Misterio en aguas del Bidasoa

Las pistolas con sus cargadores, encontradas en el Bidasoa, y la bolsa en la que iba envuelta la caja en la que se hallaron.
Las pistolas con sus cargadores, encontradas en el Bidasoa, y la bolsa en la que iba envuelta la caja en la que se hallaron.

Hallan cuatro pistolas de la Guerra Civil en el río, a su paso por Doneztebe. Policía Judicial y Guardia Civil someterán las armas, encontradas en una caja, a las pruebas pertinentes para intentar conocer su historia y procedencia

ALICIA DEL CASTILLO MALERREKA.

La sorpresa fue mayúscula para el personal del Guaderío Forestal de la demarcación de Bidasoa cuando encontraron cuatro pistolas de la Guerra Civil en el río, a su paso por Doneztebe, cerca de la presa de San Tiburcio.

El hallazgo consistió en dos pistolas alemanas utilizadas habitualmente por el ejército nazi: una Luger 9 mm parabellum con cachas de madera y dos cargadores y una Colt 9 mm corto, con cachas de baquelita y dos cargadores. Además, una FB Ramdom Vis de fabricación polaca, también 99 mm largo con cachas de baquelita en el lado izquierdo y el derecho reparado en madera de haya, además de una Astra 400, 9 mm parabellum con cargadores y cachas de madera, fabricadas en Eibar.

Las armas y sus cargadores, uno de ellos operativo para efectuar al menos un disparo, se encontraban en una caja de hojalata envuelta en un saco de jamón de Guijuelo, todo ello lleno de arena. Hacía tiempo que alguien lo había tirado al lecho del Bidasoa. Pero no tanto como pudieran indicar los modelos de pistola encontrado.

No es extraño que armamento de las primeras décadas del siglo XX se encuentre en el río Bidasoa, pero el caso es que la presa de San Tiburcio se vacía todos los años por estas fechas, y durante el vaciado no apareció nada. Allí no había ni cargadores ni pistolas.

Además, fuentes consultadas por este periódico indicaron que la acidez del agua y la oxidación del armamento indican que el material no lleva en el agua más de seis meses.

La hipótesis más probable es que alguna persona, tal vez haciendo limpieza en su casa o en plena remodelación de algún tipo de alojamiento, encontrara estas pistolas. Y pudo hacer acudido a la Guardia Civil, como es preceptivo en estos casos. Pero, al parecer, optó por arrojarlas a las aguas del Bidasoa y de esta manera no tener que dar explicaciones. ¿Pero de quién se trata? Es un misterio.

Tampoco nadie sabe de dónde proceden dichas armas. De momento, el personal de Guarderío Forestal de la demarcación de Bidasoa-Leitza, responsable del hallazgo, las ha depositado en la Intervención de Armas de la Comandancia de la Guarida Civil de Navarra que, junto con la Policía Judicial, las someterá a las pruebas pertinentes para intentar conocer su procedencia y su historia. Además, no es la primera vez que el Bidasoa muestra sus 'tesoros' escondidos. Hace apenas dos años, en el 2015 y en esta misma zona, personal del Guarderío Forestal localizó en el lecho del río, unos 20 metros aguas arriba, cañones de ametralladora de la misma época.

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