La mitad de los presos ha pedido el paso al segundo grado

La izquierda abertzale celebrará en abril una manifestación para reforzar socialmente a los reclusos que soliciten el cambio de régimen

J. S.SAN SEBASTIÁN.

El colectivo de presos de ETA está trabajando ya a fondo en la petición de cambios de grado para intentar mejorar su situación penitenciaria. Alrededor de la mitad de los reclusos, que a día de hoy suman un total de 290, ha pedido ya la modificación de su régimen penitenciario, de cara a acceder a beneficios y acercarse a las libertades condicionales. La izquierda abertzale ha redoblado esfuerzos para concienciar a los presos de la necesidad de dar este paso, en coherencia además con el resultado del debate interno del EPPK. El mundo de Sortu lo pone, de hecho, al mismo nivel que la demanda del acercamiento a cárceles vascas o la libertad de los enfermos. Se prevén en este sentido movilizaciones importantes de la izquierda abertzale y la iniciativa Kalera Kalera! en apoyo a los presos para abril, incluida una manifestación, para reforzar socialmente a los internos que soliciten el cambio de régimen.

La mitad, aproximadamente, del colectivo ha decidido ya reclamar el paso del primer grado, el más duro y que no permite acceder a beneficios, al segundo, que abre la puerta a acogerse a redenciones y acerca el horizonte al tercer grado y, a futuro, la definitiva salida a la calle, según fuentes conocedoras de la situación carcelaria. El proceso es lento ya que los presos no pueden reclamar el cambio de grado cuando ellos quieran, sino cuando se cumple el plazo, normalmente cada seis meses, a partir del cual se vuelve a revisar la situación del penado. Tampoco los trámites son fáciles. Desde la izquierda abertzale se insiste en la necesidad de que sean «todos» quienes den el paso de cara a acumular fuerzas.

La cifra

290
Presos. Se trata de una de las cifras más bajas en tiempo. 232 están en cárceles en España, 57 en Francia y uno en Portugal. Solo tres internos se hallan en el País Vasco. Se trata de una de las cifras más bajas en tiempo
Primer grado
El más duro. Más del 90% están clasificados en él. No permite acceder a redenciones.
Segundo grado
Más flexible, hay opción de pedir permisos de salida ordinarios.
Tercer grado
Permite optar a libertades condicionales y se atisba la futura puesta en libertad.

Además, los abogados que trabajan con los presos han constatado que la administración penitenciaria está respondiendo negativamente a las primeras peticiones de cambio de grado, pese a que los internos están cumpliendo las exigencias legales, sostienen, que pasan por un buen comportamiento en prisión, donde incluso muchos han comenzado a desempeñar trabajos en las cárceles, según los medios consultados. Y no solo eso, sino que como respuesta los jueces están calcando un «escrito modelo, con un patrón igual para todos», denuncian. Una situación que los letrados creen ilegal, rozando la prevaricación, ya que los presos están presentando sus demandas de forma individualizada, y que los abogados entienden que puede ser recurrida en instancias judiciales superiores.

Estrategia novedosa

Más del 90% de los internos están clasificados en el también conocido como régimen cerrado, el más estricto, que únicamente les autoriza a salir de la celda cinco horas al día para realizar actividades de la prisión y no otorga posibilidades de acceder a ningún tipo de beneficio penitenciario. La clasificación de grado se revisa cada seis meses en las prisiones españolas y hay opción de recurrirlos ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. Los internos buscan acceder al segundo, más flexible, en el que hay opción de reclamar permisos de salida ordinarios, y en el que aparecería ya en el horizonte la posibilidad futura de ser clasificado en tercer grado y optar a libertades condicionales.

La izquierda abertzale, en este sentido, llama a los internos a tomar la iniciativa colectiva y personal, y que cuando se reciba la notificación de continuidad en primer grado, se solicite la resolución administrativa definitiva y se envíe al abogado para que la pueda recurrir. La equiparación de la demanda de salir del primer grado a otras reivindicaciones como el acercamiento a Euskadi es un hecho novedoso en el mundo de los presos.

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