Montoro, el ministro que defiende la foralidad vasca

El perfil

El titular de Hacienda cree en el Concierto Económico como sistema de financiación y suele presumir de que en 2002 lo convirtió en indefinido

M. VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Cristóbal Montoro se ha confirmado esta semana como el gran defensor del Concierto y el Cupo en el Gobierno de Mariano Rajoy. Su reconocimiento hacia la singularidad foral vasca y navarra era conocida desde hace tiempo, pero la vehemencia con la que el pasado jueves respaldó las virtudes de la foralidad desde la tribuna del Congreso sorprendió hasta en las propias filas del PP. El ministro de Hacienda se convirtió en el mejor antídoto para acallar los ataques del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que trató de convertir los acuerdos sobre el Cupo en un ariete de oposición contra Rajoy. La portavoz del PNV en el pleno, Idoia Sagastizabal, no dudó en agradecer el compromiso del ministro.

El jienense Cristóbal Montoro (Cambil, 1950) ha pasado más de media vida en Madrid, donde se licenció en Ciencias Económicas, por lo que apenas conserva su acento andaluz. Suma más de 15 años en puestos de responsabilidad en el Gobierno de España, desde que fue nombrado secretario de Estado de Economía en el primer Ejecutivo de Aznar, en 1996. En la segunda legislatura de Gobierno del PP, en el año 2000, ascendió a ministro de Hacienda y es, junto a Rajoy, el único miembro de aquel gabinete que se sigue sentando en el Consejo de Ministros en la actualidad. Se le puede considerar, por tanto, un superviviente de la política.

Su dilatada trayectoria le ha llevado a protagonizar diversas negociaciones con las instituciones vascas o con el PNV en el Congreso, un trance que siempre ha afrontado con agrado, ya que le gusta decir que «los vascos son gente de palabra» con los que se puede negociar «con lealtad». Esa impresión la tiene grabada a fuego en su biografía, ya que el padre de Montoro, un hombre «humilde» que se dedicaba a los papeles pintados, trabajó durante años para un empresario vasco que, con el tiempo, acabó siendo casi parte de su familia. De hecho, el ministro no olvida que aquel industrial vasco le prestó dinero para comprarse su primer piso en Madrid en los años 60, un apartamento de 70 metros que Montoro fue pagando a plazos cuando empezó a trabajar tras licenciarse en la Universidad.

Le gusta negociar con los diputados del PNV en el Congreso, a quienes ve como «gente de palabra»

Un empresario vasco para el que trabajó su padre le prestó dinero para su primer piso en Madrid

Tal vez de ahí le viene su simpatía hacia lo vasco y hacia los derechos históricos de Euskadi. «No se puede entender la historia de España sin el foralismo. Es imposible», sentenció el ministro el pasado julio, cuando selló el acuerdo bilateral sobre el Cupo con las instituciones vascas en la sede del Ministerio de Hacienda, junto a los consejeros Pedro Azpiazu y Josu Erkoreka y los diputados generales de las tres diputaciones forales. Montoro acababa de pasar uno de los tragos más amargos de su carrera al ser reprobado por una mayoría del Congreso por su papel en la 'amnistía fiscal', aunque el PNV fue el único partido de la oposición que se abstuvo en aquella votación. La sintonía que se vivió en aquel salón del Ministerio de Hacienda, por tanto, tuvo poco de casualidad.

En el renovado entendimiento entre Montoro y el Gobierno Vasco ha sido clave el nombramiento de Pedro Azpiazu como consejero de Economía y Hacienda hace un año. Según destacan fuentes cercanas a Azpiazu, ambos dirigentes tienen «una relación estrecha de trabajo» desde el año 2000, por lo que su sintonía está a punto de cumplir la mayoría de edad. El consejero fue el diputado del PNV especializado en economía durante mucho años en el Congreso, por lo que ha negociado decenas de cuestiones con Montoro. «El ministro cree en el Concierto Económico como sistema de financiación», aseguran desde la consejería vasca de Economía, donde recuerdan que «suele hacer gala de que él fue el ministro que favoreció que el Concierto se convirtiera en indefinido en el año 2002. Hasta entonces había que renovarlo cada 25 años».

Fuentes cercanas al lehendakari Urkullu también valoran la aportación de Montoro en el acuerdo sobre el Concierto y el Cupo, aunque ponen en cuarentena que se haya producido por «un ataque de foralidad, porque en los últimos cinco años estaba el mismo ministro y no fue posible llegar a un acuerdo sobre las discrepancias». Apuntan que, «como buen político», Montoro «ha sabido adaptarse a lo que su jefe (Mariano Rajoy) le ha pedido en este momento concreto», en el que el PP necesitó del apoyo del PNV en el Congreso para aprobar los Presupuestos de 2017.

Ahora el partido jeltzale insiste en que no negociará las Cuentas de 2018 al menos mientras dure la intervención de la autonomía catalana, pero Montoro se dejará puesto el traje de foralista por si surge una opción después del 21-D.

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