Gestos y gestas

Alberto Surio
ALBERTO SURIO

Vivimos tiempos de gestos y de gestas. Entendido lo de gesta por los que dice el diccionario: Hecho o conjunto de hechos dignos de ser recordados. Pues estamos en eso. El cambio en la Moncloa se ha producido con una asombrosa rapidez que aún hay que digerir. Las dificultades son las que son; por eso Sánchez forma un Ejecutivo sobre una pensada estrategia de gestos muy políticos que tienen un objetivo: poner en valor el relato de un presidente de izquierda moderada que cierra el ciclo Rajoy y abre una nueva época. Y que busca, y eso va a ser un mantra, abrir «las puertas de par en par» y dar una imagen muy diferente a la del Gobierno del PP.

Y es que los gestos son la sal y pimienta de la política. Así, el fichaje de Borrell es un jarro de agua helada para el secesionismo catalán. Su perfil jacobino y europeísta es un inteligente cortafuegos del tremendismo que se avecina. Segunda señal: el color morado del 8 de marzo. El PSOE quiere visualizar esa marea feminista con un fuerte protagonismo de las mujeres; con la vicepresidenta Carmen Calvo en Igualdad; Meritxel Batet, en Administraciones Territoriales; y Margarita Robles, probablemente en Interior. Tercera: un guiño clave a Bruselas con Nadia Calviño, directora general de Presupuestos de la UE, como ministra de Economía. Y cuarta: la pipa de la paz con Susana Díaz al optar por la consejera andaluza de Hacienda como relevo de Montoro.

Gestos trufados de ideología, táctica e interés mientras el PP y Ciudadanos calientan motores para dar 'caña'. Los socialistas sacan ahora pecho y miden algunos puentes hacia Podemos. Eso sí, mirándose de reojo. Su desafío es cómo controlan un exceso de las expectativas. Que ese peligro existe. Un futuro ministro mandaba el domingo un SMS a un amigo para confesarle esa sensación de vértigo personal e intransferible: «Es un momento complicado, ojalá seamos capaz de hacerlo bien». El Mundial y el verano calmarán los ánimos. Pero el otoño está a la vuelta».

¿Y el PSE? Pues ya asume que Patxi López se queda fuera, que eso parece. Al socialismo vasco no le va a gustar verse relegado, pero espera aún a conocer todo el organigrama. Que aún puede haber alguna sorpresa. O dos.

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