El Gobierno detecta en el tono de Torrent un primer brote verde de legalidad

Forcadell conversa con Torrent, ayer al final del pleno de constitución. / QUIQUE GARCÍA / EFE
Forcadell conversa con Torrent, ayer al final del pleno de constitución. / QUIQUE GARCÍA / EFE

El Ejecutivo advierte de que no baja la guardia y permanecerá atento «para actuar» en caso de una investidura a distancia de Puigdemont

NURIA VEGA MADRID.

No es habitual que el Gobierno y la CUP coincidan en sus apreciaciones, pero ayer en el Ejecutivo compartieron con la formación independentista que el discurso del nuevo presidente del Parlamento catalán sonó más estatutario que republicano. Ni en la Moncloa ha cundido la euforia con la designación de Roger Torrent ni sus portavoces concluyen que todo se haya «arreglado» tras escuchar a una persona prácticamente «desconocida» hasta hace dos días. Pero al menos reconocen que su intervención de ayer «no ha empeorado las cosas». Es más, fuentes gubernamentales sostienen que es el primer brote verde de legalidad en la nueva etapa política.

Incluso el PP de Cataluña reconoció el contraste entre el «tono conciliador» de Torrent, dispuesto a «coser la sociedad catalana», y el que empleaba su antecesora en el cargo, Carme Forcadell. Teniendo en cuenta que en los últimos meses la Mesa del Parlamento llegó a permitir la tramitación de las leyes de desconexión y la DUI, que ayer todo transcurriera con «cierta normalidad» no dejó de ser una buena noticia para los conservadores y el Ejecutivo.

En la Moncloa estuvieron toda la mañana pendientes. Mariano Rajoy ya había advertido antes de que cualquier decisión contraria al reglamento que adoptara la Mesa de Edad, se recurriría de inmediato. El Gobierno estaba preparado para impugnar en caso de que se permitiese a Puigdemont y los exconsejeros huidos delegar su voto para participar en el pleno. Pero no fue necesario. Los cinco diputados independentistas que permanecen en Bélgica renunciaron a solicitar este mecanismo. «No lo pidieron porque anunciamos que íbamos a presentar un recurso, no tengo ninguna duda», aventuró un alto cargo del Gobierno.

Fuentes de la Moncloa: «Todo el mundo sabe que Puigdemont no va a ser presidente»

Distinto es el caso de los tres parlamentarios en prisión provisional. La Mesa sí autorizó que la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, y el representante de Junts per Catalunya, Jordi Turull, votaran en nombre de Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sánchez. Y el Gobierno aceptó la fórmula. «No somos partidarios de recurrir la delegación de voto de los presos, sobre todo si está basada en el auto del juez Llarena que señalaba esta posibilidad», argumentaron fuentes de la Moncloa.

Guardia alta

Aun así, el Gobierno advierte de que no baja la guardia. El acuerdo entre Junts per Catalunya y Esquerra para apoyar la candidatura de Puigdemont extiende «sombras» que mantienen al Ejecutivo en tensión. La situación del expresidente catalán, sobre el que pesa una orden nacional de detención, complica su vuelta a España. Y en caso de que las fuerzas separatistas pretendan articular un debate de investidura a distancia, la Abogacía del Estado estaría preparada para proceder en contra.

«Estaremos atentos a la manera en la que el nuevo presidente de la Cámara anuncie la candidatura de Puigdemont para actuar en consecuencia», avanzaron ayer desde el Gobierno. Aun así, en la Moncloa creen que finalmente presentarán un candidato «limpio» de cargas judiciales. «Todo el mundo sabe, incluidos los suyos, que Puigdemont no va a ser presidente», trasladaron.

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