El lehendakari defiende en Madrid el autogobierno vasco ante grandes empresarios

El lehendakari posa con empresarios en el Foro Puente Aéreo/EFE
El lehendakari posa con empresarios en el Foro Puente Aéreo / EFE

Urkullu mantiene su apuesta por un proyecto de «acuerdo» y «pacto» con el Estado, lejos de la vía unilateral y rupturista en Cataluña

AINHOA MUÑOZ

Iñigo Urkullu reivindicó ayer en Madrid, ante la plana mayor de las grandes compañías españolas, la potencialidad de una relación bilateral entre Euskadi y España. El lehendakari, en un encuentro con el Foro Puente Aéreo, apostó por dejar al margen el debate sobre la soberanía y garantizó, ante más de una veintena de empresarios -en su mayoría del Ibex 35-, un proyecto de convivencia y pactos y no de ruptura con el Estado.

Junto al consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, Urkullu se desplazó ayer hasta la capital española como invitado de este foro que, periódicamente, reúne de manera discreta a una veintena de responsables de grandes empresas de Barcelona y Madrid para intercambiar puntos de vista y analizar la situación política y económica actual. Un encuentro que sirvió para que el mandatario del Ejecutivo Vasco pusiese en valor su acción de gobierno y su apuesta por un proyecto de «acuerdo» y «pacto» con el Estado, lejos de la vía unilateral y rupturista emprendida por las instituciones catalanas.

«El modelo de autogobierno que proponemos se basa en el reconocimiento mutuo y la bilateralidad con garantías», aseguró Urkullu durante su discurso frente a los presidentes de compañías como Caixabank, Sabadell, Gas Natural, Abertis o el Grupo Vocento, entre otros. También estaba prevista la presencia de Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol y expresidente del PNV, pero finalmente tuvo que modificar su agenda para asistir al funeral del consejero José Ignacio Arrieta.

El jefe del Gobierno Vasco insiste en configurar un concierto político homologable al Económico

En ese escenario, continuó el lehendakari, cabría la configuración de un concierto político homologable al Económico, de la misma manera que el PNV lo plantea en su proyecto de reforma estatutaria. Aunque, insistió el lehendakari, dentro del marco legal. Por ello, planteó desbloquear el debate sobre la soberanía a través del «compromiso de bilateralidad». Una relación que, a su juicio, debe materializarse de tú a tú, en un plano de igualdad y no de «subordinación».

Foto de familia de los asistentes al foro
Foto de familia de los asistentes al foro / EFE

Precisamente, el jefe del Gobierno Vasco planteó la creación de una «convención constitucional» -es decir, la reinterpretación de la Carta Magna, pero sin reformarla- para avanzar a futuro a la hora de abordar las «controversias constitucionales» en relación a la soberanía y la convivencia, y mediante los procedimientos de «la democracia y el derecho». «El marco legal o su interpretación debe poder adaptarse a la realidad social del tiempo en que ha de ser aplicado», defendió.

Proyecta a Euskadi como un «buen lugar para invertir»

La intervención ayer de Iñigo Urkullu frente a directivos de grandes compañías de Madrid y Barcelona tuvo un gran cariz político, pero el lehendakari tampoco desaprovechó la ocasión para centrarse en temas sociales y económicos y proyectar a Euskadi como un «buen lugar para invertir».

El lehendakari, respaldado por su consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, englobó a la Comunidad Autónoma Vasca como el territorio idóneo para asumir nuevas e importantes inversiones. ¿Por qué? Urkullu se apoyó en un gran listado para argumentar su postura y no escatimó en elogios.

Euskadi, dijo, «ofrece estabilidad», tiene «seguridad jurídica», se envuelve en un «entorno competitivo de primer nivel», por la «cualificación de sus trabajadores» y por el «apoyo público» del Gobierno Vasco a las nuevas inversiones a través de una política industrial que, según Urkullu, se ha demostrado «exitosa». «Euskadi es, por tanto, un buen lugar para invertir», insistió.

Urkullu, como mejor escenario para tratar de demostrar sus palabras, tiró entonces de números. «Euskadi es un país de tradición industrial. Hoy este sector supone el 24% del PIB y aspiramos a superar el 25% en 2020», garantizó. Habló, asimismo, de la puesta en marcha de la estrategia ‘Basque Industry 4.0’ para afrontar la cuarta revolución industrial. Destacó, asimismo, la innovación como la llave de desarrollo futuro y la internacionalización como un «reto compartido» con el mundo empresarial, centros tecnológicos, universidades y clústers.

En el ámbito social, Urkullu destacó el ‘Modelo de Desarrollo Humano Sostenible’ que orienta, dijo, la actuación del Gobierno Vasco. «Un objetivo nuclear de esta legislatura es emprender el proceso de renovación generacional de los servicios públicos», manifestó. Y su compromiso, insistió, es convocar 13.500 plazas en Ofertas Públicas de Empleo antes de 2020, principalmente en Salud, Educación y Seguridad.

Además, aseguró que Euskadi es «un país solidario con uno de los índices de desigualdad más bajos del mundo» y que el Ejecutivo autonómico tiene como compromiso «prioritario» el equilibrio social.

De la misma manera, Urkullu esgrimió tres «enseñanzas» sobre lo que aporta el modelo de autogobierno vasco. «Es positivo porque acerca las decisiones políticas, económicas y sociales al ámbito de la propia Comunidad», dijo en primer lugar. También defendió que para que la «tensión» entre el poder central y el autonómico «funcione en positivo» debe basarse en una «bilateralidad con garantías» y bajo la «obligación de negociar y pactar». Por último, aseguró que el autogobierno es sinónimo de «progreso y bienestar». En este apartado exigió el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika.

El lehendakari también habló sobre el futuro político que espera para Euskadi. Y lo resumió en tres claves: «La profundización y actualización del Autogobierno desde el acuerdo, con el máximo contenido y nivel para los poderes efectivos de Euskadi; la reformulación del modelo de Estado desde el pacto que suponga asumir la realidad plurinacional y orientar una relación de carácter confederal; y la adecuación a la nueva realidad europea».

Traslada a los empresarios su pretensión de que la Unión Europea acoja una «Directiva de Claridad»

Fue precisamente en este punto cuando el lehendakari trasladó oficialmente a los empresarios su pretensión de que la Unión Europea acoja una «directiva de Claridad» que concedería a las naciones sin Estado la posibilidad de celebrar consultas sobre el estatus de soberanía y abrir una negociación sobre su futuro. Y ahí entraría Euskadi. Aunque Urkullu rechazó el discurso rupturista e insistió en que Euskadi es un «país consciente de la necesidad de dialogar, acordar y colaborar».

Derechos históricos

Iñigo Urkullu también dedicó parte de su discurso a glosar la «importancia histórica» del Concierto Económico y la financiación de las políticas públicas. Valoró, en este sentido, el amparo legal con el que ha contado desde su nacimiento en 1878.

Además del repaso histórico, el lehendakari defendió que el Concierto representa el «reconocimiento contemporáneo» de los derechos históricos de los tres territorios forales. Y, dijo, es precisamente este sistema de relación entre Euskadi y el Estado el que garantiza su éxito por su naturaleza pactada. Eso sí, también recalcó en el «riesgo unilateral» que supone este acuerdo para las instituciones vascas así como su contribución a la «solidaridad» con el resto del Estado. Un guiño velado ante a los grandes empresarios para que éstos no se dejen contagiar por las posiciones -principalmente de Ciudadanos- que atacan el Concierto por considerarlo «insolidario».

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