El Gobierno confía en que el 21-D entierre la vía unilateral del independentismo

El Ejecutivo interpreta que la convocatoria de elecciones y el 155 han alterado el marco político en Cataluña

NURIA VEGA MADRID.

Mariano Rajoy cree tener elementos para sentirse razonablemente satisfecho por la evolución de los acontecimientos en Cataluña tras la ruptura del proceso secesionista. En el Gobierno interpretan que ni la aplicación del artículo 155 ha traído consigo la reacción virulenta que se pronosticaba ni las fuerzas separatistas han optado por no reconocer las elecciones del 21 de diciembre. Y esto, en palabras del presidente, son «pasos adelante muy importantes». Pero, además, en la Moncloa se estudia ya el posible escenario postelectoral y fuentes gubernamentales apuntan que por mínimo que sea el cambio en el mapa parlamentario, podría resultar suficiente para alterar la correlación de fuerzas y enterrar el proceso unilateral de independencia.

El análisis que maneja el Gobierno no contempla como probable que las fuerzas llamadas constitucionalistas vayan a imponerse al secesionismo. Pero tampoco comparte que la situación vaya a ser la misma que antes de la intervención de la autonomía. La convocatoria de elecciones y el recurso del 155 son dos factores que, según el Ejecutivo, alteran el panorama.

Por un lado, se han empezado a detectar gestos que denotan que el independentismo ha orillado la vía unilateral para romper con España. Esa estrategia la da por «imposible» la diputada de Esquerra, Anna Simó, para la próxima legislatura. Del mismo modo, su compañero de filas, Joan Tardá, reconoce que si Cataluña no es un Estado es porque «no ha existido una mayoría de catalanes que así lo quisieran». Al menos, apunta, hasta este momento. Y el mismo análisis suscribe el expresidente autonómico Artur Mas.

El discurso, que rompe con la tendencia de los últimos meses, lleva al Gobierno a concluir que la intervención de la autonomía no ha sido en vano. «La gente ya sabe lo que es el 155 -alegó Rajoy en una entrevista en la Cadena Cope el pasado martes- y que si alguien va contra la Constitución, contra el Estatuto o contra las normas de convivencia que nos hemos dado entre todos, se aplica la Constitución (...); la gente, por lo menos la que es inteligente, suele tomar nota».

Pero, además, la separación de Junts pel Sí y la fortaleza de Esquerra, según las encuestas, respecto al PDeCAT podría alumbrar nuevos pactos postelectorales. Siendo ahora ambas formaciones autónomas para decidir sobre sus alianzas tras los comicios, fuentes del Ejecutivo no descartan que la lista de Oriol Junqueras busque el acuerdo con la marca de Podemos y los comunes, En Comú Podem-Catalunya en Comú. Y, en ese caso, la dirección nacional del PP sospecha que los socialistas no querrán entorpecer la gobernabilidad de Cataluña.

La decisión del PSC

Fuentes del partido conservador han dejado caer que ven al PSC «más cerca de Esquerra que del PP y Ciudadanos». Pero no todos en el Gobierno creen que esa tendencia sea un problema. Algunas voces plantean que si los socialistas de Miquel Iceta se convirtiesen en un elemento clave para facilitar la constitución del futuro Gobierno catalán, eso obligaría necesariamente a Esquerra a enterrar la hoja de ruta del referéndum unilateral. Por lo que argumentan que es preferible ese marco a uno en el que la Generalitat vuelva a depender exclusivamente del independentismo.

El profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, Oriol Bartomeus, contempla un movimiento de Esquerra en busca de la izquierda siempre y cuando el independentismo no sume mayoría absoluta. Mientras que la opción que propone Iceta, lograr apoyos para su propia candidatura en ambos bloques, sólo la ve posible, aun siendo difícil, en caso de que los socialistas lograran ser la segunda fuerza política.

Teniendo en cuenta, sin embargo, que las encuestas sitúan en cabeza a Esquerra y Ciudadanos, el politólogo y editor de Politikon Pablo Simón anticipa que lo más probable es que tanto el PSC, como los comunes y el PDeCAT se conviertan en los «actores centrales» para la gobernabilidad en Cataluña. «Ellos van a manejar el juego», explica. Un juego que, sin embargo, tiene sus riesgos. Sostiene Simón que tanto la aproximación del PSC como de En Comú Podem a Esquerra conlleva «costes» para el PSOE y Podemos a nivel nacional. De ahí que augure una negociación «compleja y larga».

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