La mayoría soberanista deja a Puigdemont como el gran favorito para ser investido

Puigdemont ha pronunciado una confefrencia desde Bruselas tras conocer el resultado electoral en Cataluña/AFP
Puigdemont ha pronunciado una confefrencia desde Bruselas tras conocer el resultado electoral en Cataluña / AFP

El expresident necesita el apoyo de ERC y la CUP para repetir en el cargo, mientras Arrimadas no tiene opciones pese a ser la candidata más votada

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSan Sebastián

Los partidos catalanes que defienden opciones soberanistas -Junts per Catalunya, ERC y la CUP- revalidaron ayer la mayoría absoluta en escaños que ya tenían en el Parlament antes de la aplicación del artículo 155, por lo que Carles Puigdemont se convierte en el gran favorito para ser investido presidente de la Generalitat, al ser el candidato más votado entre los independentistas. El dirigente de PDeCAT rentabilizó al máximo su apuesta personal por una ‘lista del presidente’ y consiguió romper todas las previsiones al superar en el día de la verdad a una ERC a la que las encuestas presentaban como principal fuerza dentro del soberanismo. Finalmente, la estrategia de Puigdemont de desplazarse a Bruselas para evitar ser encarcelado se ha revelado más acertada que la de su rival Oriol Junqueras, ya que el expresident ha sacado chispas a la repercusión mediática que le ha dado su autoproclamado exilio en la capital de la UE. El candidato de ERC y exvicepresidente de la Generalitat, por contra, ha sido penalizado en las urnas después de no haber podido hacer campaña al estar en prisión provisional.

Una situación casi calcada. Para estas elecciones, Junts per Catalunya y ERC no renovaron la coalición Junts pel Sí que les colocó cerca de la mayoría absoluta en la anterior legislatura, con 62 escaños, aunque concurrir por separado les ha permitido sumar dos escaños más entre ambos, hasta llegar a los 66 (34 para JuntsxCat y 32 para ERC). Este crecimiento lo han logrado en gran medida a costa de la CUP, que ha perdido seis escaños y se quedará con cuatro en la nueva legislatura, pero que volverá a tener la llave para formar gobierno. Los cuatro escaños de la formación antisistema son los que permitirían a JuntsxCat y ERC alcanzar la mayoría absoluta para asegurar la investidura de Puigdemont.

Una nueva rivalidad. Lo primero que tendrá que hacer el expresident para encauzar su investidura será restañar algunas heridas abiertas con ERC en los últimos meses, ya que las actuales relaciones no son tan buenas como en el inicio de la anterior legislatura, cuando la coalición Junts pel Sí daba sus primeros pasos. El partido de Puigdemont y los republicanos comparten muchos de sus objetivos y lo más probable es que lleguen a un entendimiento para formar gobierno, pero está por ver cómo encaja la formación de Oriol Junqueras su derrota a manos del expresident, cuando durante semanas soñó con lograr una victoria en las urnas. Un ‘sorpasso’ ante la antigua Convergència que se ha vuelto a truncar cuando más cerca parecía. Una cuestión que ERC podría poner sobre la mesa en los próximos días es la exigencia de que Puigdemont vuelva a Cataluña si quiere recibir sus votos en la investidura, lo que a su vez podría conllevar la detención del candidato de JuntsxCat y su puesta a disposición judicial. Un nuevo galimatías jurídico que amenaza con condicionar todo el proceso de formación del nuevo Govern.

Ciudadanos, triunfo sin premio. La noche fue agridulce para Inés Arrimadas, que se convirtió en la candidata más votada el 21-D, pero al mismo tiempo tiene casi la certeza de que no podrá ser investida presidenta a causa de la mayoría soberanista del nuevo Parlament. Las opciones de Ciudadanos habrían crecido exponencialmente si los partidos no independentistas hubiesen logrado una mayoría absoluta en escaños, pero con los resultados finales de la noche electoral, los 37 escaños de Arrimadas se quedan cortos para aspirar a la Generalitat.

La mayoría de izquierdas, frustrada. Antes de las elecciones se había hablado mucho de una posible alternativa que pasaría por una alianza de los partidos de izquierdas -con un pacto transversal entre ERC, el PSC y En Comú Podem-, pero la aritmética electoral frustró rápidamente esa posibilidad. Con el triunfo de Ciudadanos y el segundo puesto de JuntsxCat, las tres formaciones de izquierdas quedan como tercera, cuarta y quinta fuerzas del nuevo Parlament. Solo sumarían 57 escaños, muy lejos de los 68 que dan la mayoría absoluta en la Cámara catalana. De hecho, los resultados fueron una decepción para los tres partidos.

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