El Gobierno de Urkullu apuntala la gestión en su primer año y se medirá con el nuevo estatus

El lehendakari, Iñigo Urkullu, encabeza la llegada de su Gobierno al palacio de Ajuria Enea hace un año, el 28 de noviembre de 2016./IGOR AIZPURU
El lehendakari, Iñigo Urkullu, encabeza la llegada de su Gobierno al palacio de Ajuria Enea hace un año, el 28 de noviembre de 2016. / IGOR AIZPURU

PNV y PSE destacan el buen funcionamiento del Ejecutivo y no esperan grandes turbulencias. El lehendakari cumplirá el primer aniversario de su gabinete de coalición con la firma de un acuerdo fiscal y presupuestario con el PP que garantizará la suficiencia financiera

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Este martes se cumple un año desde que los consejeros de PNV y PSE tomaron posesión de sus cargos en el Gobierno Vasco de coalición, y el lehendakari podrá celebrar este primer aniversario con un pacto fiscal y presupuestario con el PP que garantizará la suficiencia financiera de su Ejecutivo al menos hasta el ecuador de la legislatura. La valoración que realizan tanto jeltzales como socialistas del primer año de gobierno es «positiva» y ponen el foco en que se están cumpliendo todos los objetivos de gestión que se marcaron hace doce meses. Con ese flanco encarrilado, en el segundo año de mandato que se estrena esta semana el gran reto será afrontar el debate sobre el futuro del autogobierno y el nuevo estatus sin que el Ejecutivo sufra grandes turbulencias. En el seno del gabinete de coalición son optimistas después de que la grave crisis política que ha vivido Cataluña en los últimos meses no haya provocado tensiones insalvables entre ambos socios.

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«En otras circunstancias, si alguno de los dos hubiera tenido una mínima intención de romper, lo que ha ocurrido en Cataluña podría haber servido de detonante para que el pacto entre el PNV y el PSE saltara por los aires, pero no ha ocurrido nada parecido. Lo que demuestra que el acuerdo es fuerte», destaca una fuente cercana al lehendakari. Ni siquiera la decisión del PSOE de apoyar la aplicación del artículo 155 en Cataluña, ante la que Iñigo Urkullu se ha mostrado «radicalmente en contra», ha enrarecido la relación con sus socios del PSE, que además han matizado su posición respecto a la dirección de su partido con una apelación constante a una «salida dialogada» para Cataluña. Una vez superada esta primera prueba, las diferencias entre jeltzales y socialistas podrían aumentar cuando el Parlamento Vasco empiece a debatir en serio sobre el nuevo estatus para Euskadi, aunque las dos partes confían en que el Ejecutivo esté vacunado ante cualquier desavenencia al haber residenciado la cuestión del autogobierno fuera de su pacto de coalición.

Fuentes del Gobierno Vasco señalan que el balance de gestión de este primer año es «muy positivo» y subrayan que el 95% de los compromisos del programa de gobierno (166 de 175) ya están en marcha. Además, de los 15 planes estratégicos comprometidos, once están en funcionamiento y los cuatro restantes se aprobarán este mismo año. En estos primeros doce meses también se han enviado al Parlamento 8 de los 28 proyectos legislativos del programa.

Jeltzales y socialistas coinciden en que el balance del primer año de trabajo debe ser «positivo»

Los socios volverán a apoyarse en el PP para aprobar los Presupuestos, como en el presente año

Los socialistas tratarán de garantizar que el Gobierno no opte por «aventuras» como la de Cataluña

El Ejecutivo de Urkullu fue capaz de sacar adelante los Presupuestos de 2017 «en un tiempo récord», según destacan desde Lehendakaritza, apenas unos meses después de formar gobierno. Para ello fue clave que la colaboración entre PNV y PSE en materia presupuestaria ya sumaba tres años de acuerdos previos -los socialistas fueron el socio preferente del Ejecutivo en minoría de Urkullu desde el segundo año de la anterior legislatura-, al tiempo que la experiencia de gobierno que arrastraban los consejeros del PNV también facilitó el trabajo. Las Cuentas de este año fueron aprobadas gracias a la abstención del PP, y los populares volverán a ser decisivos para que los Presupuestos de 2018 vean la luz. Se espera que, mañana o pasado, PNV, PSE y PP cierren un acuerdo fiscal y presupuestario que dé «estabilidad» a las instituciones vascas.

Fuentes del Ejecutivo de Urkullu valoran la importancia de estos Presupuestos porque «garantizan los servicios esenciales» y destinan el 77% de los recursos a gasto social (salud, educación y protección social). Se tratará de las Cuentas más elevadas de la historia de Euskadi, con 11.486 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,9%.

De cara al segundo año de mandato, uno de los objetivos fundamentales del Gobierno de coalición seguirá siendo mejorar la situación del empleo. El Ejecutivo ha aprobado en los últimos meses su plan de Reactivación Económica y Empleo con una dotación de 8.800 millones hasta 2020, que incluye un plan de empleo con 1.750 millones. Los principales retos estarán en reducir la precariedad y fomentar el empleo juvenil. La situación económica global mantendrá una línea ascendente con un crecimiento estimado del 2,9% en el presente año, por lo que el Ejecutivo considera que tiene bien cubierto el flanco financiero.

Para el Ejecutivo de Urkullu, este primer año de mandato ha sido positivo para consolidar la convivencia en Euskadi tras la decisión de ETA de desarmarse y la «aceptación de los presos de las vías legales de reinserción». Aun así, el Gobierno Vasco espera que en los próximos meses se produzca la disolución definitiva de la organización (aunque sea en forma de 'desmovilización') y seguirá trabajando para el reconocimiento de todas las víctimas de la violencia. También desarrollará su plan de lucha contra el terrorismo internacional y potenciará la cooperación al desarrollo con una dotación de 40 millones, 10 más que este año.

Tanto las fuentes del PNV como las del PSE dentro del Ejecutivo reconocen que el futuro del autogobierno es el asunto que más «fricciones» puede generar en el futuro próximo, aunque consideran un acierto que en su día se sacase fuera del acuerdo de gobierno para dar libertad a ambos partidos en el Parlamento y tratar de blindar el pacto. Desde el PNV insisten en que buscarán «acuerdos transversales» para impulsar un nuevo estatus político para Euskadi, aunque recuerdan que serán los grupos parlamentarios los que llevarán el peso de esta negociación. Fuentes socialistas, mientras, recomiendan abordar el debate sobre el nuevo estatus «con ánimo constructivo, sin prisas», y consideran que «se necesitará algo de tiempo para digerir lo que ha ocurrido en Cataluña». Destacan que la presencia del PSE en el Gobierno «garantiza que no habrá aventuras».

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