Navajas asumirá las causas del procés hasta que el Gobierno decida el relevo de Maza

Navajas coloca a Maza la medalla de fiscal general el día que tomó posesión de su cargo./J.C. HIDALGO/ EFE
Navajas coloca a Maza la medalla de fiscal general el día que tomó posesión de su cargo. / J.C. HIDALGO/ EFE

El Gobierno busca una sustitución rápida y de la misma línea dura en los procesos judiciales en marcha contra los líderes independentistas. La muerte del fiscal general del Estado abre un boquete en la estrategia de Rajoy en Cataluña

R. GORRIARÁN/J. ARTOLAMADRID.

Luis Navajas, el fiscal jefe de la Audiencia de Gipuzkoa entre los años 1987 y 2003, asumirá las causas del procés secesionista catalán al frente de la Fiscalía General del Estado, después de la muerte repentina de José Manuel Maza en Buenos Aires por una infección generalizada, hasta que el Gobierno encuentre un sustituto.

Navajas es teniente fiscal, número dos en el escalafón en el Ministerio Público, y de entrada le corresponde provisionalmente cubrir la baja. El previsible sustituto es muy conocido en Gipuzkoa. De 68 años, natural de Granada, casado y con una hija, antes de recalar en San Sebastián estuvo destinado en Almería y Badajoz. Pese a su dilatada trayectoria al frente del Ministerio Público, Navajas siempre será recordado por el informe que lleva su nombre. Fue el fiscal que a finales de los años 80 inició una investigación contra las tramas de corrupción existentes en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo, comandado en aquel entonces por Enrique Rodríguez Galindo. Navajas envió al fiscal general del Estado un informe, a partir de una denuncia de guardias civiles, contra supuestas actividades ilegales de agentes a las órdenes del teniente coronel que lideraba la lucha contra ETA.

El fallecimiento de Maza ha abierto un boquete en la estrategia legal del Gobierno contra el movimiento secesionista en Cataluña. La Moncloa desearía tener un clon del desaparecido fiscal general del Estado, si acaso con menor presencia mediática y con declaraciones más medidas, pero con su misma firmeza contra la dirección independentista. Rajoy tendrá que buscar ahora su cuarto fiscal general. Empezó su mandato con Eduardo Torres-Dulce, con el que surgieron serias fricciones por su actuación, «laxa» a juicio de miembros del Gobierno, contra los soberanistas catalanes tras la consulta del 9 de noviembre de 2014. Aquellas diferencias acabaron con su dimisión. Fue sustituido por Consuelo Madrigal, de efímera gestión porque no fue ratificada en el cargo debido, según fuentes de la carrera, a las diferencias con el Ejecutivo sobre algunos nombramientos en el Ministerio Público. Rajoy escogió a Maza, entre otras razones, porque no tenía ataduras con otros miembros de la carrera fiscal. Pero, sobre todo, por su talante conservador y su firmeza ante el desafío secesionista. El fallecido fiscal se jactaba, siguiendo el manual del cargo, de no seguir los dictados gubernamentales, pero sabía muy bien qué se esperaba de él. El Gobierno quería orden en la carrera fiscal, sobre todo en Anticorrupción, y una respuesta firme a los pasos que dieran la Generalitat y el Parlamento de Cataluña. Rajoy escudriña ahora qué togado puede ajustarse a ese perfil. De entrada, las funciones de Maza en relación al caso catalán serán asumidas por Luis Navajas.

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El Gobierno desea que el sucesor tenga su misma energía con una menor dimensión mediática

La relación entre ambos era «profesionalmente correcta» y trabajaron juntos en la redacción de las querellas ante la Audiencia Nacional contra Carles Puigdemont y sus 13 consejeros, y ante el Supremo contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y cinco miembros de la Mesa. Los textos llevaban la firma de Maza, algo inusual pero que pretendía dejar sentado el compromiso personal del más alto representante de la Fiscalía en las dos causas penales de mayor voltaje político en las últimas décadas.

Navajas es el responsable de llevar a buen puerto la querella en el Supremo, en la que ha tenido que ver cómo la petición de prisión para Forcadell y tres miembros de la Mesa fue rebajada por el juez Pablo Llarena al pago de una fianza de 150.000 euros por parte de la presidenta y 25.000 los integrantes del órgano de gobierno de la Cámara. El teniente fiscal tendrá bajo su responsabilidad toda la acusación pública de la causa si, como se prevé, el Supremo hace suya también la de la Audiencia Nacional que instruye Carmen Lamela.

El Gobierno no tiene decidido el relevo de Maza y en la Moncloa solo confirman que Navajas asumirá las funciones del fiscal general hasta que Rajoy, oído el Consejo General del Poder Judicial y tras el testimonial dictamen de la Comisión de Justicia del Congreso, tome una decisión. Un proceso que puede durar de tres semanas a un mes, un periodo clave para la suerte de las causas abiertas contras los dirigentes independentistas.

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