La hija del primer empresario asesinado por ETA dice que las víctimas perdonarán «cuando sea honroso perdonar»

El presidente de la patronal vasca, Roberto Larrañaga, con Cristina Berazadi y Maria Uria, en el homenaje del viernes en Bilbao /DV
El presidente de la patronal vasca, Roberto Larrañaga, con Cristina Berazadi y Maria Uria, en el homenaje del viernes en Bilbao / DV

«Nadie se atrevía a dar la cara y llamar a las cosas por su nombre. Era como si el terrorismo estuviera consentido», recuerda Cristina Berazadi

Cristina Berazadi, hija de Ángel Berazadi, primer empresario asesinado por ETA en abril de 1976, ha considerado "importante" que los autores de los atentados que han acabado con la vida de muchas personas en Euskadi den el paso de decir "lo hicimos pero nos arrepentimos", porque "todas las víctimas" desean "que haya paz" y ha asegurado que éstas perdonarán "cuando sea honroso perdonar".

En declaraciones a Radio Euskadi, Berazadi ha valorado su participación en el acto de homenaje que Confebask celebró el pasado viernes en Bilbao a los empresarios vascos víctimas del terrorismo, que "estaba pendiente" y fue "muy liberador".

Tras destacar el "cariño" recibido, ha reconocido que cuando recibió la invitación pensó en su padre -quien nunca creó que fuera a ser objeto de un atentado- al igual que cuando recibió el aplauso de los presentes en el Euskalduna. "Le gustaría, estaría orgulloso", ha apuntado.

«Mi padre era muy nacionalista y hablaba vasco pero creo que fue un chaval que tenía 17, 18 años el que le mató»

Para Cristina Berazadi, el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un "punto de inflexión, un antes y un después" ya que hasta entonces era "como si el terrorismo estuviera un poco consentido". "Nadie se atrevía a dar la cara y llamar a las cosas realmente por su nombre" como consecuencia del miedo.

Según ha relatado, tras asesinar ETA a su padre, algo que "nadie esperaba" en la familia, abandonaron Euskadi. "Mi padre era muy nacionalista y hablaba vasco pero creo que fue un chaval que tenía 17, 18 años el que le mató. Eran tres, uno de ellos murió en un control policial y los otros dos el año pasado nos hicieron llegar una carta de perdón, lo que creo que es una cosa importante en el proceso de paz", ha descrito.

Para Cristina Berazado, "es importante que se den esos pasos de decir 'lo hicimos pero nos arrepentimos', porque todas las víctimas queremos que haya paz, aunque muchas veces hemos tenido que oír barbaridades, a gente defendiendo o no condenando a los terroristas, y eso duele muchísimo".

"Me encantó que el pasado viernes el lehendakari dijera bien claro que fue una injusticia injustificable. Yo he oído muchas veces tratar de justificar más que condenar. Todavía hay gente que no condena el terrorismo. Perdonaremos cuando sea honroso perdonar", ha añadido.

Según ha afirmado, 41 años después de un asesinato, se debe seguir la vida, que "no puede estar a expensas de recibir una carta de perdón o no". "Tienes que tirar para adelante y tratar que esa pena y dolor que nunca se te quita, te deje hacer una vida normal", ha dicho.

Berazadi ha explicado que, al recibir la misiva de quienes asesinaron a su padre de mano de la directora del Instituto de la Memoria-Gogora, Aintzane Ezenarro, le dijo que les transmitiera que sí. "Si ellos sienten eso y les hace falta eso, bienvenido sea. Ojalá que todos hagan lo mismo. Pero yo no he podido hablar del tema de mi padre hasta hace muy poquitos años", ha afirmado. En su opinión, aquella carta fue "más alivio" para los autores del atentado que para la familia.

Tras el atentado

La hija primer empresario asesinado por ETA ha explicado que, al día siguiente del asesinato, la familia abandonó Euskadi "huyendo del dolor", y, en su caso, regresó 20 años después por vez primera. "Dejas toda tu vida atrás, tu casa, tu gente... Mi madre dejó de vivir, por eso en casa nunca hemos hablado. De las cosas que te causan mucho dolor, evitábamos", ha dicho.

Cristina Berazadi ha afirmado que comenzó a "exteriorizar" sus sentimientos a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, que marcó "una inflexión" respecto al apoyo a las víctimas y "al terrorismo", que "era una cosa que se consentía".

«No voy a ir a Elgoibar, donde está enterrado mi padre, no quiero ir, no quiero pasar por ello. Otro año»

Según ha relatado, el "dolor" era tan intenso que solo pudo preguntar a su madre dónde estaba enterrado su padre hace 10 años. "Y no voy a ir (a Elgoibar), no quiero ir, no quiero pasar por ello. Otro año", ha dicho, al borde del llanto.

La hija de Ángel Berazadi ha asegurado que sintió "orgullo" durante el homenaje tributado a los empresarios vascos y ha agradecido "que se hayan acordado de nosotros". "Pero a nuestro padre no nos lo va a devolver nadie. Es un orgullo que lo reconozcan y nos acordemos de él y de todas las víctimas. Es muy importante que todas las víctimas se sientan reunidas, las que pudieron estar, las que quisieron, las que les hubiera gustado estar y, estoy convencida, que no han ido por dolor", ha concluido.

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