En libertad los tres jóvenes de Errenteria encarcelados por los incidentes de Pamplona

Los tres jóvenes han sido recibidos este martes en Errenteria./ARIZMENDI
Los tres jóvenes han sido recibidos este martes en Errenteria. / ARIZMENDI

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela acepta la petición de su abogado, Iñigo Iruin, hasta que finalice la instrucción del caso

elisa lópez
ELISA LÓPEZ

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha dejado este martes en libertad condicional sin fianza a los tres jóvenes de Errenteria, que fueron detenidos y encarcelados acusados de participar en los disturbios que se registraron en la manifestación celebrada el pasado 31 de marzo en el casco viejo de Pamplona. Los tres jóvenes, que están en libertad en contra del criterio del fiscal y a la espera de finalizar la instrucción del caso, han permanecido ocho meses en la prisión de la capital navarra, que han abandonado este martes pasadas las ocho de la tarde. Una hora más tarde, han sido recibidos en su localidad por familiares y amigos.

El abogado Iñigo Iruin, que defiende a los tres jóvenes errenteriarras acusados de desórdenes públicos «con carácter terrorista», ha asegurado a este periódico que el pasado 31 de octubre presentó un escrito a la jueza Lamela solicitando la libertad de sus representados, después de que el día anterior la magistrada decidiera dejar en libertad a otros doce jóvenes que la Policía identificó en los últimos meses como participantes en los mismos incidentes. La magistrada ha dejado en libertad a los doce investigados al no haber estado presente la Fiscalía durante el interrogatorio y no haber pedido medidas contra ellos.

Según portavoces de la plataforma Etorkizunaren Alde, como Patxi Petrirena, padre de uno de los acusados e integrante de dicha plataforma, el hecho de que las doce personas llamadas a declarar la semana pasada quedaran en libertad «despertó las esperanzas» de los allegados de los jóvenes.

En cualquier caso, la magistrada ha admitido la solicitud del abogado Iñigo Iruin, pese a que el fiscal se opusiera a la libertad de los encausados.

Delito de terrorismo

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Fue el pasado 27 de marzo, cuando Lamela aceptó la competencia para investigar los incidentes ocurridos el 11 en el casco viejo de Pamplona, al poder ser constitutivos de un delito de terrorismo en concurso con desórdenes públicos, lesiones, daños, incendio y atentado. La magistrada adoptó esta decisión en un auto después de que el juzgado de instrucción 4 de Pamplona se inhibiera a favor de la Audiencia Nacional ante la posibilidad de que los hechos delictivos sean de carácter terrorista.

A causa de estos incidentes, los tres jóvenes de Errenteria fueron detenidos y encarcelados acusados de participar en los disturbios provocados en la tarde del 11 de marzo en la capital navarra por el grupo autodenominado Errepresioari Autodefentsa, en los que se arrojaron piedras contra la Policía Nacional, se reventó un cajero y se dañaron comercios y contenedores.

El 28 de marzo, los padres de los tres jóvenes anunciaron que recurrirían ante la Audiencia de Navarra el auto de Lamela. Sin embargo, un mes más tarde, la jueza confirmó el carácter terrorista de los incidentes y rechazó los recursos.

A partir de dicha fecha, Errenteria acogió diferentes actos de apoyo a los detenidos. Como el que protagonizaron el 19 de mayo dos exalcaldes socialistas de la localidad, Carlos Merino y Adrián López, que se sumaron al actual regidor, Julen Mendoza, en una concentración de solidaridad organizada por EH Bildu.

A finales de junio, los padres de los tres detenidos salieron en defensa de sus hijos al alegar que «jamás habían formado parte de una organización terrorista». También la plataforma ciudadana Etorkizunaren Alde trasladó en un acto celebrado ese día en Errenteria, su oposición al auto del Tribunal Supremo, que también veía indicios de terrorismo en los incidentes de aquel día.

Y este martes, los tres encausados durmieron en sus casas tras ocho meses en prisión. Salieron de la cárcel de Pamplona hacia las ocho de la tarde y, a las diez de la noche, familiares, amigos y decenas de vecinos les recibieron con abrazos, saludos y ramos de flores, y pancartas en las que se podía leer ‘Ongi etorri Asier, Endika eta Rubén’ en el exterior de la sala Mikelazulo, donde se improvisó una concentración de bienvenida.

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