Nagua Alba: «No quiero acomodarme en un sillón, por eso no me presentaré a más elecciones»

Nagua Alba posa en la sede que Podemos-Ahal Dugu tiene en Donostia, a los pies del río Urumea./JOSÉ MARI LÓPEZ
Nagua Alba posa en la sede que Podemos-Ahal Dugu tiene en Donostia, a los pies del río Urumea. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Nagua Alba, secretaria general de Podemos Euskadi

«Las críticas a mi gestión, a pesar de que a veces son sonoras, son minoritarias. El trabajo hecho por la dirección habla por sí solo», afirma

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

En apenas tres meses, Nagua Alba (Madrid, 1990) se marchará con la maleta llena de buenos recuerdos. Satisfecha y orgullosa, reconoce, de la gestión que ha realizado junto a su equipo a lo largo de todo su mandato al frente de Podemos Euskadi. La joven dirigente abandonará la secretaría general de la formación morada a mitad de camino, cuando se celebren en diciembre las primarias internas. Y esgrime dos razones para no aceptar la reelección y adelantar la celebración de la asamblea ciudadana: para favorecer el proyecto del partido de cara a las próximas elecciones y porque ella, dice, no quiere perpetuarse en un sillón.

-¿Cuál ha sido la gota que ha colmado su vaso para dejar a mitad de camino la secretaría general de Podemos Euskadi?

-Hay dos cuestiones. Por un lado, están los motivos por los cuales convocamos una asamblea ciudadana. Ésta es una decisión que llevamos reflexionando desde hace bastante tiempo, porque sabíamos que la próxima convocatoria de primarias iba a coincidir con los meses previos a las elecciones municipales y forales. Y teníamos muy claro que una nueva dirección necesita tiempo para preparar esa cita electoral. Lo que respecta a la otra decisión, que es el no presentarme yo a las primarias, en realidad es una decisión que ya tomé antes de presentarme a las anteriores primarias. Tenía muy claro cuando decidí presentarme a la secretaría general que me presentaba para un mandato.

-¿Y su razón es...?

-Que yo no quiero hacer de la política mi oficio. Lo tengo muy claro. Soy psicóloga y quiero trabajar de ello. Evidentemente, hubo un momento en el que la coyuntura política obligó a muchas personas a dar un paso al frente. Pero creo que una de las labores principales como secretaria general es construir un proyecto que sea capaz de andar solo.

-¿Se desvinculará del partido?

-No, esto no significa que vaya a abandonar Podemos Euskadi, ni muchísimo menos. Simplemente considero que hay que limitar el número de mandatos. Primero, porque tiene que haber relevo. Y segundo, porque a mí me parece muy peligroso que uno se acomode en un puesto. Y esto lo vemos en los viejos partidos, de gente que lleva 30 años ocupando el mismo puesto. Lo de hacer carrera política no es mi estilo.

-Pero tampoco ha agotado ese único mandato. ¿Abandonar el barco a mitad de camino no es un poco precipitado?

-El mandato se agota en el momento en el que uno convoca primarias. Creo que una buena dirección debe ser flexible. Si los plazos no encajan con lo que estratégicamente debemos hacer y nos van a impedir estar a la altura de una cita electoral como las municipales y forales, una elección madura es la que se da cuenta de eso y decide cambiar esos plazos.

-Usted dice que no quiere hacer de la política su oficio pero, sin embargo, mantiene su escaño en el Congreso. ¿Cómo se explica eso?

-Voy a seguir manteniendo mi escaño porque ese es otro compromiso que adquirí, un compromiso que aún no ha finalizado. Yo no puedo abandonar a todas esas personas que me votaron doblemente y confiaron en mí para representarlas.

-¿Volverá a presentarse a unas elecciones cuando acabe la legislatura en el Congreso ?

-No, no es mi intención. Sigo manteniendo la misma ilusión y las mismas ganas de trabajar en Podemos, pero creo que hay que aprender a trabajar desde distintos lugares por el proyecto.

-¿Ha podido influir en su decisión las críticas que ha recibido por parte del sector discrepante?

-Creo que el trabajo hecho por la dirección habla por sí solo. Si comparamos el momento en el que asumimos la dirección con el momento actual, es evidente que hemos avanzado muchísimo y que hemos hecho un muy buen trabajo. Evidentemente, críticas va a haber siempre. Pero también es evidente que decisiones como estas no se toman en doce horas, ni a golpe de nota de prensa ni por lo que digan unas pocas personas. Estas decisiones se toman en base a debates.

-¿No se ha sentido en algún momento acorralada?

-No, no, nunca. Es imposible que una se sienta acorralada en su partido. Yo siempre he tenido muy claro que este tipo de decisiones se tienen que tomar con calma y pensando mucho en el proyecto.

«Voy a mantener mi escaño porque no puedo abandonar a quien confió en mí»

«Cuando asumí esta responsabilidad, había conflictos dentro de la formación»

«El lehendakari me ha deseado suerte y le agradezco mucho el detalle»

-En cualquier caso, ¿entiende que haya quien ve su gesto como una escapada a la crisis interna que sufre su partido?

-Eso tiene mucho que ver con quienes están acostumbrados a la política vieja y clásica, porque les cuesta muchísimo entender que se convoquen unas primarias antes de tiempo, que la dirección se arriesgue a abandonar su sillón y que una persona no quiera presentarse a la reelección cuando tendría posibilidades bastante altas de ser reelegida. Les cuesta entenderlo a quienes están acostumbrados a perpetuarse en el poder y que jamás soltarían un cargo. Entiendo que haya gente que no se lo explique, pero la explicación es muchísimo más simple que cualquier tipo de enrevesada trama para arrancarnos de la dirección. La explicación, primero, tiene que ver con el proyecto. Segundo, porque creemos que es el momento de construir un partido todavía más fuerte y, sobre todo, más unido. Y, tercero: yo no quiero acomodarme en un sillón durante el resto de mi vida.

-¿Por qué cree que una parte de su partido ha criticado tanto su gestión?

-Las críticas, a pesar de que a veces son sonoras, son muy minoritarias. Yo trabajo mucho con los círculos y lo que he recibido siempre ha sido cariño y felicitaciones por el trabajo bien hecho. Creo que todo lo que hemos ido desarrollando en estos últimos años demuestra claramente que esa gestión ha estado a la altura. También entiendo que siempre habrá personas cuyo deseo sea ocupar puestos de responsabilidad e importantes en el partido y que se sientan incómodas si no es así. Y me parece un deseo legítimo. Pero no es mi estilo.

-¿Y cómo explica que un día antes de que usted anuncie la convocatoria de una asamblea ciudadana, el 36% de los círculos críticos con su gestión la exijan y la hagan pública a través de los medios?

-En realidad, el debate sobre la apertura de las primarias estaba planteado en el consejo ciudadano mucho antes, y el orden del día de ese debate era público. Se envió como un mes y medio antes de la reunión. Por lo tanto, ese debate se iba a tener.

-Entonces, ¿sabían que usted anunciaría esa asamblea ciudadana o al menos que el debate estaba sobre la mesa?

-Claro, claro. Toda la militancia de Podemos Euskadi tenía constancia de que en la dirección se iba a tener ese debate desde mediados de julio.

-Da la sensación, entonces, de que alguien se ha ocupado de ponerle obstáculos a su liderazgo...

-Yo no entiendo muy bien a qué lógica responde, pero, en cualquier caso, si la intención era abrir una asamblea ciudadana, ya está abierta.

-¿Quizás ha pecado su dirección de falta de integración de las distintas corrientes?

-Eso jamás ha sido así. Además, era uno de mis objetivos y también de mi equipo: construir un partido abierto e integrado en el que pudiera participar todo el que se sintiera parte de Podemos, independientemente de que luego hubiera diferencias en su seno. Y esto se ve perfectamente en el equipo que ha constituido el consejo ciudadano autonómico. Hay muchísima variedad de sensibilidades y en los debates se constatan diferencias, que son sanas y que se dirimen democráticamente, pero hemos seguido caminando y colaborando igualmente.

-¿Esas diferencias son las que han sumido al partido en tantísimas controversias?

-Yo no tengo ningún problema en reconocer, no ya cuando asumí el cargo, sino incluso antes, cuando pusimos en marcha la gestora posterior a la dimisión del anterior secretario general, que estábamos en un momento tremendamente difícil. Éramos una organización joven y tan inexperta en muchas cosas, que tenía pocas herramientas para afrontar eso. Precisamente, lo que demuestra el hecho de que abramos la asamblea ciudadana es que estamos en muchísima mejor situación para construir finalmente un partido unido de verdad.

-La dirección de su partido, sin embargo, siempre ha negado públicamente que hubiese una crisis interna.

-Yo no sé si lo llamaría crisis. Hay una metáfora que lo explica muy bien: cuando los niños pegan el estirón, les suelen doler las piernas y los músculos. Pues yo creo que eran esos dolores de cuando uno está creciendo muy rápido. En el momento en el que yo asumí esta responsabilidad había conflictos dentro del partido porque, además, esa fue una de las razones que me empujó a dar ese paso, porque entendía que este proyecto era muy valioso para Euskadi, pero que para eso teníamos que madurar como fuerza política. Y ese ha sido uno de los objetivos de mi mandato. Evidentemente, aún queda mucho trabajo por hacer, pero en gran parte se ha cumplido ya.

-Habla de cuando asumió el cargo, en marzo de 2016, pero no hace tanto hubo varios miembros de su consejo ciudadano que dimitieron por discrepancias.

-Bueno, dimisiones, en realidad, han habido muy pocas. Creo que somos el consejo ciudadano autonómico que menos dimisiones ha tenido a nivel estatal, de hecho.

-¿Y cree que, después de tres años sumidos en tantas divisiones, es posible cerrar las heridas?

-Depende mucho de cómo se diriman las diferencias. Éste va a ser, precisamente, el último objetivo que quiero cumplir y mi última responsabilidad a cargo del partido. Si las diferencias se dirimen en espacios formales y de forma democrática no debería haber ningún impedimento para que todo el mundo haga suyo el resultado. Ahí está la clave: en el antes de las votaciones, en cómo se da ese debate. Si ese debate es sano, y se da en profundidad, no hay ningún problema para que al día siguiente todo el mundo empiece a colaborar.

-De todos modos, ¿cree que su salida ayudará a favorecer la paz interna?

-Pues no sé si, en realidad, estaría muy relacionado. Porque, al fin y al cabo, quien salga elegido será quien la mayoría desee.

-Su antecesor, Roberto Uriarte, tampoco agotó los cuatro años de mandado. ¿No es hora ya de dar estabilidad al partido?

-Es que creo que lo que tiene que ser a largo plazo no es el sillón que ocupa una persona, sino el proyecto que se está desarrollando. Lo importante es construir un proyecto estable y duradero que luego pueda conducir cualquier persona que se identifique con él y que quiera asumir esa responsabilidad.

-¿La derrota de Íñigo Errejón tras Vistalegre II ha podido pasarles factura?

-No, en absoluto. Creo que muchas veces se comete el error de trasladar lo que ocurre a nivel estatal con lo que ocurre en Euskadi, y me parece un error.

-Pero una de las mayores críticas es que su dirección, afín al exnúmero dos, no ha aplicado los documentos aprobados en la asamblea madrileña.

-Eso no es cierto. Dos semanas después de Vistalegre II, desde la Secretaría de Organización de Euskadi se empezaron a hacer los cambios a nivel organizativo para adaptarnos al modelo Vistalegre, porque tenemos muy claro que la democracia consiste en adecuarte a lo que la mayoría quiere. Además, en mayo decidimos abrir el debate político que vamos a tener ahora en otoño, precisamente dentro del marco del documento político estatal de Vistalegre II, que habrá que adecuar a la realidad política vasca.

-¿Tampoco ha influido Madrid en su decisión de dejar la secretaría general de Podemos Euskadi?

-No. De hecho, ha sido una decisión que hemos tomado sin debatirla con Madrid.

-¿Y cómo se lo tomó Pablo Iglesias cuando se lo trasladó?

-Cuando me reuní con él le expliqué los motivos por los cuales creíamos que era el momento de abrir una asamblea ciudadana, y él los compartió. Estaba de acuerdo con la decisión. Iglesias y yo siempre hemos tenido una muy buena relación, sincera y franca. Comprendió mi explicación.

-Pero entiendo que él no tenía en mente que hubiese un relevo en Euskadi. ¿Fue una sorpresa para él?

-Sí, sí, se sorprendió un poco, pero con respeto.

-¿Y le ha llamado algún miembro de otro partido para darle su apoyo?

-He hablado con el lehendakari Urkullu, que me ha deseado mucha suerte y ha deseado que esto sea, precisamente, para fortalecer el partido. Le agradezco mucho el detalle.

-Ya se había hecho un hueco en la política vasca, ¿entre su corriente hay alguien con el suficiente carisma como para liderar el partido?

-Yo no me autodenominaría corriente ni muchísimo menos, porque como secretaria general represento y trabajo para todas las personas que integran Podemos Euskadi. En cualquier caso, se ha demostrado que hay muchísima gente con voluntad de trabajar. Solo pido a todas las personas que quieran dar un paso adelante que hagan un esfuerzo para sentarse y busquen puntos de encuentro entorno a un proyecto compartido. Con respecto a qué personas podrán dar un paso adelante, eso es una decisión que tendrá que tomar cada cual. Solo espero que el escenario de futuro sea un escenario de unidad.

-¿Apostaría por una candidatura única o por que se vean reflejadas las diferentes sensibilidades de la formación?

-Evidentemente, creo que hay que buscar esa unidad, o al menos sentarse y buscar si hay puntos de encuentro. Pero tampoco hay que sobredimensionar el hecho de que se presenten diferentes candidaturas. Las primarias están para dirimir eso, y es sano que se presenten distintos proyectos para que las personas inscritas puedan elegir cuál es su favorito. Ya lo veremos.

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