Margarita Robles: «En Cataluña es elmomento de la política con mayúsculas. Hay un mes para dialogar»

La portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Margarita Robles./ÓSCAR DEL POZO
La portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Margarita Robles. / ÓSCAR DEL POZO

«Al PSOE le gustaría trabajar con el PNV para dejar sin efecto las reformas del PP que han traído un retroceso en derechos y libertades», asegura la portavoz del PSOE en el Congreso

A. GONZÁLEZ EGAÑASAN SEBASTIÁN.

Margarita Robles asegura que una de las cosas que le producen «más orgullo» en su vida personal y profesional ha sido trabajar «para que se llegara hasta el final y asumieran responsabilidades penales los autores de los asesinatos de Lasa y Zabala». Tras el intercambio de declaraciones con Mariano Rajoy sobre este caso, en el pleno de la Cámara baja del pasado miércoles, la portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados avisa al presidente de que «no crea que va a atemorizar» ni al PSOE ni a ella «cuando se trata de esclarecer delitos».

-¿Le molestó la mención de Rajoy en el pleno del Congreso sobre su papel en el caso Lasa y Zabala?

-No. Lo que me molestó fue que una vez más el presidente Rajoy no diera explicaciones sobre la corrupción del PP y sobre su inactividad para luchar contra la corrupción. Después, me resultó un poco sorprendente que sacara el caso Lasa y Zabala, yo creo que por absoluta ignorancia. Yo hice todos los esfuerzos para llegar hasta el final en el caso Lasa y Zabala, las personas responsables cumplieron su condena y yo fui a declarar precisamente para poner de relieve todo el trabajo que se hizo para llegar hasta el esclarecimiento de los hechos. Por el contrario, Rajoy se ha puesto de perfil y no ha querido hacer nada ni para investigar ni para sacar responsabilidades dentro del ámbito de su partido.

«Apoyaremos al Gobierno en la defensa del ordenamiento jurídico sobre Cataluña»

«A mí lo que me sorprende es que ETA no se haya disuelto ya. Es un sinsentido»

-¿El objetivo del presidente del Gobierno fue tratar de confundir?

-El objetivo de Rajoy era eludir su responsabilidad. Cuando uno no es transparente, calla y no da información ante la justicia ni ante el Parlamento, lo que hace es acrecentar las sombras de sospecha. En cuanto a mí, puedo decir que una de las cosas que me produce más orgullo en mi vida personal y profesional es haber trabajado para que se llegara hasta el final y asumieran responsabilidades penales los autores de los asesinatos de Lasa y Zabala.

-¿Cómo recuerda aquella etapa y su papel en el caso?

-No fue un trabajo solo mío, sino del Partido Socialista de aquella época y de los funcionarios del Cuerpo Superior de Policía, con Enrique de Federico a la cabeza. Y me gustaría hacer una mención al que entonces fue gobernador civil de Gipuzkoa, Juan Mari Jáuregui, que luego fue asesinado por ETA.

-¿A quién se refería cuando habló de que algunos de los responsables de aquellos crímenes, «que luego fueron acusados, salían de la sede del Ministerio de Interior y se iban a la sede del PP a recibir instrucciones»?

-No procede entrar en detalles. Únicamente debo decir al señor Rajoy que asuma sus responsabilidades y que no crea que va a atemorizar ni al PSOE ni a mí cuando se trata de esclarecer delitos. Lo que él pretendía era sembrar dudas, una cortina de humo, pero tanto el PSOE como yo tenemos un profundo sentido de Estado y a diferencia de lo que hicieron algunos dirigentes de su partido en 1993, nosotros nunca vamos a utilizar la lucha antiterrorista como un instrumento de confrontación política.

-¿Ha sido un fracaso que el Congreso no haya logrado que Rajoy explicara su papel en el caso Gürtel?

-Yo no tenía ninguna confianza en que el señor Rajoy diera ningún tipo de explicaciones.

-El presidente instó a los partidos a que presenten una moción de censura. Ustedes ya han dicho que la aritmética es tozuda y que los números no dan. ¿Pero se puede presentar esta legislatura?

-Nunca me gusta hablar en política de hipótesis, sino de realidades y la actual es que los números no dan.

-¿Qué le parece que Iglesias propusiera a Junqueras, en una cena, que apoyara una moción de censura para hacer presidente a Sánchez?

-De las cenas privadas de otros dirigentes políticos no voy a opinar. El PSOE tiene su propia hoja de ruta, es el partido que lidera la oposición, y se ocupa y se preocupa de lo que importa a los españoles en este momento.

-¿Cómo se enteró de los atentados de Barcelona y Cambrils?

-Me enteré por teléfono, yo estaba en Barcelona. Esa tarde estuve en permanente contacto con el ministro de Interior y tengo que decir que la ciudadanía en Barcelona dio un ejemplo de responsabilidad y de solidaridad. Yo, que he vivido prácticamente toda mi vida en Barcelona, me siento muy orgullosa del papel que hicieron los ciudadanos.

-El PSOE ha dicho que el pacto antiyihadista tendría que tener mayor consenso. ¿Qué van a hacer para que quienes estuvieron de observadores -PNV, ERC, Podemos y PDeCAT- en la última reunión del pasado día 21 de septiembre se sumen al acuerdo?

-Tiene que quedar muy claro que el pacto antiyihadista se firmó en 2015 a instancias del PSOE, de modo que si hay alguien que tiene la paternidad de ese acuerdo es precisamente el PSOE. Lo que tenemos claro es que no vamos a hacer debate ni controversia sobre la lucha antiterrorista. El PSOE en esa materia va a tener un profundo sentido de Estado.

-La polémica sobre la alerta de Estados Unidos sobre un atentado ha llevado a poner en cuestión la actuación de los Mossos. ¿Cree que no se han hecho las cosas bien?

-Creo, y lo digo como una persona que ha tenido responsabilidad en la lucha contra el terrorismo -fue secretaria de Estado de Interior con el ministro Belloch-, que en toda esta materia hay que ser muy prudente y no hacer un debate político. Cuando se comete un atentado terrorista los responsables son los terroristas.

-Abordemos la situación de Cataluña. Usted dijo que habría que retirar las urnas «si se da la comisión de delito». ¿Quién lo tendría que hacer y cómo?

-Mi reflexión sobre la retirada de las urnas va ligada a los aspectos jurídicos de la posible comisión de un hecho delictivo. Si fuera así, habría que tomar las medidas que sean necesarias. Pero espero que el sentido común, tanto desde el punto de vista político como social, no nos lleve a esta situación. Es el momento de la política con mayúsculas y de tratar por las vías del diálogo y de la prudencia que la confrontación sea la menor posible y no lleguemos a unas situaciones que sean traumáticas para la ciudadanía.

-¿En este asunto apoyarán al Gobierno al cien por cien?

-Vamos a apoyar el Gobierno en lo que corresponda a la defensa del ordenamiento jurídico, porque creemos que es básico en un Estado de derecho en el que hay que cumplir las leyes y las normas aunque no gusten. Siempre hablo del modelo de Adolfo Suárez y la transición española, que fue modélica cuando dijo que «la ley hay que cambiarla desde la ley». Yo no entiendo modificaciones normativas ni de ningún estatus sin el respeto al ordenamiento jurídico vigente. Lo que ocurre en Cataluña es una cuestión de índole claramente política y esos temas hay que resolverlos políticamente, no en los tribunales.

-¿Hay tiempo para esto?

-En política siempre hay tiempo para todo y si no, se para el reloj. Es cuestión de voluntad.

-¿Se hará el referéndum? El Gobierno catalán dice que es «imparable».

-No me gusta hacer conjeturas. Creo en la política, en el sentido común y hay un mes para reflexionar, trabajar y dialogar.

-Esta semana se podrían aprobar las leyes de referéndum y de transitoriedad jurídica. ¿Le preocupa?

-Cualquier transformación que se quiera hacer tanto de un ordenamiento jurídico como de una sociedad ha de hacerse siempre desde el marco normativo vigente. Lo que lamento es que lo que se está presentando ante la opinión pública no supone el respeto no solo al ordenamiento jurídico vigente sino unos principios básicos en materia de Estado de derecho.

-¿Cree, como el PP, que, si esto ocurre, habría que recurrir las leyes ante el Constitucional y que este tribunal las debería suspender?

-No me gustaría hablar en hipótesis. Con carácter general y como jurista, lo que puedo decir es que cuando hay una vulneración del ordenamiento jurídico, necesariamente hay que acudir a los tribunales. Pero éste es el momento de la política y por eso hago un llamamiento al esfuerzo y a la responsabilidad de todos.

-Usted ha calificado de «bodrio» la ley de transitoriedad jurídica. Explíquese.

-Desde el punto de vista jurídico, no puedo compartir muchísimas cosas que están establecidas en ese texto. Por eso insisto en que hay que hacer una valoración política, incluso de los textos que se quieren presentar, siempre dentro del respeto a los principios generales del Estado de Derecho.

-¿Cómo se va a implicar el PSOE para que ese diálogo sea posible?

-Este mes de septiembre Pedro Sánchez se va a implicar profundamente en Cataluña para estar en contacto con la sociedad y explicar que el PSOE quiere soluciones pensando siempre en el bienestar de los ciudadanos. Hoy mismo tenemos una ejecutiva federal en la que Sánchez quiere debatir una batería de medidas para buscar una solución política para Cataluña. Aunque, evidentemente, la iniciativa le corresponde al Gobierno de la nación, por lo que el señor Rajoy no puede ponerse de perfil y pretender que aquello que no soluciona se lo resuelvan otras fuerzas parlamentarias.

-En lo que respecta a Euskadi, ¿tiene el PSOE decidida su postura respecto a la nueva ley quinquenal del Cupo, pactada antes del verano entre PP y PNV?

-Me remito a lo que dijo Pedro Sánchez en su última visita a Euskadi. Esa visita al lehendakari fue una manifestación clara de que el PSOE quiere apostar por esa relación institucional tanto con el Gobierno Vasco como con el PNV.

-Sánchez dijo entonces que, antes de marcar directamente su posición sobre el Cupo, tenía que «destripar exactamente los aspectos más técnicos» de la norma y estudiarlos de forma rigurosa. ¿Han hecho ya ese trabajo?

-El PSOE estudia siempre estos temas con mucho rigor, en el sentido de favorecer aquello que sea positivo para la convivencia.

-¿Cómo ve que su partido comparta gobierno en Euskadi con el PNV, que, a su vez, apoya en Madrid a quienes ustedes quieren desalojar del poder? ¿Son demasiados equilibrios?

-El Gobierno de Euskadi está funcionando razonablemente bien y no creo que ningún partido sea quien para dar lecciones a otras formaciones y por tanto vamos a respetar siempre lo que haga el PNV en cualquier sitio. El mismo respeto que pedimos para el PSOE lo ofrecemos a lo que hagan las otras fuerzas parlamentarias. Evidentemente, en todo el ámbito de políticas sociales, de defensa de los derechos y las libertades y en lo que supone dejar sin efecto las reformas que hizo el PP que han traído un grave retroceso de derechos y libertades, como la ley de seguridad ciudadana, la reforma laboral o la reforma educativa, nos gustaría estar trabajando conjuntamente con el PNV.

-¿Y les gustaría tener la sintonía que tiene el PNV con el PP en Madrid?

-Lo que quiere el PSOE es trabajar en vía parlamentaria para derogar aquellas leyes que restringen los derechos y libertades sobre todo aquellas leyes en materias de política laboral, de empleo y de pensiones, que están haciendo daño a los ciudadanos más desfavorecidos, ahí evidentemente nos gustaría contar con el PNV.

-¿Cree que debería producirse ya un acercamiento de presos a las cárceles vascas?

-Para mí, como jurista, cualquier política penitenciaria tiene que ser primero individualizada y, obviamente, eso exige atender las circunstancias concretas de cada interno en función de lo que va a ser su ulterior vida en libertad. No nos olvidemos que el artículo 24 dice que una de las finalidades de la pena es la reinserción en la sociedad y desde esta perspectiva creo que siempre es mucho mejor que cada interno esté lo mas cerca posible de aquel ámbito en el que luego se va a desarrollar su vida en libertad.

-¿Ve cerca la disolución de ETA?

-A mí lo que me sorprende es que ETA no se haya disuelto ya, supone un desconocimiento de la realidad vasca. ETA nunca tuvo ninguna razón de ser, ha sembrado mucho dolor en Euskadi y en España y, a estas alturas, es un sinsentido que todavía no se haya disuelto.

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