«Hablar de las víctimas sigue siendo tabú»

«Hablar de las víctimas sigue siendo tabú»

Una veintena de jóvenes protagoniza el homenaje del Gobierno Vasco en Gogora

LORENA GIL

«Puedes leer libros de trescientas páginas y saber que ha habido más de 800 víctimas, pero ya está; no sabes lo que han sufrido esas personas». Son palabras de Aitor, un chaval de dieciocho años que hace dos escuchó por primera vez en su centro escolar el testimonio de una víctima como parte del programa del Gobierno Vasco Adi-adian. Aitor fue uno de los 21 jóvenes que ayer protagonizaron el homenaje que el Ejecutivo organizó con motivo de Día de la Memoria.

Alrededor de doscientas personas de diferentes ámbitos -institucional, político, académico, judicial, cultural y económico- se dieron cita en el instituto Gogora de Bilbao para rendir homenaje a todas las víctimas, sin exclusión. Pero también, para destacar «el valor pedagógico de la memoria» con la vista puesta en las nuevas generaciones. El acto no contó con la presencia del PP. En ediciones anteriores asistió al homenaje Carmelo Barrio como miembro del consejo del instituto Gogora. Sí asistieron varios miembros del Gobierno Vasco, como Josu Erkoreka y Pedro Azpiazu, los líderes del PNV y el PSE-EE, Andoni Ortuzar e Idoia Mendia, respectivamente; la presidenta del Parlamento, Bakartxo Tejeria, el presidente del Tribunal Superior del País Vasco, Juan Luis Ibarra, y los alcaldes de Donostia, Vitoria y Bilbao, entre otros. Juan María Aburto explicó por la mañana que no quería hablar de quienes habían faltado al homenaje en Bilbao» porque era «el día de la memoria de las víctimas y lo que estamos es mirando al futuro».

Cuando una víctima acude a un aula, «no te esperas lo enriquecedor que va a ser», reconoce Lorea. «Piensas: ‘Un día menos de clase y ya está’. Pero luego te das cuenta de lo importante que es». «Nosotros -prosigue- somos el futuro y si no sabemos lo que ha pasado, eso se pierde y las víctimas se quedan en un simple número».

La veintena de jóvenes reunidos ayer en el instituto Gogora consideraron «primordial» reconocer y recordar a las víctimas y coincidieron en lamentar que la violencia terrorista y el sufrimiento que trajo consigo siguen siendo un «tema tabú» del que «nadie habla en ningún lado» en Euskadi, «incluso ahora cuando ha terminado hace años la etapa dura -en alusión al cese definitivo de ETA-». «Todavía no hay una mentalidad ‘renovada’ y hay miedo», sentenció Xabier. Frente a ese silencio, reivindicaron el valor de los testimonios de las víctimas. «Cuando te cuentan lo que han pasado, tu mentalidad cambia, aprendes a entender su sufrimiento», concluyó Alaitz.

«Agravar los problemas»

Además de la opinión de los chavales, el Gobierno Vasco proyectó asimismo un vídeo en el que se recogió la experiencia de varios de los damnificados que llevan su relato a los colegios vascos, muchos de ellos presentes ayer en Gogora. Entre ellas, víctimas de ETA como Sara y Marta Buesa; Jordi Lidón; Marian Romero, viuda de Isaías Carrasco; José Goikoetxea; Mari Carmen Hernández; Dori Monasterio, hija del taxista Fermín Monasterio; Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero de El Diario Vasco, o Alex Moreno, gemelo del niño Fabio Moreno, asesinado en 1991. Pero también de otras violencias, como Asun Lasa, hermana de Joxean Lasa, asesinado por los GAL, e Inés Núñez, cuyo padre falleció como consecuencia de la brutal paliza que le propinaron varios policías en 1977.

«Memoria crítica»

Tras guardar un minuto de silencio, el encargado de tomar la palabra y con ello de poner el broche al Día de la Memoria fue el lehendakari. Iñigo Urkullu se refirió a las intervenciones de los jóvenes por ser, dijo, una «expresión viva que confirma, con autenticidad, el sentido de la memoria». «Vuestras palabras son memoria crítica», agradeció. El jefe del Ejecutivo vasco remarcó que «el terrorismo y la violencia no han traído nada positivo a nuestro país. Han servido para generar sufrimiento injusto y agravar los problemas, divisiones y fracturas sociales y políticas». «En el futuro -concluyó Urkullu-, ni una causa política o razón partidaria ni ninguna otra convicción o certeza pueden situarse por encima del valor de la persona y la vida. Nunca más».

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