El Gobierno corteja al PNV al avalar el Cupo y situarlo como ejemplo frente a Cataluña

Los ministros De Guindos, Méndez de Vigo y Montoro, ayer en la rueda de prensa en Moncloa./EFE
Los ministros De Guindos, Méndez de Vigo y Montoro, ayer en la rueda de prensa en Moncloa. / EFE

Envía a las Cortes la ley que lo renueva horas después de las órdenes de prisión contra el Govern. Montoro, aliado de los jeltzales en la foralidad, subraya que «es posible impulsar el autogobierno» desde el respeto a la ley

LOURDES PÉREZSAN SEBASTIÁN

. Menos de 24 horas después de que la ya crítica situación catalana sufriera una nueva descarga eléctrica con el encarcelamiento, por orden de la jueza Lamela, de Oriol Junqueras y otros siete miembros del Govern destituido, el Ejecutivo de Mariano Rajoy hizo ayer un doble gesto para tratar de marcar territorio en medio de un contexto endiablado que pone a prueba la propia estabilidad de la legislatura. Primero, y pese a asumir que la aplicación del artículo 155 aleja al PNV del entendimiento presupuestario, el ministro Montoro dio a entender que el Gobierno no tira la toalla en su intento de sacar adelante su proyecto de Cuentas Públicas para 2018, aunque sea en el último suspiro y una vez se celebren las elecciones del 21 de diciembre, cuando cesará la intervención de las instituciones catalanas. El segundo movimiento tuvo una carga de profundidad evidente. El Consejo de Ministros aprobó remitir a las Cortes la renovación de la Ley del Cupo para el quinquenio 2017-2021 y el proyecto de ley que modifica una veintena de preceptos de la Ley de Concierto Económico. Aunque se trata de un desbloqueo obligado tras los acuerdos suscritos con el Gobierno de Urkullu y con el PNV, Cristóbal Montoro lo utilizó con toda intención para cortejar al partido de Andoni Ortuzar y reivindicar el valor del pacto por contraste con el desafío independentista en Cataluña. El ministro deslizó su «interpretación política», según la cual con «voluntad, lealtad, respeto mutuo» y aceptación de las reglas de juego constitucional «es posible impulsar y fortalecer las instituciones, la financiación y el autogobierno».

La decisión del Consejo de Ministros, estuviera prevista ya o se haya acelerado por las circunstancias, adquiere un significado añadido al haberse anunciado a las pocas horas de un hecho tan excepcional como el ingreso en prisión de buena parte del Govern relevado por el Estado en aplicación del artículo 155. Aunque el PNV esgrime esa medida inédita en cuatro décadas de democracia para dar por congeladas las opciones de acuerdo con el PP, los jeltzales sí han requerido expresamente al Ejecutivo de Rajoy para que la crisis en Cataluña no dilatara o frenara el cumplimiento de los pactos económicos que, en mayo, abrieron una nueva etapa de concordia y 'paz fiscal' entre la Administración central y las instituciones vascas. Pactos que tuvieron como hitos un saldo positivo de 1.400 millones de euros para Euskadi en la liquidación pendiente del Cupo, el apoyo nacionalista al Presupuesto de Rajoy a cambio de jugosas contrapartidas y la renovación de las dos leyes citadas más arriba.

Cupo y Concierto

Nueva Ley quinquenal del Cupo
Consagra la 'paz fiscal' de Euskadi con el Estado para el período 2017-2021. Se establece un «Cupo base» de 1.300 millones para este ejercicio. El porcentaje que han de abonar las instituciones vascas al Estado sigue fijado en el 6,24%.
Reforma de la Ley de Concierto Económico
Se modifican veinte artículos, lo que amplía las competencias de las Haciendas forales y la capacidad de recaudación.

Hace apenas dos semanas, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, apremió a Montoro para tramitar tanto la nueva Ley quinquenal del Cupo como la actualización de la que regula el Concierto. «Hay prisa», urgió Esteban, quien incidió en que ambas normas condicionan las Cuentas vascas para 2018. El ministro de Hacienda, en quien el PNV siempre ha encontrado un aliado en la defensa de la singularidad foral, se comprometió a que las dos leyes estarán refrendadas para el próximo 1 de enero. No se prevén sobresaltos en el examen de la foralidad vasca en la Cámara baja, dado que se da por el hecho que el PSOE redondeará la exigua mayoría del PP. Pero afloran incógnitas nada menores -especialmente teniendo en cuenta el incierto devenir de la legislatura- como el sentido del voto de Ciudadanos, reacio a la asimetría autonómica.

El 155 y el 21-D

El Gobierno sabe que cultivar la diferenciación vasca y las relaciones con el PNV le permiten trazar una suerte de cortafuegos con respecto al incendio catalán. Cosa distinta es la virtualidad de ese flirteo, cortocircuitado por la ejecución del artículo 155 aunque éste tiene una fecha de caducidad: la cita electoral del 21-D. Mientras, y sin negociación presupuestaria en marcha, la última noticia de la que dispone el Gobierno Urkullu es el acuse de recibo realizado por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, al envío del 'informe Zubia', el antiguo listado de transferencias pendientes puesto al día por el consejero Josu Erkoreka.

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