«Llevo pañuelo por mi religión, ¿eso es un problema?»

Hajar Samadi es una mujer menuda que no aparenta los 31 años que tiene y que se ha convertido en un firme apoyo del Departamento de Seguridad para que los musulmanes que residen en el País Vasco conozcan la realidad en la que viven y, sobre todo, no caigan en las tentaciones radicales yihadistas que incitan desde la red. Insiste una y otra vez en que su religión es de creencias de paz. Y en que busca integración y participación. «¿Por qué llevo pañuelo? Porque forma parte de mi religión, mi intimidad, mi forma de ser... ¿Eso supone un problema?» pregunta. Su tarea es prevenir la captación de chavales como los que están esa tarde en Andoain y que proceden de Tánger, Guinea, Senegal o Marruecos. «Muchos de los chicos que son captados para la Yihad ni siquiera iban a la mezquita con su familia, pero cuando se enfadan con el mundo buscan una salida y lo hacen a través de internet». Por eso el mensaje directo es 'No te dejes manipular', con el objetivo de que las salidas se busquen desde el país en el que viven, lejos de las falsas promesas. «Con que se produzca un solo caso de captación ya es grave».

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