ERC y la CUP ignoran la lista de país reclamada por Puigdemont

Solo el PDeCAT defiende la candidatura unitaria, los republicanos tienen la voluntad de ir solos y la CUP ni siquiera ha decidido si concurrirá

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, echó ayer toda la carne en el asador para tratar de presionar a sus socios para formar una lista unitaria del independentismo, de cara a las elecciones del 21-D, pero ERC y la CUP no picaron el anzuelo.

El día en que acababa el plazo para la presentación de coaliciones para los comicios autonómicos de dentro de mes y medio, no hubo fumata blanca en el secesionismo. Si en 2015, Convergència y Esquerra unieron sus fuerzas bajo la marca Junts pel Sí, en esta ocasión cada una de las formaciones partidarias de la ruptura con el resto de España concurrirá en solitario. Habrá, posiblemente, acuerdo programático y una cierta unidad de acción, pero cada uno presentará su marca y sus siglas, a la vieja usanza, cuando no existía el proceso soberanista.

«No tenemos otra alternativa que ir todos juntos», apretó Puigdemont desde Bruselas, en una entrevista concedida a Catalunya Ràdio. «Lo ideal es que haya una lista de país amplísima», expresó el exjefe del Ejecutivo catalán, acompañado por los cuatro exconsejeros que como él han decidido esquivar la justicia española desde la capital comunitaria. El dirigente nacionalista, que encabezará la lista del PDeCAT, se dirigía a ERC, la CUP y a los sectores liderados por Albano Dante Fachín que han roto con Podemos. La lista de país es la mejor forma, a su juicio, de expresar el rechazo de la población catalana a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y el «golpe de Estado contra la democracia».

Puigdemont habló incluso de refundar el espíritu de la Asamblea de Cataluña, la plataforma que, desde la clandestinidad, unió a las formaciones catalanistas que luchaban contra la dictadura. El expresidente de la Generalitat contó además con el apoyo de la ANC, que también presionó por la lista unitaria. Con el Gobierno «en la cárcel o en el exilio, el Parlamento catalán disuelto, centenares de políticos amenazados, las instituciones ocupadas, los partidos políticos debilitados» y con un «Gobierno corrupto que detesta la libertad» intentando «mandar» en Cataluña, hay que plantear una solución unitaria, afirmó la entidad soberanista. Ante la «incertidumbre» actual, «no podemos hacer otra cosa que exigir a los partidos una coalición que sirva para soportar una candidatura única independentista», remató.

Sin embargo, ERC y la CUP tienen otros planes y no quieren ejercer una vez más de salvadores de los convergentes. Los republicanos cuentan con Demòcrates (la escisión secesionista de Unió) y con MÉS (exdirigentes del PSC) y por primera vez desde la recuperación de la democracia se presentarán a unas elecciones autonómicas como claros favoritos a la victoria. Oriol Junqueras podría ser el cabeza de cartel, aunque más bien de forma simbólica y desde la cárcel, y está por ver quién es el candidato real a la presidencia de la Generalitat. Puede que Marta Rovira, actual número dos del partido y portavoz de Junts pel Sí. Rovira, que se dio a conocer para el público español cuando acudió en 2014 al Congreso a defender el referéndum catalán, junto a Jordi Turull y Joan Herrera, ha destacado estos últimos tiempos por mostrarse como la dirigente más radical de su partido.

La CUP, mientras, decidirá el domingo su posición para el 21-D. Su militancia deberá votar entre cuatro opciones: presentarse en solitario, no concurrir de ninguna manera, apoyar una «candidatura civil», una especie de lista ciudadana, sin políticos, para la que aún hay tiempo hasta el 17 de noviembre para registrarla, o apoyar un frente popular con ERC, Proceso Constituyente y el sector de Fachín. No cuentan con la antigua Convergencia.

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