El lehendakari reivindica «acuerdos integradores» en autogobierno y paz

Los integrantes del Gobierno Vasco y representantes de la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Trucios asisten a un aurresku ante el busto del lehendakari Aguirre.
Los integrantes del Gobierno Vasco y representantes de la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Trucios asisten a un aurresku ante el busto del lehendakari Aguirre. / J. BERMÚDEZ

Asegura que «avanzar juntos» es la mejor garantía para evitar acabar en situaciones de «bloqueo y frustración»

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, volvió a apelar ayer al legado del primer Gobierno Vasco, que hace 80 años tuvo que partir hacia el exilio a causa de la Guerra Civil, para reivindicar la consecución de «acuerdos integradores» que permitan que la sociedad vasca avance en cuestiones como el autogobierno o la convivencia. En opinión de Urkullu, «avanzar juntos» es la mejor garantía para evitar que los ciudadanos puedan «experimentar bloqueo y frustración».

El lehendakari pronunció un discurso solemne tras presidir un Consejo de Gobierno extraordinario en el palacio de La Puente de la localidad vizcaína de Trucios. El objetivo de esta cita era conmemorar el 80 aniversario del 'Manifiesto de Trucios', el documento que leyó el lehendakari José Antonio Aguirre momentos antes de partir hacia el exilio, tras presidir la última reunión del Gobierno Vasco en este pueblo de Las Encartaciones.

Urkullu quiso compartir «los valores» de aquel primer Ejecutivo autonómico y aseguró que siguen presentes «en la mirada al futuro que proyecta el pueblo vasco». Urkullu destacó como principales retos «avanzar en la paz, la convivencia y en el autogobierno», unos objetivos para los que hace falta «perseverancia y acuerdo». «Con el legado y la perspectiva de estos 80 años, debemos depositar nuestra esperanza en acuerdos integradores», señaló. De lo contrario, añadió, «solo experimentaremos bloqueo y frustración».

En su intervención, el lehendakari defendió una Euskadi «con alma, valores, social y centrada en la dignidad de las personas», que se muestre «abierta al diálogo» y que sea «capaz de acordar y pactar». Enfatizó que debe estar «a la altura de quienes nos precedieron» y ser capaz de «legar un futuro mejor a las generaciones más jóvenes». Urkullu recordó también que, aunque nos encontramos en un nuevo escenario sin la amenaza de la violencia, todavía existen «asignaturas pendientes en materia de convivencia», ya que se deben «sanar muchas heridas personales y colectivas». Por ello, reivindicó la memoria de las víctimas y expresó la necesidad de asentar «una nueva convivencia que apague para siempre el fuego de la violencia y el terror en nuestra tierra».

El acto de conmemoración del último encuentro del Gobierno Vasco encabezado por el lehendakari Aguirre contó con la presencia de todos los integrantes del Gobierno Vasco y representantes de la Diputación y las Juntas de Bizkaia y del Ayuntamiento de Trucios. El palacio barroco de La Puente, cercano a la frontera entre Bizkaia y Cantabria, también contó con la presencia de cuatro supervivientes de la Guerra Civil, que fueron obsequiados con un facsímil del 'Manifiesto de Trucios'. El acto concluyó con una ofrenda floral y un aurresku ante el busto que recuerda al lehendakari Aguirre en la plaza de Trucios.

Pide «respeto» ante los gritos

La solemnidad del acto se vio empañada por la protesta organizada por trabajadores del grupo papelero Cel, que durante todo el acto corearon diversos lemas para exigir que el Gobierno Vasco se implique para mantener la actividad de las plantas situadas en las localidades encartadas de Güeñes y Zalla, y la alavesa de Artzeniega. Urkullu comenzó su discurso diciendo que «el derecho a la manifestación de las personas que sufren situaciones no prósperas es entendible, pero se podría hacer también de forma respetuosa con un acto tan entrañable y con las personas invitadas a él».

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