Lorena Díez Elorza: «Visitar el Memorial debería ser una asignatura obligatoria. Yo iré con mi hija»

Lorena Díez Elorza es la delegada de la AVT en Euskadi./BLANCA CASTILLO
Lorena Díez Elorza es la delegada de la AVT en Euskadi. / BLANCA CASTILLO

Hermana del escolta de Fernando Buesa asesinado por ETA dio hace un año el paso a la primera línea de la atención a las víctimas

A. GONZÁLEZ EGAÑASAN SEBASTIÁN.

Lorena Díez Elorza acaba de cumplir un año al frente de la delegación en Euskadi de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Hermana de Jorge Díez Elorza, el ertzaina que fue asesinado por ETA en Vitoria junto a Fernando Buesa el 22 de febrero de 2000 cuando la banda hizo estallar, a su paso, un coche bomba cargado con 20 kilos de explosivo, asegura que como a otras muchas víctimas del terrorismo, aquella tarde del atentado, su vida se partió en dos. 'Coque', como ella le llama, era ertzaina del cuerpo de Berrozis y aquel día protegía al dirigente socialista como antes lo había hecho a otros tantos políticos, jueces, y a otras muchas personas. Pasó años «anulada» por el dolor, pero hoy se ocupa de todas aquellas víctimas que en Euskadi necesitan que alguien les apoye. «A veces, basta solo con escucharles. Y encima te dan las gracias», relata.

-¿Qué le llevó a dar el paso para colocarse en primera línea y aceptar el puesto?

-Tras el asesinato de mi hermano, he estado mucho tiempo en la sombra, de hecho había muchas personas que no sabían que Jorge tenía una hermana. Hace un año me llamó el presidente de la AVT. Nos conocíamos de algunos actos de víctimas y me lo propuso. Yo pensé que podía ser un homenaje a la memoria de mi hermano y de otras víctimas. Durante años fui incapaz de encontrar fuerzas para salir adelante y sobrevivir. Ahora que las tengo, estoy dispuesta a darlo todo por Jorge y por todas las víctimas, porque es necesario que se cuente la historia de este horror tal y como ha sido.

«A la terapia psicológica para víctimas acuden personas desde 90 años hasta otras de 35»

«'Pero con todos los que somos, crees que me va a tocar a mí...', decía en casa para no preocupar»

-¿Cómo recuerda el día del atentado?

-Tengo grabado el día minuto a minuto. Me acuerdo perfectamente, aunque de los días, semanas y meses posteriores hay cosas que mi mente ha borrado. Los psicólogos dicen que es pura supervivencia. De aquel 22 de febrero de hace 17 años recuerdo estar viendo la televisión en casa y ver las letras a pie de pantalla en las que decían que había habido un atentado en Vitoria. Enseguida vi que hablaban de Fernando Buesa. Cogí el teléfono, llamé a mi hermano y me daba apagado o fuera de cobertura. Nadie respondió. Llamé a mi padre que estaba trabajando y no sabía nada. Le dije que había habido un atentado y que creía que era Jorge. Él me decía: 'No me digas eso, no me digas eso, por favor...'. Fueron unos momentos terribles. Es como si de repente se hiciera de noche. Por eso, hoy cuando estoy con las víctimas que acuden a la asociación entiendo perfectamente cómo se sienten. Yo sentí exactamente lo mismo, el mundo se me vino encima.

-¿Qué relato cree que debe quedar del asesinato de su hermano y de tantos otros?

-El relato es que fueron asesinados por una banda de asesinos, unos por defender la libertad de este país, otros por proteger a esas personas y otros solo por pensar diferente. Aquí jamás hubo un conflicto, se lo han inventado, lo que ha pasado es que unos murieron porque otros mataron. Nada más.

-Su tarea hoy es ayudar a las víctimas, muchas de las cuales no tuvieron ningún apoyo en su día.

-Cuando les escucho llego a pensar que, dentro de la tragedia que hemos vivido, soy una afortunada porque mi hermano fue asesinado en el año 2000 y ya había una red de apoyo psicológico y psicosocial, que muchísimas familias no tuvieron en otras épocas. Eso es algo que estamos intentando restaurar ahora desde la asociación en Euskadi.

-¿En qué se ha volcado desde su llegada a la delegación de la AVT en Euskadi? ¿Cuál es su sello?

-Estoy intentando tratar a las personas de tú a tú, poner el cariño, el corazón, la empatía, saber qué necesidades tienen o simplemente escucharles. Muchas veces es lo que necesitan, sentirse escuchadas, apoyadas y queridas. A veces con eso basta. Ha habido tantas víctimas que no han tenido simplemente esto y que 30 ó 40 años después de muchos atentados, hay gente que te da las gracias porque les has escuchado.

-¿Qué tipo de personas acuden hoy a la asociación?

-No hay un único perfil. La AVT, junto con un equipo de psicólogos de la Universidad Complutense, está realizando terapia con muchas víctimas vascas. Han acudido desde personas de 90 años hasta otras de 35.

-¿Ha tenido oportunidad de asistir a alguna reunión del Consejo Vasco de Participación de las Víctimas del Terrorismo, que promueve la secretaría de Convivencia?

-La AVT está representada a través de su presidente, Alfonso Sánchez. Yo no voy porque tengo claro con quién no me sentaría jamás en una mesa. Hay personas y cuestiones con las que no comulgo, no por cerrazón u orgullo, sino porque le prometí a mi hermano que no le traicionaría jamás. En los foros en los que hay personas que han defendido o que no han condenado suficientemente ciertas cosas, tengo claro que no voy a estar presente.

-¿A quién se refiere?

-A ciertas personas del PNV que están en esa mesa, con las que no comulgo. Es un tema personal, al margen de la asociación. Creo que lo que no se puede hacer es dar unas condolencias a una víctima de ETA y al día siguiente reunirte con Otegi o con el grupo político que defendió estos asesinatos y el terrorismo. Para mí hay ciertos temas en la vida en los que es o blanco o negro, aquí no hay grises.

-¿Qué sería necesario que pasara para que asistiera a esos foros?

-Tendrían que pasar del negro al blanco. Condenar el terrorismo, pero de verdad.

-¿Para qué cree que va a servir el Memorial por las Víctimas del Terrorismo que se está construyendo precisamente en Vitoria?

-Va a contribuir a que se respete el derecho a la verdad, la memoria, la dignidad y la justicia. Todo ello reunido en el Memorial para que esto no se olvide, para que las nuevas generaciones sepan lo que realmente ha pasado y cuál ha sido la historia del terrorismo en este país. Cuando algo no se cuenta se olvida.

-¿Le gustaría visitar el Memorial junto a su hija?

-Desde luego que lo visitaré con ella y es que además creo que la visita al Memorial debía ser una asignatura obligatoria en todos los colegios. Porque no puede ser que preguntes a un universitario ¿quién era Miguel Ángel Blanco? y que no sepan decírtelo. Eso es terrible. Yo a mi hija, de trece años, voy explicándole la verdad con las palabras que ella puede entender. Sabe perfectamente lo que ha pasado con ETA, le he hablado de su tío, poco a poco intentaré que entienda y que sepa lo que sucedió con todas las víctimas.

«Era cariñoso y amable»

-¿Cómo le ha contado a su hija la muerte de su tío Jorge?

-Le he explicado que le mataron con 26 años. Era muy maduro, un profesional como la copa de un pino, una persona involucrada en su trabajo. De hecho, muchos compañeros me han dicho siempre que cuando había una cosa delicada todos querían que les acompañara, porque era muy valiente, una persona cariñosa y amable. ¡Qué voy a decir yo que soy su hermana! Era una persona especial, un hombre protector, empático, trabajador, valiente, sincero... un ser especial, un ángel. Nos llevábamos 10 meses y medio, desde muy chiquitines teníamos una relación muy especial, teníamos el mismo grupo de amigos...

-¿Alguna vez le expresó el temor de que le pudiera ocurrir algo?

-Yo nunca lo pensé. ¡Qué ilusa! Sé que mi madre sí, porque día sí y día también ocurrían cosas. Le decía: 'Hijo mío ten cuidado no te vaya a pasar algo'. Y él le respondía: 'Pero con todos los que somos tú crees que me va a tocar a mí...'. Pues sí, le tocó. Yo sé que él era consciente de todo lo que podía pasar y de todo lo que no había pasado, porque sé que en más de una ocasión estuvo en situaciones peligrosas, pero nunca nos lo decía para no preocuparnos.

-¿Siente que hay algún reconocimiento pendiente?

-Todos los homenajes son pocos. No solo a la Ertzaintza, sino a la Policía Nacional, la Guardia Civil, hombres y mujeres que dedicaron su vida a proteger a las personas que lo necesitaban. Debemos darles las gracias a todos ellos por su labor, su implicación y valentía.

-¿Ha podido perdonar a los asesinos de su hermano?

-Esto es algo muy personal, he visto personas que necesitan perdonar para seguir viviendo y lo respeto absolutamente, pero, en mi caso, no perdono, jamás perdonaré. No puedo perdonar que asesinaran a mi hermano y a todas las víctimas y luego borrón y cuenta nueva. Y, es más, yo sí siento odio. Destrozaron a mi familia. Por mucho que sigamos trabajando y respirando, nuestra vida jamás volverá a ser la misma.

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