La izquierda abertzale espera una actitud activa del Gobierno francés

Intermediarios civiles e institucionales de Iparralde mantienen contactos con los aledaños de Macron

J. S. SAN SEBASTIÁN.

En pleno debate de ETA sobre la disolución, Francia decidió el pasado martes dejar en libertad condicional, a la espera de juicio, a Mikel Irastorza. En noviembre, tras su arresto en la localidad vascofrancesa de Ascain, fue presentado como el número uno de ETA y encargado de negociar con el Gobierno galo el desarme, finalmente materializado cinco meses después. La decisión judicial de París vino argumentada por una cuestión procedimental, para evitar que cumpla un año en prisión preventiva, y por el hecho de que no tenía delitos de sangre, ni siquiera portaba pistola cuando fue interceptado, ni causas pendientes en España. No obstante, resultó sorprendente su puesta en libertad nueve meses después de que el Ministerio de Interior hablara de él como sustituto de David Pla e Iratxe Sorzabal al frente de lo que quedaba de ETA. Al día siguiente se conoció que la Justicia gala aceptaba, por vez primera, una reclamación de acercamiento de un interno, Zuhaitz Gurrutxaga, trasladado el pasado martes a Mont-de-Marsan, cárcel más cercana a Iparralde.

La izquierda abertzale encuadra estos movimientos en parámetros jurídicos, aunque entiende que tienen un valor politico indudable. Los intermediarios civiles del desarme de ETA, -los denominados 'artesanos de la paz'- y los representantes políticos de Iparralde, con el alcalde centrista de Baiona y presidente de la Mancomunidad del País Vasco francés, Jean René Etchegaray a la cabeza, han seguido tocando la puerta de los aledaños del Gobierno, ocupado ahora por Emmanuel Macron (En Marche), para que Francia no siga la rueda española y no obstaculice futuros pasos de ETA. En este sentido, en el independentismo vasco creen que siguen existiendo sectores en torno al Gobierno francés siguen dispuestos a adoptar una postura parecida a la del desarme de abril en Baiona, en la que dejó hacer a la organización armada.

En todo caso, los intermediarios civiles y políticos son conscientes de que el debate de ETA no es una prioridad para Macron, centrado en levantar la moral política y económica de la República, luchando contra el terrorismo yihadista y tratando de convertirse en pieza clave del tablero mundial. No obstante, los 'artesanos de la paz' seguirán con sus movilizaciones en este final de año para que mejore la situación de los presos en Francia, donde se concentran algunos de sus principales dirigentes, como David Pla o Mikel Albisu, 'Mikel Antza'. Ambos han sido propuestos por los reclusos para integrar la nueva dirección del EPPK, en el marco del proceso interno para explorar nuevas vías legales. En el caso de Pla, parece que se centrará más en la desaparición de ETA, ya que fue él quien hizo pública la existencia de ese debate. 'Antza', Marixol Iparragirre, 'Anboto', y Jon Olarra Guridi sí que podrían seguir al frente del colectivo junto a algún nuevo nombre.

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