Las mezquitas también lloran

La comunidad musulmana en Gipuzkoa muestra su rechazo a los atentados: «No nos representan»

AINHOA MUÑOZERRENTERIA.

El dolor por las víctimas no entiende de ideologías, razas o religión. La estampa de desolación que ayer vivieron las mezquitas guipuzcoanas evidenció, una vez más, el rechazo que la comunidad musulmana muestra por los ataques terroristas perpetrados por quienes dicen matar en nombre de Alá. «No nos representan», coinciden, conscientes de la criminalización global a la que están sometidos por el simple hecho de profesar el Islam.

El lugar de culto para los seguidores de la fe islámica, al menos en Euskadi, estuvo ayer protagonizada por un sermón de repulsa a los atentados en Barcelona y Cambrils. Las caras de los fieles, simplemente, reflejaban la tristeza y el hastío de tener que verse obligados a defender su religión cada vez que el Estado Islámico siembra el terror. «Lamentablemente, y por desgracia, es la comunidad musulmana quien acaba pagando la factura», se duele Aziz Messaoudi, el presidente de la Federación Islámica del País Vasco, que no escatimó en adjetivos a la hora de tildar ambos atentados en los que fallecieron 14 personas: «Lo sucedido es terrible, un horror y una salvajada. Un acto bárbaro y bajo ningún argumento justificado», manifestó minutos antes de dar comienzo a la oración, a las 14.30 horas, en el Centro Cultural Islámico de Errenteria.

Como Messaoudi, decenas de musulmanes, hombres y mujeres, se concentraron ayer en las diferentes mezquitas del territorio para orar por los fallecidos, y para «pedir a Dios» que los heridos graves se recuperen lo antes posible. «Espero que puedan estar pronto con sus familias, en su trabajo, disfrutando de la vida...», confió Badar Hijra, presidente del Centro Cultural Islámico de San Sebastián, ubicado en el barrio de Herrera, también momentos antes de iniciar el sermón.

Como encargado de presidir la oración canónica musulmana, es decir, como imán, Hijra trasladó a los fieles a seguir su rezo en solidaridad con las víctimas asesinadas y para condenar este ataque «terrorista, criminal y cobarde». Sin embargo, y en la misma línea que Messaoudi, Hijra lamentó tener que defenderse como musulmán, pero también como persona. «Estos ataques ensucian la imagen del Islam, y el Islam está limpio de estos hechos. El Islam es convivencia, es paz, es seguridad, es amor, amistad... esta gentuza no nos representa», se quejó. Por eso, hizo un llamamiento a los allí presentes para «trabajar» de manera conjunta y, así, «no dar la oportunidad a los terroristas de romper nuestras vidas, nuestra paz y nuestro futuro».

Sus palabras, secundadas por más de medio centenar de personas, eran también escuchadas por las mujeres musulmanas, ubicadas en otra estancia para seguir a través de un monitor las palabras del imán. Apenas se contaban siete mujeres, y una niña, incrédula e inocente, sin un mínimo de bagaje personal para comprender lo incomprensible.

Ella era ajena a la oración, pero Hijra continuó en su lucha dialéctica. «Mientras daba el sermón he sentido que la gente está viviendo estos hechos con una profunda tristeza», declaró cuando ya todos los hombres se calzaron sus zapatos y se marcharon para llevarse consigo un mensaje contundente: «Tú también podrías haber estado en Las Ramblas».

Ataque a «nuestra casa»

A escasos kilómetros de Herrera, el presidente de la Federación Islámica del País Vasco trasladaba el mismo aviso: «Cualquiera de nosotros podríamos haber estado paseando por allí, de vacaciones tranquilamente. Por eso, nadie de nosotros está salvado», aseguró Messaoudi. «El ataque a Barcelona ha sido muy muy fuerte», lamentó con la voz entrecortada.

Messaoudi, entonces, hizo un repaso a la barbarie terrorista protagonizada por el Daesh durante el último tiempo: París, Niza, Londres, Berlín, Bruselas, Estocolmo, Manchester... Y la ciudad condal. «Durante los últimos meses hemos estado hablando del terrorismo fuera de España, pero hoy hablamos de nuestra casa», explicó, «porque nosotros formamos parte de este pueblo, de esta sociedad». «¿Cómo una persona normal y corriente puede hacer esta salvajada, matando a gente inocente?», se preguntó. Aunque Hijra, quizás, tiene una explicación: «Es gente enferma, sin valores».

Ambos son consciente de la imagen tan perjudicial que queda del islamismo cada vez que el ISIS golpea el corazón de una ciudad, esta vez, lanzándose con una furgoneta a más de 80 kilómetros por el centro peatonal del boulevard barcelonés. Pero Messaoudi también lamentó que algunos partidos políticos se aprovechen de estas circunstancias terroríficas para endurecer su discurso contra la inmigración, por ejemplo. «Algunos políticos, sobre todo los neoliberales, aprovechan estos momentos tensos para endurecer su política contra la comunidad musulmana, hacia los refugiados o la inmigración. Y esto no nos gusta nada», aseguró con contundencia. «Hay aún víctimas sin identificar, sin enterrar, y los políticos ya están a ver quién recoge los beneficios de este atentado. No es el momento. Por eso pedimos responsabilidad», continuó.

No obstante, Messaoudi quiso puntualizar que -«afortunadamente»- su comunidad, sus mezquitas, sus familias, no han sufrido ningún ataque por su simple condición de ser musulmán. «Cada vez nos conocen más, nuestros vecinos nos ven todos los días, trabajando, formando parte de esta sociedad». Y puso un ejemplo: «En el Ayuntamiento de Badalona hay una concejala musulmana, con la vestimenta propia, y hace su trabajo igual que cualquier otro edil. Los musulmanes ya no somos solamente los inmigrantes, hoy en día ya nacemos aquí y formamos parte de esta sociedad». Por eso mismo, continuó, atentados como los perpetrados en Barcelona lo sienten suyos. Eso sí, en el caso de que cualquier templo musulmán o cualquier persona musulmana sufra la ofensa, en cualquiera de sus medidas, de la 'islamofobia', «también lo condenaremos». «No se debe tolerar la violencia, hay que echar a un lado cualquier extremismo. Por eso, igual que condenamos los actos violentos de Barcelona, también vamos a condenar con la misma voz los actos que puedan ocurrir en contra de la comunidad musulmana», se justificó.

En cualquier caso, dijo no ser este el momento de debatir, sino de estar «al lado de las víctimas». «Ahora lo más importante es tranquilizar al pueblo y seguir trabajando la convivencia, la educación por la paz, la unidad, no es el momento de sacar pecho ni de hablar de vencedores y vencidos», manifestó.

Fue ese el principal mensaje que lanzó en Errenteria. «He pedido en la mezquita solidaridad, apoyo y que los musulmanes estemos en la primera fila para defender la coherencia del ser humano». Y Messaoudi terminó dando ánimos a quien escribe estas líneas: «Ánimo. El terrorismo no nos va ni a dividir ni a vencer». Y en eso seguiremos confiando.

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