pero me parece incomprensible que esta vez no haya tenido voluntad de acordar. No sé las razones.

-¿Qué pasó en el Senado para que tampoco fuera posible?

-El martes por la tarde no llegaron a un acuerdo para una declaración institucional en el Congreso y, al día siguiente, el PP llevó al Senado el mismo texto que no había salido la víspera, lo que de entrada no me parece la mejor fórmula para buscar un acuerdo. En cualquier caso, como ya digo que nunca había dejado de consensuar una declaración de este tipo, redacté a mano un texto alternativo para tratar de recoger todas las sensibilidades del arco parlamentario. Sin rebajar la condena del asesinato de Blanco e incluyendo la solidaridad con todas las víctimas de la violencia y el terrorismo. Se lo envíe al portavoz del PP en el Senado, pero aún sigo esperando su respuesta.

-Entonces, ¿sitúa la mayor parte de la responsabilidad en el PP?

-Sin duda, a los hechos me remito. Por tanto, me parece impresentable que Alfonso Alonso calificara nuestra actitud de vergonzosa. Si el PP hubiera tenido intención de acordar el texto, lo hubiéramos aprobado. Flaco favor hace a las víctimas con esa actitud.

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