García-Margallo: «Ni la mayoría de los Estados ni la ONU reconocerían una Cataluña independiente»

El exministro popular José Manuel García-Margallo presenta hoy su libro 'Por una convivencia democrática' en San Sebastián./ALBERTO FERRERAS
El exministro popular José Manuel García-Margallo presenta hoy su libro 'Por una convivencia democrática' en San Sebastián. / ALBERTO FERRERAS
José Manuel García-Margallo, exministro de Exteriores

Reconoce que existe «una identidad catalana innegable», pero asegura que «si se hubieran tomado medidas antes, se habría evitado esta situación»

MACARENA TEJADASAN SEBASTIÁN.

El exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo acaba de publicar su libro 'Por una convivencia democrática', donde propone una reforma de la Constitución «pensada para el conjunto de España» y que no contempla, en ningún momento, legalizar el proceso del referéndum catalán. El ahora diputado popular presenta su publicación esta tarde, a las 19.30, en la librería Lagun, en Donostia.

- Las imágenes del 1-O han dado la vuelta al mundo. ¿Qué sentimientos le producen?

- Una profunda tristeza. Lo que suponga una fractura en la sociedad me entristece, pero lo que ha pasado era bastante previsible. Hasta hace unos meses los soberanistas pretendían demostrar que una Cataluña independiente sería reconocida por la gran mayoría de los Estados que forman la comunidad internacional y que pertenecen a las Naciones Unidas. Cuando este plan fracasó cambiaron de estrategia y trataron de demostrar que el reino de España es una democracia débil donde no se respetan los derechos y libertades. El 1 de octubre escenificaron con movilizaciones gigantescas esa contraposición entre una ciudadanía que lo único que quiere es manifestar su voluntad en las urnas y unas fuerzas policiales que se han comportado de forma brutal. Es un mensaje falso, pero que han logrado colocar en los medios.

- ¿Se podía haber evitado la violencia?

- La obligación de un gobierno en un Estado de Derecho es el respeto a las reglas que marcan la convivencia. El proceso de secesión, que ha sido declarado inconstitucional, supone un acto de rebelión. La consulta no solo era ilegal, sino delictiva. El problema ha sido que determinados grupos violentos han utilizado esas manifestaciones para provocar desórdenes. Cuando un individuo se ve atacado, aislado y agredido, tiene una reacción que no es la que a nosotros nos hubiera gustado, pero que es comprensible. He visto fotos como estas en manifestaciones de cualquier lugar del mundo. Cuando usted provoca un desorden y un conflicto con las fuerzas de seguridad o con cualquier otro cuerpo, es obvio que van a tener que defenderse y se pueden producir incidentes violentos. Si lo que se busca es violencia, lo que se cosecha es violencia.

- ¿Fue la actuación de la Policía y la Guardia Civil proporcional?

- No hay una regla de cálculo para decir si fue proporcional o no.

- ¿Actuó el Gobierno de forma correcta el 1-O?

- Hizo lo único que podía hacer. La consulta del 1-O violaba la Constitución y la labor del Gobierno era impedirla. Si se hubieran tomado medidas antes, se habría evitado esta situación, pero el problema ya está aquí. Hay que salvar la situación y tiempo habrá para analizar.

- ¿Y cómo se puede salvar ahora la situación?

- Si hay una declaración unilateral de independencia, que es claramente inconstitucional, las instituciones del Estado tienen que aplicar la ley, es decir, apartar de sus funciones a los responsables políticos que están actuando en contra de las instituciones que regentan. ¿Cómo? Poniendo en marcha el artículo 155. Estamos en un golpe de Estado y eso hay que atajarlo.

- ¿Por qué no se ha podido lle?

- No lo sé. La primera vez que intervine de manera formal en el tema de Cataluña fue cuando Maragall presentó el estatuto de 2003. Planteé hacer un texto alternativo que no voló. A partir de ahí tengo una línea de pensamiento y acción que no ha coincidido con la que se ha llevado a cabo desde ese año.

«Yo aplicaría el artículo 155 para atajar esta situación, porque estamos ante un golpe de Estado»

«He visto fotos y vídeos como los del 1-O en manifestaciones de cualquier lugar»

- Parece que el argumento de la defensa de la ley no termina de cautivar a la ciudadanía catalana. ¿Cree que el PP tiene un problema con el relato en Cataluña?

- Hay que aplicar la ley, pero también hay que hacer política. Esto quiere decir que hay que atender los motivos de esa sección que ha llevado a parte de la ciudadanía catalana a esta situación. Eso pasa por una actualización de los pactos constitucionales del 78, pero es una reforma pensada para el conjunto de España, no para responder a los chantajes de la Generalitat. Una distribución de competencias más clara y una definición de los principios básicos de la financiación contribuirían a calmar el ambiente, así como la ley oficial de lenguas. Hay una identidad catalana innegable, pero también una realidad hispánica de esa identidad que es innegable.

- ¿Ve posible llegar a un pacto?

- Lo veo absolutamente necesario. Si no, va a haber conflictos permanentes y vamos a terminar en una ruptura de la convivencia.

- ¿La operación diálogo de la vicepresidenta ha sido un fracaso?

- No voy a opinar sobre lo que hace la vicepresidenta. El diálogo es obvio que no ha salido, lo que no sé es si es responsabilidad de la vicepresidenta o de la Generalitat. En este caso, creo que la responsabilidad mayor es de los segundos.

- En 2015 participó en un debate cara a cara con Oriol Junqueras. ¿Reconoce a aquel Junqueras?

- Oriol Junqueras es un independentista desde niño. Él dice con toda claridad que no quiere formar parte de España porque no es español. En esas condiciones el diálogo es imposible. Otra cosa es que intente buscar soluciones que no pasen por el camino de la secesión, pero él es fundamentalmente un independentista, y yo un patriota español.

- España no reconoce la independencia de Kosovo porque, según Rajoy, «no cree en las declaraciones unilaterales». ¿Alguien estaría dispuesto a reconocer la secesión de Cataluña?

- Kosovo no tiene nada que ver con Cataluña, fue escenario de una crisis bélica sin precedentes. Cataluña no sería reconocida ni por la mayoría de Estados ni por la ONU. Ese reconocimiento no es posible, ni viable, ni previsible. Un referéndum legal solo es posible modificando la Constitución. Esto lo tienen que decidir el Congreso y el Senado, y ratificar el pueblo español.

- ¿Lo ve posible?

- No. Creo que nadie estaría dispuesto a ello. Los pueblos no se suicidan y el Gobierno, desde luego, tampoco estaría dispuesto a ello.

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