El Gobierno Vasco intentará aislarse de la tensión catalana en el arranque del curso

Urkllu, reunido con Puigdemont el pasado mes de junio.
Urkllu, reunido con Puigdemont el pasado mes de junio. / EFE

Fija sus prioridades en el empleo y el autogobierno, aunque el influjo del 1-O es impredecible. El PNV reitera que una respuesta desmedida del Gobierno central a la consulta catalana podría llevarle a replantearse los acuerdos en Madrid

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

La posible celebración de un referéndum soberanista en Cataluña el 1 de octubre va a marcar la agenda política de este mes de septiembre en todo el Estado, aunque el Gobierno Vasco se ha propuesto que esa tensión no le desvíe de sus principales objetivos en este inicio de curso. Resultará imposible aislarse totalmente, como si Euskadi fuera una burbuja ajena a lo que ocurra con el 'procés' catalán, pero el gabinete de Iñigo Urkullu tratará al menos de mantener la distancia prudencial que ha mostrado hasta el momento, al tratarse de un fenómeno que no controla y cuyas consecuencias son, en estos momentos, «imprevisibles». Así pues, el Ejecutivo vasco intentará que nada le descentre de sus prioridades para este arranque de curso, que están fijadas en la consolidación de la reactivación económica y el empleo, y en el avance en el autogobierno a través de la negociación de las transferencias estatutarias pendientes.

Hasta ahí los deseos, porque la realidad apunta a que el influjo del 1-O en la política vasca va a ser difícil de sortear. Para empezar, porque el principal grupo de la oposición, EH Bildu, incrementará su presión al Gobierno Vasco, especialmente al PNV, para que respalde de una forma nítida la lucha de las instituciones catalanas por ejercer el derecho a decidir. Tanto el lehendakari como el EBB insisten en que los caminos que han emprendido Euskadi y Cataluña para el futuro de su autogobierno son «realidades diferentes» que no conviene mezclar, pero incluso dentro del PNV hay voces, como la del portavoz parlamentario Joseba Egibar, que defienden sin ambages la vía impulsada por las instituciones catalanas ante la ausencia de «una alternativa democrática» por parte del Estado.

El lehendakari se ha limitado a expresar su «respeto absoluto» por las decisiones que adopten las instituciones catalanas, aunque siempre que es preguntado por ello defiende un «diálogo» y un «acuerdo» que no casan muy bien con el referéndum unilateral anunciado en Cataluña para el 1 de octubre. Urkullu sigue clamando que «aún hay tiempo para buscar una solución política» que evite el choque de trenes con el Estado, aunque al mismo tiempo reconoce que no es fácil vislumbrar una salida. Por ello, suele apelar al día siguiente, al 2 de octubre, porque entonces, pase lo que pase la víspera, «volverá a ser imprescindible el diálogo», afirma.

La postura del lehendakari tranquiliza a su socio de gobierno, el PSE, que confía en que el Ejecutivo «siga centrado en las políticas que realmente preocupan a los ciudadanos» y no se deje arrastrar por la vorágine que llega desde Cataluña o por la presión que pudiera ejercer EH Bildu en ese sentido. Fuentes socialistas recalcan que «hasta ahora no hemos visto ningún síntoma que nos lleve a pensar que puede haber un viraje en la dirección del Gobierno Vasco. Confiamos en que no la haya porque, si de algo nos puede servir el ejemplo de Cataluña, es para confirmar que la vía vasca es mucho más adecuada».

Seguir la línea

Desde Lehendakaritza confirman que «el único rumbo marcado para este inicio de curso es seguir la línea de los últimos meses, con la economía y el empleo como grandes objetivos y el reto de avanzar en autogobierno y convivencia. Lo demás no está en nuestras manos. Hasta ahora el 'procés' catalán no ha afectado en nada a nuestra acción de gobierno y no prevemos que eso vaya a cambiar». Reconocen que es «difícil aventurar lo que puede pasar en el próximo mes» y dan por hecho que Cataluña «afectará en el ámbito mediático y en las declaraciones políticas», pero la idea es que todo ello no distraiga al Ejecutivo de coalición del rumbo marcado en su programa de gobierno.

Fuentes cercanas a Urkullu descartan que el lehendakari vaya a tratar de mediar entre el Estado y Cataluña en las próximas semanas para evitar un desenlace traumático ante la consulta del 1-O, aunque apuntan que el lehendakari «incidirá en su propuesta de bilateralidad para Euskadi, que ojalá pudiera servir también para encauzar la situación en Cataluña. No es una meta en sí misma, pero todo lo que sea avanzar en el reconocimiento del Estado plurinacional puede ser positivo tanto para Euskadi como para Cataluña».

Por el momento, el Gobierno de coalición de PNV y PSE tiene ante sí el reto inmediato de aprobar sus segundos Presupuestos, un objetivo para el que necesita del respaldo de al menos un partido de la oposición en el Parlamento. Las cuentas de este año salieron adelante gracias a la abstención del PP, que a priori aparece como el socio más probable para 2018, aunque desde Ajuria Enea destacan que no renuncian a acodar los Presupuestos con ningún partido si existe «disposición a negociar».

Repercusión en Madrid

Fuentes del EBB, por su parte, aseguran que lo que ocurra en el próximo mes en Cataluña «no condicionará en absoluto» los objetivos que se ha marcado el PNV para este inicio de curso, tanto a nivel institucional como de partido. «El PNV ha mostrado su respeto por Cataluña y ha defendido la legitimidad de sus instituciones para consultar a los catalanes, pero a partir de ahí lo que ocurra con la consulta del 1-O no condicionará nuestra posición», aseguran desde Sabin Etxea.

Tampoco creen que el marcaje que llegará desde EH Bildu vaya a hacer mella en el PNV a estas alturas. «Llevan tiempo presionando en ese sentido, pero en el EBB estamos convencidos de que una mayoría social apoya la vía vasca y no entendería que ahora tratáramos de mimetizarnos con Cataluña», aseguran.

Donde sí podría producirse cierta repercusión en función de lo que ocurra el 1 de octubre es en la relación del PNV con el Gobierno de Rajoy en Madrid, que en los últimos meses se ha traducido en acuerdos como el de los Presupuestos de 2017 y que podría prolongarse con las cuentas del próximo año. En el EBB recuerdan que «Andoni Ortuzar ya advirtió en junio en Bruselas que el PNV no avalará una estrategia cruenta o desproporcionada con Cataluña». Es decir, que si la tensión sobre la consulta soberanista llegara hasta extremos como la suspensión de la autonomía catalana por parte del Gobierno central, el entendimiento del PNV con el Ejecutivo de Rajoy podría saltar por los aires.

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