Irrintzi en la explanada de los Inválidos

Un manifestante porta una ikurriña en la marcha de ayer. / EFE
Un manifestante porta una ikurriña en la marcha de ayer. / EFE

La marcha de ayer en París cierra un 'tour' por las cárceles francesas que pretende 'mover' al Ejecutivo galo

J. ARTOLA PARÍS.

La marcha de París cerraba ayer un 'tour' por las prisiones francesas y, en concreto, los diez kilómetros que separan la vieja prisión de Fresnes hasta la plaza 18 de junio 1940, cercana a la parisina estación de Montparnasse, desde donde partió la manifestación convocada por los 'artesanos de la paz' con el eslógan «Ahora los presos». A lo largo del recorrido se escucharon numerosos irrintzis en favor de los reclusos. En la marcha tampoco faltaron las ikurriñas y retratos con los presos.

A su término, junto a la explanada de los Invalidos, la realizadora de cine francesa Fabienne Servan-Schreiber reclamó que se aplique la ley ordinaria a los internos. «Las leyes existen», resaltó. En ese sentido, recordó a todas las víctimas y pidió expresamente «una paz con justicia». A los gobiernos español y francés les reclamó en ese sentido «que nos oigan» y «se arriesguen por la paz».

Por su lado, Joana Haranboure, hija de Txistor Haranboure (que lleva 28 años en prisión) desarrolló una intervención, en momentos emocionada, en torno a la situación que atraviesan los presos y sus familias. «Bizirik nahi ditugu», remarcó.

Por su parte, Michel Tubiana, presidente de honor de la Liga de los Derechos Humanos de Francia, fue el encargado de clausurar el acto en favor de los reclusos. «No se trata de olvidar el pasado, ni los sufrimientos, sino de poner fin a un conflicto que ya no tiene combatientes», afirmó en su discurso, al tiempo que emplazó al presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, a que asuma el riesgo de la paz.

Esta gira, que inició sus primeros compases hace ya tres semanas en la prisión propuesta como destino por el autodenominado Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas (EPPK), Mont-de-Marsan, culminaba así su última etapa. Para ello, el artesano de la paz Mixel Berhokorigoin, había recalcado previamente la relevancia de la cita desarrollada ayer. «Aiete, Luhuso, Baiona... París», condensó una apuesta que pretende 'mover' la posición del Gobierno francés para, a su vez, propiciar un cambio de estrategia en la posición del Ejecutivo español, contrario a cambiar su política penitenciaria hasta que ETA no anuncie de forma definitiva su disolución como organización terrorista.

Con anterioridad a la marcha de ayer, Berhokorigoin había puesto de relieve que la reunión de la víspera en la prisión de Réau entre los interlocutores del EPPK y los parlamentarios franceses ya apuntaba «los movimientos que se están gestando».

Subrayó en ese sentido que «ahora toca dar respuestas concretas a esa labor» y recalcó que «podría haber señales antes de fin de año», aunque luego matizó un prudente «quizás». Consideró también que la manifestación de hoy en París puede y debe tener impacto relevante de cara a un próximo encuentro que mantendrá la interlocución vasca con el Ministerio de Justicia francés.

Los movimientos sugeridos por Berhokorigoin han tenido como trastienda estas últimas semanas la gira por 20 cárceles francesas. De hecho, los representantes de Etxerat, Bagoaz y Sare, organizadores de las etapas previas, se han reunido con los directores de prisiones, con representantes penitenciarios de las comarcas por las que han pasado y, entre otros, también con varios diputados en la Asamblea Nacional francesa de la mayoría que apoya a Macron.

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