La justicia francesa rechaza por quinta vez excarcelar al preso Ion Parot

F. ITURRIBARRÍA PARÍS.

La justicia francesa rechazó ayer la quinta demanda de liberación condicional formulada por el preso de ETA Ion Kepa Parot Navarro, condenado a cadena perpetua revisable por 20 asesinatos consumados y 22 en grado de tentativa en el seno del comando Argala. La plataforma abertzale Bagoaz convocó una manifestación el próximo 14 de abril en Bayona para denunciar una decisión «vergonzosa y escandalosa».

La sala de aplicación de penas del Tribunal de Apelación de París atendió el recurso interpuesto por la Fiscalía contra el veredicto en primera instancia que aceptaba la excarcelación de Parot en régimen de semilibertad. El fallo revocado le imponía un período de prueba de dos años durante los que podría salir de la cárcel para ir a trabajar y debería pernoctar en prisión.

Tras examinar el proyecto de reinserción presentado por el recluso, el Tribunal de Apelación consideró que no era posible confirmar una medida de suavización de su pena en vista de la personalidad de Parot. Basó su decisión en el artículo 707 del código de procedimiento penal que exige que el condenado sea capaz de actuar como persona responsable y respetuosa de las reglas y los intereses de la sociedad y que la flexibilización de la pena no sea susceptible de causar alteraciones del orden público.

Ion Parot (Argel, 1951), de ciudadanía francesa, fue detenido en abril de 1990 y cumple condena en la prisión de Muret (sur de Toulouse) a 277 kilómetros de su domicilio en Bayona. En 2006 formuló la primera demanda de puesta en libertad condicional, que ha renovado cuatro veces sin éxito, tras superar los quince años de período mínimo de cumplimiento impuesto por el tribunal de París que le condenó a cadena perpetua.

Fue juzgado por los atentados cometidos en España, ya que entonces Francia no extraditaba a sus nacionales. Militó entre 1978 y 1987 en el comando Argala capitaneado por su hermano Unai, preso en Puerto, que dio nombre a la doctrina que lleva su apellido. Esta célula, la más letal en el historial criminal de ETA, sumó 39 asesinatos hasta su desarticulación en 1990. Ion Parot la abandonó tras la masacre en la casa cuartel de Zaragoza, que causó once muertos, incluidas cinco niñas.

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