La incertidumbre política complica la reforma para el nuevo estatus en la Cámara

La ponencia de autogobierno, en su reunión del pasado mes de febrero./B. CASTILLO
La ponencia de autogobierno, en su reunión del pasado mes de febrero. / B. CASTILLO

La crisis catalana, el bloqueo presupuestario en Madrid y el auge de C's amenazan con ralentizar el debate en la ponencia de autogobierno

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

La ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco, cuyo objetivo máximo es sentar las bases de un nuevo estatus jurídico-político para Euskadi, sigue caminando a paso lento. Un escenario ya de por sí ralentizado que podría complicarse aún más a causa del clima político actual, con Cataluña como telón de fondo, el bloqueo en Madrid para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado o el auge de Ciudadanos en intención de voto.

En el manifiesto del PNV hecho público el pasado jueves con motivo del Aberri Eguna, los jeltzales llegaron a reconocer por primera vez que «tal vez no sea este el mejor contexto para abordar en el Parlamento Vasco la aprobación, por consenso, de un nuevo estatus que actualice el autogobierno de Euskadi». La pregunta, por lo tanto, es de obligada: ¿Es o no el momento idóneo para abordar el debate sobre la reforma estatutaria?

El calendario

13 de abril
Los cinco partidos con representación en el Parlamento tienen hasta esta fecha para hacer aportaciones, si así lo consideran, al texto que sintetiza las bases que ya presentaron el 7 de febrero.
18 de abril
Este foro, que se reunió por última vez el 27 de marzo, se ha emplazado para volver citarse en esta fecha.

El PNV insiste en que, efectivamente, la crisis política en Cataluña con el artículo 155 de la Constitución en vigor y, sobre todo, el auge del «nacionalismo español» en el Estado -en alusión al partido liderado por Albert Rivera- complica severamente el devenir del debate sobre una reforma del Estatuto de Gernika. Más que nada, manifiestan fuentes jeltzales, porque el contexto político actual podría dificultar la negociación entre las diferentes formaciones que forman parte de este foro parlamentario. «Las complicaciones son que hay partidos de obediencia española que muchas veces ven condicionada su posición, sobre todo PSOE y Podemos, ya que este clima no es el mejor para que los partidos tomen posiciones más abiertas», justifican desde el PNV.

Además, los peneuvistas consideran que, una vez alcanzado en Euskadi un consenso que aborde las bases del nuevo estatus -un escenario también sumamente complejo por la apuesta de PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos de incluir el derecho a decidir y el rechazo a este concepto de PSE-EE y PP- habrá que negociarlo en el Congreso de los Diputados. Y eso, dicen, es indiscutiblemente otra piedra en el camino mientras se agudice la «recentralización que hay en Madrid» y siga en aumento «el auge del nacionalismo español».

Este escenario, precisamente, ya fue rechazado por el PNV en su manifiesto con motivo del Aberri Eguna al criticar la «actual marea de españolidad» que podría materializar en la Cámara baja «mayorías absolutas de una nueva derecha que nos retrotraigan a los años negros del 'aznarato' y nos conduzcan a la armonización del Estado y a la laminación de la singularidad de nuestro autogobierno.

En cualquier caso, los jeltzales dejan claro que ven «necesario trabajar denodadamente para construir una relación de respeto jurídico-político que ampare la proyección de una nueva Euskadi en paz y progreso». Además, manifiestan que el actual marco político no hace sino «reforzar» y «redoblar» la apuesta del PNV en la ponencia de autogobierno.

Un «cinturón de seguridad»

Desde el PSE-EE, socio del PNV en el Gobierno Vasco, también reconocen que hoy por hoy no existe «el mejor clima» para abordar la reforma estatutaria, pero no por los argumentos que esgrimen desde la formación jeltzale. Los socialistas vascos temen que PNV y EH Bildu se «dejen arrastrar» por el clima político en Cataluña. Por eso, dicen, tratarán de ponerle «un cinturón de seguridad» a la ponencia de autogobierno para poder sobrellevar el debate del nuevo estatus «con tranquilidad». «Es evidente que Cataluña pesa en la ponencia, pero no debería afectarnos aunque soplen rachas» catalanas.

Aun así, desde el partido liderado por Idoia Mendia aseguran que mantendrán un posicionamiento fiel a la ponencia. «Nosotros trabajamos con la vista puesta en los ritmos que se ha ido marcando» en este foro parlamentario, aseguran.

EH Bildu, en cualquiera de los casos, cree «imprescindible» y «urgente» que Euskadi cuente antes de finalizar la legislatura de Iñigo Urkullu con un nuevo marco jurídico-político «basado en el derecho a decidir». Más allá de esa pretensión, dicen, las influencias externas que podrían amenazar el desarrollo de la ponencia de autogobierno, a su juicio, «no existen».

Este posicionamiento es igualmente respaldado por Elkarrekin Podemos, que no considera que la incertidumbre política que golpea a Cataluña y Madrid puedan condicionar la renovación del Estatuto vasco. Desde el PP, en cualquier caso, mantienen su postura de rechazar siquiera la necesidad de actualizar el Estatuto vasco.

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