Javier de Andrés: «La disolución de ETA se dará cuando los presos digan que ya no son de la banda»

El delegado del Gobierno, Javier De Andrés, posa con el puerto de Pasaia a sus espaldas.
El delegado del Gobierno, Javier De Andrés, posa con el puerto de Pasaia a sus espaldas. / ARIZMENDI

«La bilateralidad que quiere el PNV es poco ambiciosa. Euskadi tiene que aspirar a influir en España», asegura el delegado del Gobierno central en Euskadi

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

Después de medio año y 20.000 kilómetros recorridos a lo largo y ancho del País Vasco, el delegado del Gobierno central en Euskadi, Javier De Andrés, hace balance de sus seis meses de gestión. Hoy, reconoce que el escenario entre los ejecutivos de Urkullu y Rajoy es distinto a cuando accedió al cargo, y pone en valor los acuerdos alcanzados durante este periodo. Un entendimiento PNV-PP que confía mantener en el tiempo, aunque también admite que habrá asuntos en los que, de momento, será poco probable entenderse, como atender a la reclamación por parte del Gobierno Vasco de las transferencias pendientes si el Ejecutivo autonómico no se ciñe a lo que dicta la Constitución y el Estatuto vasco.

-Acaba de cumplir seis meses al frente de la delegación del Gobierno en Euskadi. ¿Qué balance hace?

-Hace seis meses todavía no se sabía cómo se iba a poder gestionar la legislatura, pero en medio año se ha consolidado el Gobierno de Rajoy.

«Según está planteada, no se podrá acordar transferir la competencia de la Seguridad Social»

«Los presos de ETA seguirán siendo de la Audiencia Nacional se transfiera o no Prisiones»

-¿Percibe hoy una relación más cercana entre las instituciones?

-Sí. Hay una colaboración que antes no existía. Indudablemente, ha cambiado el clima y ahora estamos en una fase diferente en la que hay una disposición al acuerdo y a atender los problemas del ciudadano.

-¿Y qué nota le pondría a su relación con las instituciones, especialmente con el Gobierno Vasco?

-Todo es susceptible de mejorar, pero creo que la calificación es de notable. Cualquier cosa que he necesitado con solo descolgar el teléfono hemos podido resolverlo, y me veo con muchísima frecuencia con los diputados generales, alcaldes y consejeros vascos.

-¿Cómo ve la relación PNV-PP después de los acuerdos presupuestarios?

-Entre el PP y el PNV hay muchas diferencias, pero realmente tenemos unos retos que son comunes y las soluciones tienen que conciliarse. Y eso está contribuyendo a que haya una colaboración estrecha.

-¿No será la falta de mayoría absoluta del PP en el Gobierno central lo que ha propiciado un acercamiento al Ejecutivo de Urkullu?

-De la misma manera que el hecho de que el PNV no tenga mayoría absoluta aquí. Seguramente si la coalición PNV-PSE tuviera mayoría y no requiriera el apoyo del PP tampoco hubiese sido tan fácil buscar acuerdos.

-¿Hablamos de una relación puntual o espera que el deshielo entre ambos ejecutivos se extienda en el tiempo?

-A mí me parece que sería buenísimo que hubiera una buena relación. Pero eso pasa por reconocerse mutuamente la capacidad de gestión y las competencias que nos corresponden a cada uno. Aquí ha habido un problema, y es que ha existido una cierta intolerancia del nacionalismo a las competencias que el Estado ejerce en el País Vasco.

-¿Sigue existiendo esa intolerancia a la que hace referencia?

-Sí. Hay cosas que, sistemáticamente, no se aceptan. Desde cuestiones de Defensa a asuntos de crimen organizado... Muchos ámbitos. Particularmente, los que tienen un mayor simbolismo del Estado en Euskadi, pero tenemos que ir superando eso y aceptar el marco que tenemos en su integridad.

-El PNV ya ha adelantado que en la próxima negociación presupuestaria esta vez sí hablará de política y reclamará las transferencias pendientes.

-Queremos sacar esas cuentas adelante y el PNV es una pieza necesaria, pero no suficiente, porque no dan la mayoría absoluta. Pero, desde luego, el PNV es una pieza relevante con la que queremos seguir manteniendo una buena relación y poder llegar a un acuerdo presupuestario.

-¿Y en cuanto a la reclamación de las transferencias pendientes? ¿Qué precio está dispuesto a pagar el PP para contar con el apoyo del PNV?

-Dentro del ámbito constitucional y estatuario vamos a poder entendernos. La cuestión que ha tenido bloqueadas algunas transferencias, como la de la Seguridad Social -que es la más importante-, era el propósito del Gobierno Vasco y del ámbito nacionalista para que se fracturara la caja única. Y claro, en esos términos no iba a ser posible llegar a un acuerdo, y hoy en día tampoco lo sería si el Ejecutivo autonómico lo plantea igual.

-¿Y las otras dos cuestiones? ¿La transferencia de Prisiones y la de Ferrocarriles?

-La de Prisiones es especialmente delicada en este momento. Además, ya está transferida la seguridad, la educación y la sanidad de las prisiones, lo que quedaría sería la gestión de inmuebles. Hay que tener en consideración que esta competencia tampoco está en manos del Gobierno de España, sino del Poder Judicial. Es decir, a efectos de si un preso pasa de segundo a tercer grado a quien corresponde es a la Administración de Justicia. Respecto a la competencia de Ferrocarriles, ahí también nos tenemos que atener a lo que dice la Constitución y el Estatuto. Si se plantea en esos términos será posible un acuerdo, si no, no.

-Usted ha declarado que ve «poca ambición» en la bilateralidad del PNV. ¿A qué se refiere?

-Lo que quiero decir con eso es que los vascos tenemos que aspirar a mucho más que estar simplemente en un ámbito de bilateralidad. A lo que tenemos que aspirar es a ser parte constituyente, decisoria y determinante en el conjunto de España. Eso me parece mucho más ambicioso.

-¿Cuáles son entonces las líneas rojas que el Gobierno central no está dispuesto a traspasar?

-A lo que no vamos a renunciar es a que haya un sistema de solidaridad nacional.

-Supongo que a falta de un acuerdo sobre qué hacer con los presos de ETA, la transferencia de Prisiones se antoja aún más complicada.

-Es que los presos de ETA no son presos condenados por un tribunal superior de justicia del País Vasco, sino que son presos de la Audiencia Nacional que tienen unas circunstancias especiales, y eso va a seguir siendo así haya transferencia o no.

-¿Hay margen para acercar a los presos de ETA a cárceles vascas?

-El margen de aproximación de los presos está, en primer lugar, en manos de los propios presos. Lo que tienen que hacer para poder aprovechar sus beneficios penitenciarios es abandonar a la banda terrorista. Es decir, dejar de ser presos de ETA. Y esa es una decisión que tienen que tomar individualmente.

-Hace seis meses le pregunté si creía que ETA iba a ser una organización desarmada. Hoy tenemos otro escenario...

-¿Y qué le dije entonces?

-Que ETA no podía prolongar por mucho más tiempo su situación.

-Pues eso. Creo que, efectivamente, el proceso de ETA es seguir cumpliendo las líneas que le marca el Estado, y es lo que está haciendo, aunque con una extraordinaria lentitud.

-¿Qué le sugiere que el 73% de los presos de ETA hayan aceptado seguir la hoja de ruta marcada por el EPPK y explorar beneficios penitenciarios?

-Me parece que es lo que tienen que hacer. Tienen que seguir en esa línea y avanzar mucho más todavía, porque deben abandonar el control que ejerce sobre ellos la banda terrorista.

-Medio año después, entonces, la pregunta es si cree que ETA acabará por disolverse.

-Es que ETA donde está es en las cárceles. ETA no son los seis o diez individuos que están por ahí en un apartamento en Francia. ¿Esa gente que está en la cárcel va a tomar la decisión de disolver de verdad ETA? Lo que tienen que hacer esas personas que están en prisión es un proceso de reinserción individual.

-Aunque el ministro Zoido haya rechazado un cambio en la política penitenciaria, hay dirigentes de su partido que han afirmado que si ETA se disuelve, además de que la política penitenciaria cambiará, se acercarán los presos.

-Eso lo dijo Borja Sémper y luego se matizó él a sí mismo.

-Lo asegura más de un dirigente...

-¿Y qué es exactamente lo que dicen?

-Que si ETA anuncia su disolución la política de dispersión cambiará.

-Ojalá toda la gente de ETA que está en la cárcel diga que ya no es de ETA, eso es la verdadera disolución. Y, efectivamente, si eso se produce, las cosas van a ser distintas. Porque si seis activistas que están en Francia dicen que ETA se disuelve pero resulta que tengo 200 en España que dicen que son de ETA y que, además, no van a cejar en su empeño y en sus reivindicaciones y su orgullo de pertenecer a una organización terrorista, ETA seguirá estando ahí.

-El propio Aitor Esteban (PNV) desveló que «altas esferas» del Ejecutivo central asumen que hay que flexibilizar la situación.

-Eso no lo entiendo yo muy bien. ¿Qué es eso de ser más flexibles? ¿Más flexible con qué? Este tema, desde luego, está fuera de la negociación política, y lo que tendría que hacer el Gobierno Vasco es centrarse en lo verdaderamente importante, que es que estas personas se desmarquen de la organización terrorista y asuman un proceso personal de reinserción.

-Y, en términos políticos, ¿cree que al PP le podría beneficiar un acercamiento de presos pactado con un PNV que no aboga por la ruptura?

-Este es un tema que compete a la Administración del Estado, no es un asunto que se vaya a negociar ni con el Gobierno Vasco ni con el PNV. Aquí han habido aspiraciones de que hubiera negociación permanente con la banda terrorista, se ha pedido flexibilización y tolerancia para entrar en el chantaje de ETA, y el PP ha mostrado una posición de firmeza del Estado democrático, que es el modelo que ha resultado exitoso.

-Durante el pacto de Lizarra el Gobierno de Aznar llegó a acercar a cárceles vascas a más de un centenar de presos...

-Cuando se han producido esos fenómenos siempre han estado relacionados con la actitud que tiene cada uno de los presos de ETA. Está clarísimo que no hubo negociación con ETA ni acceso al chantaje.

-Usted, como delegado del Gobierno, ¿ha pensado en reunirse con la izquierda abertzale?

-No me han pedido ninguna cita y la verdad es que no tengo muchos temas que hablar con ellos. Otra cosa es que un alcalde de EH Bildu me pida una gestión de Adif, por ejemplo, entonces hablaré con él.

-¿Le parece justa la petición de 50 años de prisión que ha solicitado la Fiscalía para los jóvenes de Alsasua?

-Es una posición que ha adoptado el fiscal, pero, en cualquier caso, es simplemente una propuesta que luego tendrá su revisión en un juicio. Después vendrá la parte de la defensa, que seguramente también insatisfaga a muchos otros.

-¿Qué opina sobre el hecho de que el alcalde de Errenteria, Julen Mendoza (EH Bildu) pidiera perdón a las familias de tres asesinados por ETA?

-El acto que tuvo lugar en el Ayuntamiento pone en evidencia el papel y la complicidad absoluta que ha tenido el mundo de la izquierda nacionalista con la banda terrorista, y el daño que ha causado la posición política de EH Bildu y Batasuna. Creo que se revela la responsabilidad que ha tenido la izquierda radical en todo este proceso.

-Hemos visto a lo largo de este tiempo cómo se ha retirado el recurso contra la OPE de la Ertzain-tza, sin embargo, parece que el Gobierno de Rajoy no está dispuesto a dar vía libre a la ley de abusos policiales. ¿Es que al PP le cuesta reconocer a estas víctimas?

-A quien corresponde identificar a una víctima de la violencia que se ha podido perpetrar desde el Estado o de cualquier otro tipo es a la Administración de Justicia. Nadie entendería que un ayuntamiento del País Vasco, por ejemplo, empezara a hacer reconocimientos de víctimas del Gobierno Vasco, ni de la Er-tzaintza... Eso corresponde a los jueces. ¿Quién es víctima? Y, consecuentemente, ¿quién es victimario? ¿Quién es el responsable penal? Eso no lo puede decidir una comisión organizada por una consejería. Lo que hay que hacer es apelar a la justicia y crear un modelo judicial en el cual tengas garantías jurídicas.

Más

Fotos

Vídeos