Rosa Rodero: «Que el Gobierno francés dé pasos con los presos de ETA presionará a España para hacer algo aquí»

Rodero, junto a un retrato de su marido, Joseba Goikoetxea/I. Pérez
Rodero, junto a un retrato de su marido, Joseba Goikoetxea / I. Pérez
Rosa Rodero (Víctima de ETA que apoya la marcha por los presos de ETA de esta tarde en Bilbao)

«Cambiar la política penitenciaria es algo que hay que abordar para conseguir esa paz que tanto tiempo llevamos solicitando»

AINHOA MUÑOZ

La viuda del ertzaina Joseba Goikoetxea, asesinado por ETA en 1993 en Bilbao, vuelve a alzar la voz en favor «de los derechos» de los presos al apoyar la manifestación contra la dispersión, organizada hoy por la red ciudadana Sare. A sabiendas de que no es habitual que una víctima de la organización terrorista haga un gesto en este sentido con los reclusos, Rosa Rodero se justifica porque, dice, quiere continuar con el legado que le dejó su marido: «Él también pasó por la cárcel, decía que con odio no se podía vivir y fue uno de los precursores en luchar por que los presos pasasen al tercer grado».

-Por tercer año consecutivo, apoya la tradicional marcha de Sare. ¿Qué le mueve por dentro para alzar la voz una vez más?

-Sigo pensando que hay que solucionar la situación que viven los presos. Otra política penitenciaria es una de esas partes que nos quedan por hacer para conseguir esa paz que tanto tiempo llevamos solicitando.

-¿Qué pasos faltan por dar?

-Los presos tienen unos derechos y están recogidos en la ley penitenciaria. Que estén a mil kilómetros no me parece lógico, cuando por derecho les corresponde estar cerca de sus estancias. Yo no pido que les excarcelen, lo único que quiero es que se cumpla la ley, en todos los sentidos. Hoy en día el Gobierno central no tiene ningún motivo para sostener el mismo razonamiento que en su día quisieron dar.

La manifestación de esta tarde en Bilbao busca ser multitudinaria

La tradicional marcha a favor de los presos convocada hoy por la red ciudadana Sare arrancará a las 17.30 horas en la plaza de La Casilla de Bilbao con el objetivo de «vaciar las cárceles» y acabar con la política de dispersión. Bajo el lema ‘Presos y presas vascas a Euskal Herria. Estamos dispuestas a avanzar juntas’, se espera que una multitud desfile por las calles de la capital vizcaína para exigir al Gobierno central que se acerque a los reclusos de ETA a prisiones de Euskadi y se excarcele, asimismo, a aquellos «gravemente enfermos». EH Bildu y sus partidos socios, sindicatos como LAB y ELA, Etxerat, la asociación de familiares de presos, o el Foro Social Permanente también secundarán la manifestación. El PNV, sin embargo, ya adelantó que no acudirá porque se trata de una marcha «de la izquierda abertzale», si bien sus miembros tienen libertad para acudir a título personal.

-¿Considera que, en materia penitenciaria, España está estancada?

-Llevamos atascados con este tema porque no se ha hecho nada desde el Gobierno central. El tema de los presos lo tienen totalmente parado, y creo que hay que empezar a dialogar para dar pasos en esta materia.

-Francia, por el contrario, parece que sí está teniendo gestos.

-Por lo menos Francia está empezando a escuchar. Aquí, sin embargo, no terminan de oír o no quieren oír.

-¿Cree que los pasos que está dando el país galo podría hacer a España mover ficha?

-Sí, también. Ver que desde Francia se están empezando a dar pasos con los presos creo que presionará un poquito a España para que aquí también se haga algo.

-¿Alberga alguna esperanza de que el Gobierno central se abra a modificar la política penitenciaria?

-Yo no hablo de modificar la política penitenciaria, pero sí que se lleve a cabo la que hay. El que los presos estén lejos, no me parece.

«Que pidan perdón tampoco me dice nada. A mi marido ya no me lo van a poder devolver»

-¿Qué argumentos defiende para rechazar la dispersión?

-He hablado muchas veces con presos y ellos me comentan que estar en un sitio o en otro no les supone mucha variación, que realmente los que sufren son las familias. Durante la época franquista mi marido estuvo en la cárcel, y mi suegra, su madre, estaba enferma. Él estaba en Madrid y para ella el no poder ir a ver a su hijo era bastante penoso. Si en aquel momento yo no lo veía bien, ahora tampoco.

-Recientemente hemos sabido por el Foro Social que el EPPK está dispuesto a sumir el daño causado. ¿A qué le suena esta música?

-Creo que ellos también están intentando cambiar lo que hasta ahora habían estado haciendo. No es la primera vez que dicen que aceptan el daño causado, que piden perdón, pero el daño está hecho, así que por mucho que queramos no tiene ya solución. A mí ya no me van a devolver a mi marido. Entonces, tampoco me dice nada.

-Todo apunta a que la «desmovilización» de ETA se hará realidad antes de julio. ¿Abrirá un nuevo escenario en Euskadi?

-Hombre, claro, todo lo que se vaya adelantando es un nuevo paso. Aunque esto es cuestión de muchos pasos y de tiempo. No podemos pretender cambiar lo que se ha hecho durante 50 años en cinco días. Pero, efectivamente, los presos se están movilizando. Yo, desde luego, llevo seis años despertándome tranquila, sin pensar en qué va a pasar hoy. Y eso para mí es muy importante, porque han sido muchos años viviendo con una angustia que no te la terminabas a quitar.

-¿Y cómo explica entonces que una víctima de ETA como usted defienda los derechos de quienes asesinaron a su marido?

-Precisamente porque mi marido fue un gran luchador por este país. Porque él también pasó por la cárcel, porque él decía que con odio no se podía vivir y porque él fue uno de los primeros precursores en luchar con los presos hacia el tercer grado. Todo eso fue lo que nos dejó. Nos dejó una herencia a mis hijos y a mí y lo que tratamos de hacer es llevarla a cabo.

-¿Y entiende que otras víctimas no comprendan y no compartan su postura?

-Lo comprendo perfectamente, porque cada víctima es distinta. Pero yo tengo esa manera de pensar, y sé que es lo que a mi marido le gustaría, así que lucho por ello. Cada uno respetamos a nuestros seres queridos e intentamos llevar adelante un trabajo o una manera de ser que ellos nos dejaron en su momento y por lo que murieron. Yo he aprendido a asumir lo que digo. Es mi forma de entender las cosas, así que lo único que pido es un respeto, lo mismo que yo respeto a los demás.

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