«Iré a los fuegos, al alarde de txistularis y los críos, seguro, me llevarán a las ferias»

El alcalde recomienda los conciertos de La Oreja y Gozategi, así como los Gigantes y Cabezudos, relucientes tras su rehabilitación

A. VOZMEDIANO SAN SEBASTIÁN.

En Semana Grande, al alcalde de Donostia le toca cruzar los dedos. Llegan días de fiesta, de fuegos artificiales, de conciertos y de aglomeraciones. Este año toca el turismo como leit motiv de la tensión política y la proliferación de agresiones sexuales como preocupación principal de cara a la seguridad. Pero, Eneko Goia buscará su hueco como ciudadano en las celebraciones.

-¿Preparamos el pañuelo blanco y azul, nos vamos ya de fiesta? ¿Qué no me puedo perder?

-Sin menospreciar a nadie, hay dos conciertos que me parece que tienen un atractivo especial: el de La Oreja de Van Gogh, que en directo son muy potentes, y el de Gozategi, que tiene sabor de despedida y que va a contar con aportaciones de otros artistas. Me han contado que va a estar lleno de sorpresas.

-¿Y qué no se perderá usted?

-Me acercaré a los Fuegos Artificiales y a un acontecimiento que me gusta mucho y que es el Alarde de Txistularis. Tampoco me perderé La Salve. Siempre he ido porque, más allá de significados religiosos, la obra y el Orfeón me encantan.

-Dígame a dónde le van a obligar a ir sus hijos, Eider, Aizpea e Iñaki. También reclamarán su tiempo, imagino.

-No me quedará más remedio que ir a las barracas, que es de las cosas que menos me seducen y que siempre acaban igual, con eso de «dejamé un viaje más». Y a los gigantes, que es algo que a ellos les encanta, pero reconozco que a mí también.

-Supongo que habrán desplegado todas las alertas en previsión a las agresiones sexuales... ¿Qué pasa que se han prodigado?

-Lo digo con desesperación. Pasa que después de tantos años de trabajo en este tema, nos encontramos con que el aparente avance que se había experimentado, no ha sido tal. Algo falla, porque los agresores son de generaciones a los que se ha inculcado el concepto de igualdad. Vamos a poner todos los medios posibles para que no haya ataques y a recordar a la ciudadanía que su intervención puede ser clave. Estamos preocupados. Mucho.

-Un par de curiosidades... ¿va a los toros? ¿Cuál es su helado preferido?

-No, no voy a los toros. Ni me gustan ni me disgustan, no los disfruto, aunque he ido alguna vez hace tiempo. El helado, sin dudar, el de stracciatella.

-¿Puedo preguntarle si va volver a tener perro?

-Por ahora no. Es que yo no quería un perro... Yo quería a Ikatz, es a él al que echo de menos y ningún otro puede sustituirle. Estuvo con nosotros antes de que nacieran los niños. Fue un flechazo.

-¿Un flechazo?

-Mi mujer Leire y yo fuimos una mañana de sábado a una tienda de Urbil, a Metro Cuadrado, a comprar unos portarrollos para la cocina. De repente, un cachorro negro de la tienda de animales se escapó y se quedó junto a nosotros. Se lo llevaron, pero me quedé pensando en él toda la tarde. A las 8 de dije a Leire que nos íbamos a por el perro. Llegamos y no estaba. Me quedé pálido. Falsa alarma, se lo habían llevado a un caserío para que no estuviera solo el domingo. El lunes ya estaba con nosotros.

-Vamos a soñar un poco. Imagine que alguien llega a este despacho con un montón de dinero que puede dedicar a lo que usted quiera. ¿En qué lo emplearía?

-En promoción de vivienda. Si espera que le diga algún proyecto de relumbrón, no voy a ir por esa línea. La preocupación de la gente está en aquello que incide en su vida diaria y en eso la vivienda es prioritaria.

-Bueno, igual le ocurre en esta o en otra legislatura. ¿Quiere seguir siendo alcalde?

-No he pensado en eso, no estoy en esa clave.

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