Josep-Lluis Carod-Rovira: «A España le puede pasar en Cataluña lo que le pasó en Cuba, que llega demasiado tarde»

Carod-Rovira, en Barcelona tras la entrevista. / VICENS GIMÉNEZ
Josep-Lluis Carod-Rovira, exconseller en cap de la Generalitat

«La ruptura unilateral tiene muchos riesgos, pero el Estado no nos ha dejado otra salida», afirma el que fuera número dos del tripartito de Pasqual Maragall

ALBERTO SURIOBARCELONA.

Fue conseller en cap con el primer Gobierno de Maragall y un líder de ERC que abandonó en 2011 este partido, aunque sigue siendo «militante de la independencia», eso sí, «agnóstico», aclara con ironía. Hoy se dedica a la investigación en la Universidad Pompeu Fabra sobre la diversidad religiosa. Este año ultima un trabajo sobre la historia del protestantismo en Cataluña de 500 páginas.

-¿La última operación policial cambia las cosas?

-Cuando la cosa va desde los estibadores del puerto de Barcelona, que se niegan a colaborar con la represión de los policías trasladados a los barcos, a la platea del Liceu, pasando por las monjas de clausura, el Barça, los colegios de abogados y los periodistas, esto no es un movimiento radical minoritario, sino una rebelión nacional y transversal. Mandar policías, detener cargos del Govern, y recortar derechos civiles básicos, en plena Unión Europea, no resuelve ningún problema. ¿Quién va a querer quedarse en un Estado así?

-Le veo indignado...

- Estoy sintiendo muchas vivencias que no vivía hace tiempo, este es un proceso que tiene muchos matices, estamos ante una rebelión democrática muy transversal desde el punto de vista ideológico, porque aquí están desde democristianos hasta comunistas, pero que tiene un perfil de clase social porque mayoritariamente la gente que apuesta por el referéndum, y más específicamente por el sí, son sectores de clases populares y medias, también la pequeña y media burguesía.

-¿Y no hay gente que se opone?

-¿En Cataluña? Bueno, se opone el 'statu quo', la gran patronal, Fomento del Trabajo Nacional, los empresarios del puente aéreo y los 'pelotas' de la Monarquía. Y un cierto espectro de escritores, cantantes, músicos y periodistas que forman parte del 'statu quo' y a los que esta situación les incomoda porque les obliga a tener que definirse. Hay, también, un profundo cambio generacional.

-¿En qué sentido?

-Los hijos de muchos históricos dirigentes del PSUC son hoy concejales de la CUP y los hijos de Convergència son hoy de Esquerra Republicana. Quien está quedando fuera de juego es el PC, y es una imagen que chirría por todos los lados.

-Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya sí que es Pot y veterano antifranquista, criticó duramente la aprobación de la ley de referéndum en el Parlament diciendo que no quería que su hijo Daniel viviera en un país en el que a la oposición se le quitan los derechos...

- Para garantizar eso hay que salir de una España que no permite a nadie decidir su presente y su futuro.

«El anticatalanismo cultivado por el PP ha hecho tanto daño que esto es irreversible»

«Somos una sociedad madura, cívica y democrática, y no nos vamos a romper»

«Los catalanes no tenemos un problema de identidad, sino de soberanía»

-Cuando era conseller en cap con Maragall, ¿se imaginó alguna vez esta situación?

-Que un día habría una mayoría democrática favorable a un referéndum de autodeterminación sí. Ya en 1989 el Parlament aprobó una declaración favorable, que luego sería aprobada por el Parlamento Vasco. Era una manera de decir que la única vía que te permite avanzar es la pacífica, la institucional y la democrática, que te posibilita aglutinar una mayoría social, con más de 50.000 voluntarios y un millón de personas cada año en la calle. La desafección de la que en su día habló el presidente Montilla ha recorrido una parte importante de la ruta. Emocionalmente mucha gente ya ha desconectado de España y si le hablan del presidente del Gobierno español es como si le hablaran del primer ministro japonés. La gente ha perdido al miedo. Ver a señoras de 80 años gritar a los policías «no tenemos miedo»... Eso da coraje.

-Pero hay otra Cataluña que no se ha movilizado...

-No se ha movilizado y estaría bien que se movilizara. Durante muchos años se decía que Cataluña no estaba dividida mientras se aceptaba la correlación de fuerzas. El discurso de que Cataluña está dividida se genera a partir del cambio en la correlación de fuerzas. Pero en otros países también están divididos por otras cuestiones. Y no pasa nada.

-Aquel federalismo plurinacional que le proponía Pasqual Maragall...

-Recuerdo aquella formulación de un federalismo plurinacional y asimétrico que me presentó en verano de 2002. Hubiera sido un paso adelante. Pero el tren pasó. Siempre he pensado que para federarse como mínimo tiene que haber dos. Me preguntaba: ¿Alguien conoce a alguien que se quiera federar con nosotros? Pues que nos dé el teléfono. Todo esto llega tarde.

-¿Un Concierto económico serviría para algo?

-Estamos ya en otra cosa. Esto le ha pasado históricamente a España. Le puede pasar en Cataluña lo que le pasó en Cuba, que llega demasiado tarde, con una prensa en Madrid pidiendo más madera de la que hablaba en tono muy duro Unamuno en 1903. ¿Le suena?

-En todo caso, la ruptura unilateral tiene riesgos...

-Sí, tiene muchos riesgos, pero el Estado no ha dejado otra salida. Las independencias, todas, son unilaterales. El Estatut, antes del cepillado del que habló con tanto desprecio Alfonso Guerra, se acercaba bastante a una concepción más plural del Estado, pero aquí fastidiaron no solo los recortes, sino la forma imperial con la que algunos se vanagloriaron de ellos, después de que el Estatut fuera aprobado y sometido a referéndum en Cataluña. Aquello abrió los ojos a muchos.

-¿No teme una ruptura interna en la sociedad catalana?

-No veo riesgo de ruptura en la sociedad catalana. Somos una sociedad cívica, democrática, madura y europea. Tenemos una gran diversidad de medios de comunicación. Una sociedad como la catalana, que es capaz de activar las mayores movilizaciones después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y que no pase nada, ni un cristal roto, no se rompe, tendrá criterios distintos, pero no se rompe. Desde Madrid se siguen equivocando como si esto fuera un problema territorial o identitario, No tenemos un problema de identidad, muchos somos solo catalanes, muchos se sienten catalanes y españoles, otros argentinos y catalanes. No hay un problema de identidad sino de soberanía.

-Pues que se cambie la legalidad.

-Ha habido 40 años para eso y no ha sido posible. No ha sido viable. El PP ha cultivado tanto lo anticatalán en el resto del Estado que imposibilita cualquier solución particular o singular para Cataluña. No es posible ya un arreglo provisional en este Estado con 17 chiringuitos autonómicos y dos plazas norteafricanas. No es por nada, pero ¿sabía usted que Extremadura tiene más coches oficiales que Cataluña?

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