Iglesias apuesta por los votos y no por la fuerza para derrotar al independentismo

El líder de Podemos revela que hace semanas que no habla con Pedro Sánchez, a quien acusa de querer ser el vicepresidente de Rajoy

ANDER AZPIROZ MADRID.

Ni con la «involución democrática» que supone la aplicación del artículo 155 ni tampoco con la «amenaza» de una declaración unilateral de independencia «ilegítima». Pablo Iglesias se ajustó este jueves al guión que tanto Podemos como sus socios de En Comú, con Ada Colau a la cabeza, han mantenido a lo largo de los últimos tres años, una estrategia que, por otro lado, ha llevado a la coalición a ser la fuerza más votada en Cataluña en las dos últimas elecciones generales. Su apuesta para encontrar una salida a la crisis secesionista pasa por la celebración de un referéndum acordado y dentro del marco constitucional. «Nosotros -resumió hoy el líder de Podemos- queremos derrotar al proyecto de los independentistas, pero no por la fuerza sino con los votos».

Iglesias igualó a Mariano Rajoy y Carles Puigdemont al tachar a ambos de «pirómanos». Tanto al presiente del Gobierno como al catalán les achacó el echar más leña al fuego en lugar de buscar una solución mediante el diálogo y la sensatez. «Hay que acabar con las cartas, los comunicados y las amenazas», afirmó antes de preguntarse si «¿no sería más sensato que los catalanes pudieran expresarse libremente en un referéndum que todo este caos y todo este conflicto que estamos viviendo?». En el caso de que algún día llegue a producirse esa consulta legal, Iglesias se ha comprometido a hacer campaña a favor de que Cataluña permanezca en España, aunque para que esto suceda considera imprescindible un reconocimiento de su realidad nacional y un nuevo encaje constitucional.

En Podemos no solo se está en contra de aplicar el 155 por lo que significa, sino porque además no existe motivo para hacerlo ya que no se ha llegado a declarar la independencia. Es una valoración en la que coincide con sus socios de En Comú. «Es absolutamente incomprensible que alguien pretenda suspender el autogobierno diciendo que ha pasado algo que no ha pasado», justificó el diputado Xavier Domènech, quien aún así el pasado lunes reconoció que Puigdemont pudo ser más claro en la primera carta que envío como respuesta al requerimiento del Gobierno.

Sánchez, con Rajoy

Las críticas a uno y otro lado incluyen a los socialistas, con quienes Podemos parece haber puesto punto y final la reconciliación que, aparentemente, iniciaron con el regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE. Si en algún momento de los últimos meses se descongelaron las relaciones entre Iglesias y su homólogo socialista, han regresado al bajo cero. El líder de Podemos reveló este jueves que hace semanas que no habla con Sánchez porque, añadió, éste prefiere ahora alinearse con el PP y el artículo 155. «Creo que se equivoca. Podría haber construido una mayoría con nosotros y las fuerzas catalanas pero a lo más a lo que aspira con este camino es a ser el vicepresidente de Rajoy», atacó Iglesias.

Iglesias también advirtió sobre posibles cambios constitucionales como los que PP y PSOE se han comprometido estudiar en el marco de la comisión de estudio sobre el modelo territorial del Congreso, a la que Podemos ya ha adelantado que no acudirá de aplicarse el artículo 155.

El partido morado es partidario de una reforma a fondo de la Carta Magna, pero no está dispuesto a permitir el más mínimo retoque si no es con su participación. Por eso, Podemos ha advertido en diferentes ocasiones de que, si populares y socialistas pactan algún cambio, usarán su fuerza en el Congreso para forzar un referéndum de cara su aprobación, una posibilidad que espanta en las filas del PP.

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